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10 formas de detener un ataque de pánico

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El pánico es una ruptura repentina de nuestro equilibrio y una huida mental hacia un peligro imaginado. Sin embargo, los síntomas son reales: sudor, palpitaciones y un miedo extremo. Muchas personas han ido a urgencias creyendo estar teniendo un ataque cardíaco. A lo largo de una crisis, aprender técnicas simples para activar el sistema nervioso parasimpático puede ayudar a reducir la intensidad y recuperar la calma, sin depender de intervenciones externas.

1. Respiración profunda

La respiración lenta y abdominal reduce la activación de la respuesta al estrés y favorece la desconexión de la reacción de lucha o huida. Al desplazar el aire hacia el diafragma, se estimula el nervio vago, lo que favorece la liberación de sustancias calmantes. En prácticas de relajación se describen enfoques como la respiración coherente, la respiración con resistencia y el movimiento de la respiración. Intenta inhalar contando hasta seis y exhalar hasta seis, desde el pecho hacia el diafragma.

  • Siéntate o acuéstate de forma cómoda y relajada.
  • Inhala contando hasta seis, sintiendo cómo se llena el abdomen.
  • Exhala contando hasta seis, dejando que la tensión se disuelva.

2. Enjuagarse la cara con agua fría

Aplicar agua fría en la cara produce cambios fisiológicos que activan el sistema parasimpático y reducen la frecuencia cardíaca. La zona situada detrás de los ojos es un punto de estimulación del nervio vago que puede ayudar a calmarse rápidamente.

  • Coloca agua fría en la cara durante unos segundos y respira con calma.
  • Concéntrate en el contacto con la piel y en la sensación de frescor.

3. Baño de sales de Epsom

Las sales de Epsom contienen magnesio, un minero que, cuando se absorbe a través de la piel, favorece la relajación. Existe evidencia de que la deficiencia de magnesio puede asociarse a una mayor ansiedad, por lo que incorporar el mineral puede contribuir a un estado de menor activación.

  • Disuelve sales de Epsom en agua tibia y sumérgete unos minutos.
  • Asegúrate de que la temperatura sea agradable y prioriza la seguridad.

4. Masaje del cuero cabelludo

El masaje puede modificar la biología del estrés: estudios señalan reducciones del cortisol y aumentos de serotonina y dopamina. Masajear el cuero cabelludo mejora la circulación hacia el cerebro y reduce la tensión en cuello y espalda. Con práctica, se puede aprender a hacerse un automasaje; algunas personas emplean aceites esenciales, como lavanda, por su efecto calmante. La lavanda, en particular, se ha asociado a menor estrés mental y mayor alerta.

  • Trabaja con movimientos largos y suaves en el cuero cabelludo, cuello y sienes.
  • Si te resulta cómodo, añade unas gotas de aceite esencial de lavanda diluido en un aceite base.

5. Sacudirse el cuerpo

La sacudida corporal es una respuesta natural que ayuda a liberar la tensión acumulada. Tras un escape a un depredador, los animales sacuden su cuerpo; este movimiento puede ser una forma efectiva de activar circuitos neurológicos que reducen la tensión y permiten avanzar. Prueba sacudir ligeramente brazos, tronco y piernas durante unos segundos para reactivar la energía sin alarmarte.

  • Relaja los hombros y suelta la mandíbula.
  • Realiza sacudidas cortas y controladas en distintas partes del cuerpo y respira profundamente.

6. Rezar

La oración o la repetición de un mantra puede calmar la mente y modular la respuesta fisiológica al estrés. No es necesario tener una fe profunda para beneficiarse: repetir palabras como “paz” puede activar el sistema parasimpático y disminuir la activación. Mantener el enfoque en las palabras o en cuentas (rosario, amuletos) puede aportar consuelo durante la crisis.

  • Elige una palabra o un mantra simple y repítelo en voz baja o en silencio.
  • Si utilizas un rosario o cuentas, acompáñalo con la repetición de la frase elegida.

7. Postura del conejo

Si tienes un minuto y privacidad, prueba la Postura del Conejo: sentado sobre los talones, con las rodillas y los pies juntos; toma los talones con las manos, inclina la cabeza hacia el pecho y dobla lentamente el tronco hasta que la frente toque las rodillas. Esta postura puede aliviar la tensión en cuello, hombros y espalda y, en algunos casos, favorecer la circulación en áreas relacionadas con la regulación emocional.

  • Asegúrate de que el cuello esté relajado y la respiración sea lenta y continua.

8. Ritmos binaurales o sonidos de olas

Algunas personas utilizan ritmos binaurales o grabaciones de olas para modular el estado de ánimo y la percepción del dolor. La evidencia sugiere que ciertas modalidades de audio pueden disminuir la ansiedad en contextos específicos y ayudar a disminuir la agitación. Si prefieres, también puedes imaginarte en la playa y enfocarte en el vaivén de las olas para estabilizar el pulso.

  • Elige audios suaves y evita ruidos que aumenten la tensión.
  • Practica con los ojos cerrados durante unos minutos y observa la sensación de respiración.

9. Calentar las manos

Cuando estamos estresados, las manos tienden a enfriarse, porque la sangre se redirige a músculos y zonas tensas. Calentar las manos puede revertir la respuesta de estrés y favorecer la relajación. Puedes sostener una bebida caliente, tomar un baño tibio o imaginar actividades calentadoras para inducir una respuesta de relajación.

  • Sostén una taza caliente o coloca las manos bajo agua tibia.
  • Visualiza situaciones cálidas para activar la relajación.

10. Chocolate negro

Si buscas una opción simple, comer chocolate negro puede ayudar en parte gracias a su magnesio y otros compuestos. Un cuadrado de chocolate oscuro de alto porcentaje (por ejemplo, 85% o más) aporta magnesio, serotonina y teobromina, que pueden contribuir a mejorar el estado de ánimo. Entre las opciones, el chocolate con alto contenido de cacao suele ser más beneficioso que las versiones muy azucaradas.

  • Elige chocolate con un alto porcentaje de cacao y consúmelo con moderación.
  • Observa cómo te sientes y evita depender de esta técnica para crisis prolongadas.

Estas técnicas ofrecen herramientas prácticas para gestionar la ansiedad y las crisis de pánico en el momento. Si las emociones persisten o interfieren de forma significativa en la vida diaria, es recomendable buscar apoyo profesional para una evaluación adecuada.

Vídeo sobre 10 formas de detener un ataque de pánico

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.