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Tres razones por las que deberías dejar de justificarte

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Salvo que hayas cometido un delito o tengas responsabilidades por las que te paguen, no hay razón para explicarte ante los demás. Sin embargo, lo hacemos a menudo, casi de forma inconsciente. Queremos que otros aprueben nuestras ideas, validen nuestros logros y nos aseguren que vamos por buen camino. Incluso nuestro valor propio puede depender de métricas tan inútiles como cuántos 'Me gusta' reciben.

Te basas en las evaluaciones de los demás para darte valor

Conseguir que otros crean que lo que haces merece la pena es como reclutar un equipo de ánimo. Tus acciones no necesitan una fanfarria; lo que realmente requieren es tu propia convicción. Debes ser tu propio animador, defensor y entrenador, y a veces exigir de ti mismo una disciplina férrea. Y sí, cuando te sientes insuficiente o crees que no hiciste un buen trabajo, mira hacia dentro para hallar razones para seguir, para que lo que haces importe y para que tú importes. Porque quizá nunca logres convencer a otros de que lo que haces o incluso quién eres es suficientemente bueno. Pero eso no importa: solo necesitas convencer a ti mismo.

  • Tu valía es interna: No depende de la aprobación externa; lo relevante es si tú percibes valor en lo que haces.
  • La aprobación externa es inestable: Las opiniones de los demás cambian y pueden ser inconsistentes; no deben dictar tu autoestima.
  • Debes ser tu propio animador: Construye tu motivación, protege tus metas y cultiva la disciplina personal.

Estás perdiendo confianza en ti mismo

Cuando explicas a alguien por qué haces algo y no obtienes la reacción que esperabas, es fácil empezar a cuestionarlo. Te preguntas si quizá sus objeciones tienen mérito. Y, como ocurre cuando se desinfla un globo, puedes sentirte desmoralizado. ¿Y por qué sucede? Porque olvidar que emprender algo valioso requiere confianza en ti mismo. En última instancia tú, y solo tú, tienes que creer que es posible. Lo que no necesita es la confianza de otros en ti. Después de todo, más de una persona le dijo a Diana Nyad que nadar de Cuba a Florida no era posible. Lo que nos mostró es que eso no importó.

  • La autoconfianza se construye desde dentro: Las victorias dependen de ti, no de la reacción ajena.
  • Las críticas pueden ser útiles, pero no definitivas: Pueden señalar áreas de mejora, sin invalidar tu capacidad.
  • La persistencia es clave: El progreso requiere creer que es posible, incluso sin respaldo inmediato.

Estás perdiendo el foco

Cada vez que gastas energía tratando de convencer a otros de que tu idea es buena, te enfocas en una sola tarea: lograr su aprobación. Quien no estás tratando de convencer es a ti mismo. En lugar de buscar dentro de ti las razones para lo que haces, miras las caras de los demás en busca de una reacción deseada. Lo que importa es por qué haces lo que haces: el verdadero propósito detrás de tus acciones y lo que esperas lograr. Lo que no importa es si otros piensan que está bien o mal. Al fin y al cabo, eres tú quien realiza estas acciones y quien vive tu vida.

  • El foco debe estar en el porqué: Comprender el propósito real de tus acciones sustenta la motivación.
  • El objetivo no es la aprobación ajena: Lo importante es la claridad de tus metas y valores.
  • Vive con autenticidad: Eres tú quien decide y ejecuta tu vida, no las opiniones de los demás.

Más información: para ampliar estas ideas sobre la construcción de confianza, la fortaleza mental y cómo convertir los obstáculos en trampolines, puedes consultar mi libro LEVERAGE: The Science of Turning Setbacks into Springboards.

Vídeo sobre Tres razones por las que deberías dejar de justificarte

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.