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Tratamiento del trastorno de la personalidad antisocial

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El trastorno de personalidad antisocial (TPA) plantea desafíos para su tratamiento, pero es posible gestionar sus síntomas con enfoques adecuados. Este trastorno afecta la forma de pensar, actuar y relacionarse con los demás, generando dificultades para seguir normas y leyes, problemas laborales y situaciones que pueden implicar la intervención legal. A continuación se presentan opciones terapéuticas, criterios de diagnóstico y estrategias útiles para comprender y acompañar este proceso.

Diagnóstico y evaluación

Cómo se identifica

No existen pruebas de laboratorio que determinen con certeza si una persona tiene un trastorno de personalidad antisocial. Si crees que podrías estar experimentando este trastorno, consulta a un profesional de la salud. Ellos pueden realizar una evaluación médica para descartar otros trastornos y, si es necesario, derivarte a un profesional de salud mental para una valoración más detallada.

Criterios diagnósticos según DSM-5

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos, 5ª edición (DSM-5), se requieren tres o más de los siguientes comportamientos para recibir un diagnóstico de TPA:

  • falta de preocupación por la seguridad propia o de los demás
  • incumplimiento de normas sociales
  • participación en acciones que pueden dar lugar a arresto o encarcelamiento
  • mentir y engañar a otros para beneficio personal
  • falta de remordimiento o empatía
  • impulsividad
  • irritabilidad y agresión; con frecuencia con violencia hacia otros
  • incapacidad para mantener un empleo o cumplir obligaciones

Para evitar un diagnóstico erróneo, es importante ser lo más sincero posible sobre los síntomas. Esto facilita una evaluación precisa y la elaboración de un plan de tratamiento adecuado, si es necesario.

Tratamientos y enfoques terapéuticos

Entrenamiento de manejo parental (PMT)

El entrenamiento de manejo parental se centra en enseñar a niños y jóvenes con conductas antisociales y otras conductas agresivas a adquirir nuevas habilidades. Los padres aprenden estrategias y principios guías que pueden ayudar en la socialización y en la conducta. Este enfoque suele incluir:

  • principios y estrategias para mejorar la respuesta, el comportamiento y el pensamiento social y emocional
  • técnicas como juegos de rol, práctica y otras estrategias para mejorar la conducta
  • evaluación regular de los objetivos del tratamiento para asegurar progresos

Entre las conductas que puede favorecer se encuentran: mejorar comportamientos en distintas situaciones, prevenir conductas delictivas, mejorar habilidades diarias, ayudar en temas laborales.

Gestión por contingencias (CM)

Una revisión de 2016 sobre principios y estudios de gestión por contingencias encontró que este método funciona especialmente cuando hay consumo de sustancias. Dado que el trastorno por uso de sustancias suele acompañar al TPA, puede ser una opción a considerar. En CM, la abstinencia puede premiarse con dinero o privilegios; este tipo de incentivos puede fomentar la adherencia a la medicación y al plan de tratamiento.

Terapia de esquemas

Esta aproximación integra elementos de la terapia cognitivo-conductual, la terapia de relaciones de objeto y otras terapias experimentales.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La TCC identifica y modifica pensamientos poco útiles y puede abordar patrones de pensamiento distorsionados que pueden ser un rasgo subyacente del TPA. Algunos de estos patrones incluyen:

  • pensamiento en blanco y negro
  • exageración generalizadora
  • catastrofización

En la TCC, el terapeuta trabajará contigo para identificar estos patrones y aprender técnicas para gestionarlos.

Terapia de relaciones de objeto y apego

Esta forma de terapia aborda cómo las personas perciben y se relacionan con los demás. Analiza apegos seguros o inseguros y puede arrojar luz sobre comportamientos evitativos, despectivos o pegajosos en las relaciones, promoviendo formas más útiles de relacionarse.

Terapia dialéctica conductual (DBT)

El objetivo de la DBT es ayudar a las personas a gestionar emociones intensas y reducir posibles días de autolesión en adultos con TPA. Al igual que la TCC, DBT puede ser útil para el pensamiento en blanco y negro y la impulsividad. DBT fortalece:

  • la atención plena (mindfulness)
  • la regulación emocional
  • las relaciones interpersonales
  • la tolerancia a la incomodidad

Terapia psicológica

La psicoterapia o visitas a un terapeuta para discutir problemas y metas pueden ser útiles para abordar la ansiedad o la depresión —con frecuencia asociadas al TPA— y para aprender a interpretar las señales sociales. También puede ser un espacio seguro para trabajar problemas de adicción, relaciones o habilidades interpersonales.

Tratamiento farmacológico

No hay suficiente evidencia para apoyar el uso general de fármacos en el TPA. Sin embargo, pueden ser útiles para el manejo de condiciones acompañantes. Algunos fármacos que pueden recomendarse para la agresión incluyen:

  • antipsicóticos, como risperidona (Risperdal) o quetiapina (Seroquel)
  • antidepresivos, incluyendo los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (ISRS) sertralina (Zoloft) o fluoxetina (Prozac)
  • estabilizadores del ánimo, como litio o carbamazepina (Tegretol)

Para ayudar a controlar la impulsividad, pueden usarse anticonvulsivos como oxcarbazepina (Trileptal) y carbamazepina (Tegretol).

Si además se tiene trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), puede recomendarse bupropión (Wellbutrin) o atomoxetina (Strattera) por considerarse no adictivos.

Hospitalización

Las hospitalizaciones no suelen ser efectivas para personas con TPA; pueden ser costosas e ineficaces. pueden resultar disruptivas en entornos hospitalarios. Sin embargo, pueden ser la mejor opción para abordar problemas relacionados, como el trastorno por uso de sustancias.

Autocuidado y apoyo

Aunque no siempre es posible gestionar el TPA con autocuidado en casa, existen estrategias que pueden ayudar a aliviar síntomas asociados, como:

  • reducción o cese del consumo de alcohol o drogas (con apoyo de grupos de ayuda como Alcohólicos Anónimos o Narcóticos Anónimos, si corresponde)
  • práctica de técnicas en casa como respiración profunda o ejercicio para manejar la ansiedad

Para quienes cuidan a alguien con TPA

Tu implicación puede ser clave para el tratamiento de tu ser querido, pero también conviene priorizar tu propio bienestar. Algunas estrategias útiles incluyen:

  • practicar yoga, meditación o masaje
  • informarte y conectarte con un grupo de apoyo para familiares y cuidadores
  • aprender nuevas habilidades de afrontamiento
  • unirse a grupos como Al-Anon, si también hay problemas de consumo

Resumen

Tratamiento del TPA puede presentar retos, pero trabajar de forma colaborativa con un equipo de especialistas puede ser efectivo para gestionar los síntomas. Un equipo colaborativo podría incluir: un especialista en psicología, personal de enfermería o atención sanitaria con formación psicológica, médico de familia o de atención primaria, apoyo familiar y un farmacéutico. Trabajar juntos puede favorecer la continuidad del plan de tratamiento.

Vídeo sobre Tratamiento del trastorno de la personalidad antisocial

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.