Psicología Vera PSICOLOGIAVERA
Abrir menú

Terapia electroconvulsiva para la depresión: ¿es eficaz?

Fuente

La terapia electroconvulsiva (TEC) es una intervención médica que puede considerarse cuando la depresión grave no mejora con psicoterapia y medicación. Mediante impulsos eléctricos controlados, provoca una breve convulsión bajo anestesia general. Aunque suele reservarse para situaciones de especial gravedad, puede reducir síntomas intensos y ofrecer resultados cuando otros tratamientos no han sido suficientes.

Cómo funciona la terapia electroconvulsiva

La TEC utiliza corrientes eléctricas para estimular una convulsión breve en el cerebro. Antes del procedimiento, la persona recibe anestesia general y un relajante muscular, lo que ayuda a evitar lesiones durante la convulsión.

Una vez dormida, el equipo médico conecta al paciente a un dispositivo que administra impulsos eléctricos breves. La convulsión inducida suele durar entre 15 y 70 segundos. Aunque el estímulo es corto, el procedimiento completo suele prolongarse aproximadamente entre 5 y 10 minutos.

Habitualmente, la persona puede regresar a casa poco después, aunque necesita recuperarse de los efectos de la anestesia. La mejoría puede empezar a apreciarse tras varias sesiones, a menudo alrededor de la sexta, aunque la respuesta depende de cada caso.

Durante el tratamiento, algunas personas desarrollan cierta tolerancia a la TEC. Esto puede modificar la duración de las convulsiones y llevar al equipo médico a ajustar los parámetros del procedimiento.

Cuándo puede utilizarse para la depresión

La TEC se considera, en general, un tratamiento seguro y eficaz para la depresión grave. No suele ser una primera opción: normalmente se plantea cuando la medicación y la psicoterapia no han producido una mejoría suficiente o cuando existe un deterioro importante que requiere una intervención rápida.

Un análisis publicado en 2021 encontró pruebas suficientes para respaldar su seguridad y eficacia en la depresión mayor y en otros problemas de salud mental. Según esa revisión, los efectos secundarios suelen ser leves y transitorios, es decir, tienden a desaparecer por sí solos.

Situaciones en las que puede recomendarse

  • Falta de respuesta a los medicamentos habituales y a la psicoterapia.
  • Depresión mayor grave que dificulta de forma marcada las actividades cotidianas.
  • Rechazo persistente de la comida.
  • Psicosis grave.
  • Riesgo de suicidio u otras conductas potencialmente mortales.
  • Incapacidad para moverse con normalidad, incluida la rigidez mantenida o determinados movimientos anómalos.

A pesar de sus posibles beneficios, la TEC sigue siendo poco frecuente. A escala mundial, se ha utilizado aproximadamente en el 0,02 % de las personas con depresión mayor grave.

Otros problemas para los que puede emplearse

Además de la depresión, los profesionales pueden valorar la TEC en determinadas situaciones relacionadas con:

  • Trastorno bipolar.
  • Psicosis.
  • Enfermedad de Parkinson.

Efectos secundarios y limitaciones

Como cualquier procedimiento médico, la TEC puede provocar efectos no deseados. Aunque suele tolerarse bien y los efectos acostumbran a ser temporales, su intensidad puede variar de una persona a otra.

Cambios cognitivos

Uno de los efectos más conocidos son las alteraciones cognitivas. Pueden incluir menor capacidad de atención, dificultades en las funciones ejecutivas y cambios en el aprendizaje y la memoria. En algunos casos, estos problemas persisten durante varias semanas después de finalizar el tratamiento.

Otros efectos frecuentes

  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas o vómitos.
  • Estreñimiento.
  • Dolor muscular.
  • Mareo.
  • Insomnio.
  • Aumento temporal de la presión arterial.
  • Sed o sequedad de boca.
  • Somnolencia.
  • Dificultad para orinar, especialmente en personas mayores.
  • Alteraciones del ritmo cardíaco.

Efectos relacionados con la anestesia

La anestesia general también puede causar algunas molestias pasajeras, como:

  • Pérdida leve y temporal de memoria.
  • Cansancio.
  • Náuseas.
  • Dolor de cabeza.
  • Confusión al despertarse.

Valorar los beneficios y los riesgos

La depresión para la que se indica la TEC suele ser especialmente grave. Por este motivo, los posibles beneficios del tratamiento pueden superar el riesgo de sus efectos secundarios, sobre todo cuando existe peligro para la vida o un deterioro notable del funcionamiento diario.

La decisión debe tomarse con el equipo médico, valorando la situación clínica, las alternativas disponibles y las preferencias de la persona. Es importante comprender cómo se desarrolla el procedimiento, cuántas sesiones pueden ser necesarias y qué efectos secundarios podrían aparecer.

Qué puede esperarse del tratamiento

La TEC es una opción eficaz y generalmente segura para algunos casos de depresión grave, especialmente cuando los tratamientos habituales no han funcionado. Suele administrarse en varias sesiones y cada una requiere anestesia general y supervisión médica.

La mejoría no siempre aparece de inmediato, pero muchas personas experimentan resultados positivos a lo largo del tratamiento. Los efectos secundarios, como los cambios en la memoria, las dificultades cognitivas, las náuseas o los vómitos, suelen remitir después de las sesiones, aunque deben vigilarse y comentarse con el equipo responsable.

Vídeo sobre Terapia electroconvulsiva para la depresión: ¿es eficaz?

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.