Síndrome de Asperger: Todo lo que necesitas saber
El síndrome de Asperger es una etiqueta histórica para un modo de autismo. Aunque ya no se usa como diagnóstico independiente, muchas personas se identifican con la etiqueta. En la actualidad, se sitúa dentro del espectro autista (TEA) y no como un diagnóstico aislado. Esta clasificación se adoptó en el DSM-5 (2013) y la ICD-11 (2019), y sigue afectando identidades personales.
Qué es el síndrome de Asperger
El trastorno del espectro autista (TEA) es un conjunto de diferencias sensoriales, sociales y de comunicación, que se manifiestan en una amplia variedad de formas. El TEA se presenta en un continuo; no hay dos personas con Asperger iguales. Según el DSM-5, existen tres niveles de apoyo: Nivel 1 (con apoyo), Nivel 2 (con apoyo sustancial) y Nivel 3 (con apoyos muy sustanciales). El Asperger habría estado clasificado en el Nivel 1, con necesidades de apoyo social pero sin pérdidas importantes en las actividades diarias.
Características distintivas
Interacciones sociales
Relacionarse con los demás puede generar ansiedad considerable, ya que cuesta leer las emociones ajenas y expresar las propias de forma habitual. Esto puede hacer que las interacciones diarias —en la escuela, el trabajo o la familia— sean más desafiantes y que las amistades resulten difíciles de establecer. A pesar de ideas erróneas, las personas con Asperger no carecen de empatía y, a veces, pueden sentir emociones profundas de forma distinta.
Para disminuir la ansiedad y la depresión asociadas a la vida social, muchos adultos con Asperger aprenden estrategias para interactuar con personas neurotípicas, aunque ello puede resultar agotador.
Comunicación
Las distintas formas de comunicarse pueden interferir en la vida social y laboral. Puede haber dificultad para interpretar gestos, tono de voz y lenguaje corporal, lo que favorece malentendidos o un ritmo irregular en la conversación. Algunas personas con Asperger mantienen un lenguaje formal, con menos entonación, y pueden tener dificultad para entender chistes, sarcasmo o conceptos abstractos. A menudo hablan de forma directa y literal y pueden necesitar señales sociales más claras.
Intereses repetitivos y rutinas
Muchas personas con Asperger desarrollan un interés intenso y muy específico por un tema concreto (por ejemplo, especies de serpientes, nombres de estrellas, mapas o horarios). A veces, este tema domina las conversaciones. También es común preferir rutinas rígidas; los cambios pueden provocar ansiedad. Prepararse para cambios mentales puede ayudar a reducir esa ansiedad, especialmente en la infancia.
Movimiento
El desarrollo motor puede mostrarse con retraso: pueden tardar más en aprender a montar en bicicleta, atrapar una pelota o abrir frascos. Pueden presentar una marcha rígida, una postura poco habitual o dificultades en la coordinación visoespacial. Estas señales varían entre las personas y no son obligatorias para el diagnóstico.
Causas
No existe una causa única conocida para el TEA, incluido el Asperger. Diversos factores pueden influir:
- Genética: varias variantes genéticas pueden estar implicadas; tener un familiar de primer grado con TEA incrementa el riesgo, aunque no todos los casos se deben a ello.
- Factores físicos: estudios de imagen cerebral muestran diferencias estructurales y funcionales en ciertas áreas del cerebro.
- Factores ambientales: algunos indicios sugieren que ciertos factores ambientales podrían contribuir.
Tratamiento y autoayuda
No existe una “cura” para el TEA o el Asperger, y muchas personas no lo consideran un trastorno que necesite tratamiento. Sin embargo, para otros, la terapia puede aliviar la ansiedad, el estrés y la depresión asociados a vivir en un mundo orientado a personas neurotípicas. La intervención suele centrarse en habilidades sociales, comunicación y conductas que generan angustia.
- Terapia cognitivo-conductual (CBT)
- Terapia de integración sensorial
- Entrenamiento en habilidades sociales
- Gestión de la ira
- Educación y apoyo para padres
- Terapia ocupacional
- Terapia del lenguaje y del habla
- Clases de educación especial
Cómo obtener ayuda
Recibir un diagnóstico de TEA o Asperger puede suponer un alivio, ya que ayuda a entender las experiencias y desafíos diarios. Diversos profesionales de la salud pueden realizar el diagnóstico, como psicólogos, psiquiatras y neurofisiólogos. Un diagnóstico puede facilitar el acceso a servicios en la escuela, en el ámbito laboral, a la vivienda y a beneficios sociales.
- Consultar con un profesional para la evaluación (psicólogo, psiquiatra, neurofisiólogo).
- Solicitar intervenciones escolares o laborales adecuadas.
- Participar en sesiones de asesoramiento individual o familiar.
- Explorar grupos de apoyo y programas comunitarios.
Si tienes un niño pequeño y te preocupa su desarrollo, habla con su pediatra o contacta con un programa de intervención temprana de tu región.
Recursos y comunidades
Las organizaciones de defensa y apoyo al autismo ofrecen recursos, grupos de apoyo y sesiones comunitarias para personas con TEA. Entre las herramientas y redes de referencia se encuentran:
- Autistic Self Advocacy Network
- Autistic Women & Nonbinary Network
- Self Advocates Becoming Empowered
Vídeo sobre Síndrome de Asperger: Todo lo que necesitas saber
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.