Todo sobre los síntomas y el tratamiento de la hipomanía
La hipomanía se define como periodos de energía intensa, ánimo elevado o irritabilidad que pueden aparecer en el trastorno bipolar. Este artículo describe qué es un episodio hipomaníaco, sus signos, diferencias frente a la manía, las opciones de tratamiento y estrategias para afrontarlo. También explica cómo se diagnostica, cómo influyen los tratamientos en la estabilidad del ánimo y qué hacer ante un episodio.
Qué es un episodio hipomaníaco
Un episodio de hipomanía es un periodo de al menos 4 días consecutivos en el que se experimenta un aumento notable de energía y el ánimo puede estar muy feliz o extremadamente irritable la mayor parte del día. A veces se disfrutan estas sensaciones; otras veces resultan incómodas. En general, las actividades habituales pueden continuar, pero pueden surgir decisiones o conductas arriesgadas y poco habituales. Algunas personas con trastorno bipolar I también pueden experimentar hipomanía. La hipomanía o síntomas similares pueden aparecer, además, en otros contextos como el trastorno afectivo estacional o el trastorno esquizoafectivo.
Diagnóstico y relación con otros trastornos
Para el diagnóstico, un episodio hipomaníaco debe durar al menos 4 días. En el DSM-5, los síntomas no son lo bastante graves para causar deterioro importante que requiera hospitalización y no incluyen psicosis. Algunas personas con trastorno bipolar I pueden presentar hipomanía; también pueden aparecer síntomas hipomaníacos en otros trastornos como el trastorno afectivo estacional o el trastorno esquizoafectivo. El diagnóstico debe hacerse tras descartar otras condiciones médicas o efectos de sustancias, como ciertos fármacos o estimulantes.
Síntomas de la hipomanía
Durante un episodio hipomaníaco, podrías sentirte feliz, eufórico, emocionado, agitado, con energía aumentada o fácilmente distraído. Estos cambios en el ánimo y la conducta son notables respecto a tu forma habitual y las personas que te rodean pueden notarlo.
Requisitos diagnósticos
Según el DSM-5, un episodio de hipomanía implica al menos 3 de los siguientes cambios de conducta:
- Aumento de la autoestima, autoconfianza excesiva o grandiosidad
- Disminución notable de la necesidad de dormir (por ejemplo, sentirse descansado tras solo 3 horas de sueño)
- Más hablador de lo habitual o sensación de presión para seguir hablando
- Pensamientos que se desbordan o ideas que cambian con rapidez
- Fácil distracción
- Aumento de la actividad orientada a metas (trabajo, organización de eventos, etc.) o movimientos sin propósito aparente
- Participación en actividades con alto potencial de consecuencias negativas (gasto excesivo, conducción peligrosa, inversiones arriesgadas)
Por definición, los síntomas de la hipomanía no son lo suficientemente graves como para afectar significativamente tu vida diaria o requerir hospitalización. Si los síntomas son graves, es más probable que se trate de una manía. También se debe descartar que los síntomas se deban al consumo de sustancias o a características de otras condiciones médicas.
Manía vs hipomanía
Las señales pueden ser similares en ambos cuadros, pero la diferencia principal está en la intensidad y la duración. En la hipomanía, los síntomas no son lo suficientemente graves como para interrumpir de forma significativa la vida social o laboral y no requieren hospitalización. Tampoco suelen haber características de psicosis. En la manía, la alteración es más intensa y puede incluir psicosis, y dura al menos 1 semana o cualquier duración si hay hospitalización.
Solo se necesita un episodio de manía para el diagnóstico de trastorno bipolar I, incluso si no ha habido depresión. Aunque la hipomanía tiene un impacto menor que la manía, el DSM-5 no considera bipolar II como una versión más suave de bipolar I. Este trastorno implica cambios de humor intensos que, si no se tratan, pueden generar problemas sociales y laborales, y los episodios depresivos pueden ser más prolongados o graves.
