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Resiliencia en los adolescentes: puedes decidir cómo te adaptas

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Navegar el estrés puede ser complicado durante la adolescencia, pero existen estrategias para construir una resiliencia saludable. Este artículo explora qué es la resiliencia, por qué no debe verse como una obligación ni un marcador de daño, y cómo desarrollarla de forma realista con hábitos, apoyo y herramientas prácticas. También analiza riesgos de sobreexigir a los jóvenes y cómo buscar ayuda.

Qué es la resiliencia

La resiliencia es la capacidad de atravesar situaciones difíciles y recuperarse después de ellas manteniendo una trayectoria saludable. Como señala la trabajadora social Samantha Newton, ser resiliente no significa no verse afectado por eventos negativos: implica trabajar en la forma de afrontarlos y recuperarse sin que esas experiencias definan por completo quién eres. En la adolescencia, estos procesos se ven influidos por cambios corporales y hormonales, por lo que desarrollar resiliencia es especialmente relevante para un crecimiento sano.

Si te cuesta recuperarte, podría deberse a otros factores como depresión o ansiedad. Durante la adolescencia, las oportunidades para desarrollar resiliencia son críticas para un crecimiento saludable, ya que cambios sutiles y significativos en el cuerpo y la mente, y la influencia de las hormonas, impactan las emociones.

Impacto negativo de exigir resiliencia

El término resiliencia a veces se usa como arma, sugiriendo que basta con “superarlo” para dejar atrás lo vivido, lo cual puede interpretarse como debilidad para quien está lidiando con ello. Esto puede afectar especialmente a personas de color y a quienes han vivido trauma, al apartar la atención de las causas estructurales y de la responsabilidad de quien causó el daño.

  • Personas de color: a menudo la presión para “reponerse” se aplica de forma desproporcionada y puede cargar a la persona con la responsabilidad de cambiar, en lugar de abordar condiciones sociales o estructurales que originaron el daño.
  • Sobrevivientes de trauma: exigir que “se recupere” de forma rápida puede subestimar su experiencia y dificultar el reconocimiento de que algunas secuelas requieren tiempo y apoyo para sanar, especialmente cuando se asocian a experiencias de ACE u otros factores.

Estrategias para cultivar resiliencia

La resiliencia puede empezar por restablecer una rutina y definir qué significa para cada persona. Enfócate en tus fortalezas y practica un diálogo interno positivo que reconozca lo que haces bien, no solo lo que hay que mejorar.

Técnicas de autoconversación positiva

Un ejercicio útil es el “Círculo de los Cumplidos” (una actividad de autoconversación positiva): empiezas diciendo algo positivo sobre ti, luego dices algo positivo de la persona a tu lado. Esa persona recibe el cumplido y continúa al siguiente). Para los adolescentes, se puede ampliar con prácticas como respiración relajante, bloqueo de pensamientos negativos y replantear miedos como hechos realistas para centrarse en el momento presente cuando un día resulta especialmente difícil.

Autocuidado como base

Crear y mantener una rutina de autocuidado puede ser un paso importante para la resiliencia. Porque gran parte de la resiliencia es interna y mental, conviene convertir estas prácticas en hábitos para que cuando surja la necesidad te resulte natural. El autocuidado puede ser simple e incluir elementos diarios positivos como:

  • Higiene adecuada del sueño
  • Comer de forma regular a lo largo del día
  • Beber abundante agua
  • Tomar el sol y obtener vitamina D cuando sea seguro
  • Mantener la ropa limpia a mano y un entorno ordenado
  • Reservar tiempo para actividades creativas, como escribir un diario o dibujar

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Las personas suelen ser más amables con los demás que consigo mismas, por lo que puede ayudar pensar en cómo hablarías con un amigo ante una situación difícil y aplicar esas habilidades a tus propios pensamientos. También puedes recurrir a un profesional de salud mental para aprender más sobre métodos de afrontamiento sanos y cómo comunicar tus necesidades a tus seres queridos, incluso en línea.

  • Rodearte de personas que te apoyen y con las que compartas intereses
  • Hablar con tu red de apoyo sobre lo que necesitas
  • Practicar mecanismos de afrontamiento: respiración relajante, bloqueo de pensamientos negativos, reencuadre de miedos como hechos realistas
  • Buscar ayuda profesional cuando sea necesario
  • Uso saludable de redes sociales para obtener refuerzo positivo, información y resolución de problemas
  • Programas que promuevan la autoeficacia y la autorregulación como herramientas para afrontar crisis

Qué hacer para cultivar resiliencia

Desarrollar la resiliencia es una forma de aprender a afrontar las situaciones difíciles, pero no debe emplearse para restar importancia a lo que estás viviendo. A veces los adultos pueden ejercer presión sin darte cuenta. Está bien sentarlos y expresar lo que funcionaría para ti; es probable que no lo sepan. Está bien pedir ayuda, tomar el espacio necesario y tomarte el tiempo para descubrir qué métodos funcionan mejor para ti. Sé amable contigo mismo: crecer implica aprender a navegar por el mundo y desarrollar las habilidades necesarias para prosperar.

Vídeo sobre Resiliencia en los adolescentes: puedes decidir cómo te adaptas

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.