Tratamientos y estilo de vida
Los tratamientos para el trastorno bipolar buscan ayudar a mantener estados de ánimo estables y reducir los síntomas mediante una combinación de medicación y psicoterapia.
Tratamientos farmacológicos y psicoterapia
La psicoterapia, o terapia de conversación, puede ayudar a identificar y modificar emociones, pensamientos y conductas problemáticas. Algunas opciones para el trastorno bipolar son:
- Terapia interpersonal y de ritmos sociales (IPSRT)
- Psicoeducación
- Terapia cognitivo-conductual (CBT)
- Terapia centrada en la familia
- Terapia dialéctico-conductual (DBT)
- Estabilizadores del ánimo
- Antipsicóticos atípicos
- Antidepresivos para ayudar con síntomas de depresión
- Medicamentos para ayudar con el sueño o la ansiedad
Según el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH), el ejercicio regular puede ayudar a reducir los síntomas de depresión y ansiedad, al tiempo que favorece un mejor sueño. Dormir bien puede mejorar significativamente la salud mental.
¿Necesita más información? Aquí tienes una lista de tratamientos para el trastorno bipolar.
Cómo gestionar un episodio hipomaníaco
La experiencia de cada persona es diferente, por lo que tus métodos de afrontamiento también lo serán. Con ensayo y error puedes encontrar las mejores formas de sobrellevar episodios de hipomanía (y otros síntomas).
Identifica tus desencadenantes
Un primer paso importante es identificar tus desencadenantes personales, para saber cuándo estás teniendo o a punto de empezar un episodio hipomaníaco. Conocerlos puede ayudarte a sentirte más empoderado y con mayor control.
Controla tus cambios de ánimo
Registrar tu estado de ánimo —a través de apps o diarios— te ayuda a detectar cambios a tiempo. También puedes usar el rastreador de bienestar gratuito de DBSA para imprimir y colocar en la pared o guardar en una carpeta.
Pide apoyo
Puede ayudarte pedir a una persona cercana que te avise cuando note señales, porque a veces no eres plenamente consciente de lo que sucede.
Consejos para prevenir episodios de manía y hipomanía
- Cuando notes tus desencadenantes, busca ayuda de tu equipo de tratamiento, familia o amigos.
- Evita el consumo de sustancias. El alcohol y otras drogas pueden interferir con los medicamentos y el ánimo.
- Ten paciencia contigo mismo y con el tratamiento. Encontrar las mejores estrategias y fármacos puede requerir tiempo.
- Da un paso a la vez. Pequeños avances pueden hacer que las cosas parezcan más manejables. Por ejemplo, establecer una rutina de sueño, conversar con un amigo o consultar a un médico o terapeuta.
- Únete a un grupo de apoyo. No todas las personas a tu alrededor entenderán tu condición; un grupo de apoyo puede ser muy reconfortante.
- Reduce el estrés. Practica técnicas de manejo del estrés, prueba un nuevo ejercicio o caminatas diarias, meditación o respiración profunda.
- Elabora un plan de crisis. Tener un plan de acción de emergencia te ayuda a obtener ayuda rápida; incluye una lista de recursos y personas a las que llamar.
Mejora el sueño
La higiene del sueño suele verse afectada en muchas personas con trastorno bipolar; dormir mal puede aumentar el estrés. Intenta mantener una buena higiene del sueño: acostarte a la misma hora cada noche y evitar pantallas al menos una hora antes de dormir.
Compromiso con el tratamiento
Aun con sensación de bien durante un episodio hipomaníaco, es importante mantener el plan de tratamiento. A largo plazo, los tratamientos ayudan a estabilizar el ánimo y, de forma general, reducen el impacto de los episodios depresivos, también.
Para más apoyo con el manejo del trastorno bipolar, consulta DBSA y la International Bipolar Foundation.
Vídeo sobre Todo sobre los síntomas y el tratamiento de la hipomanía
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.