10 formas en las que puedes ayudar a los hijos de alcohólicos
Entre las consecuencias más trágicas de la adicción se encuentra el impacto devastador, a veces de por vida, en los hijos de quien padece la adicción. Más de 28 millones de estadounidenses son hijos de alcohólicos, y la dependencia de medicamentos prescritos también ha aumentado. Este artículo describe el alcance del problema y presenta vías de apoyo para niños, familias y comunidades.
Impacto en los hijos de la adicción
- Tienen hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar alcoholismo y otros trastornos por consumo de sustancias que otros niños.
- Presentan más síntomas de depresión, ansiedad y otros trastornos emocionales y conductuales.
- Obtienen puntuaciones más bajas en pruebas de rendimiento académico y afrontan mayores dificultades escolares.
- Asumen demasiada o muy poca responsabilidad para compensar la falta de una crianza estable por parte de un padre adicto.
- Tienen dificultades en las relaciones interpersonales debido a la desconfianza y a déficits en habilidades comunicativas (aproximadamente el 50 por ciento de los hijos de alcohólicos se casan con una persona alcohólica).
- Son más propensos a presenciar violencia doméstica y a convertirse en víctimas de abuso, incesto, negligencia y otros traumas infantiles, a veces conduciendo a la salida del hogar.
Qué pueden hacer familiares, amigos y la comunidad
1. Buscar ayuda para el padre adicto
La influencia de un padre, ya sea positiva o negativa, es una fuerza poderosa en la vida de un niño. Cuando es posible, es fundamental sacar al adulto adicto del hogar y facilitar su acceso a un tratamiento hasta que esté firmemente establecido en su recuperación. Exponer a un niño a la imprevisibilidad y la desesperación que acompaña a la adicción genera un entorno tóxico que afecta a toda la familia. Solo con una ayuda sostenida y, preferentemente, a largo plazo —ya sea en un programa de rehabilitación, un hogar de vida sobria u otra modalidad— puede sanar el conjunto familiar.
2. Buscar ayuda para el niño
Los niños de alcohólicos necesitan apoyo continuo, igual que el padre adicto. Además de recibir respaldo de adultos de confianza, es importante acudir al orientador escolar, a un terapeuta familiar o a un psicólogo infantil, así como a grupos de apoyo como Alateen y otros recursos. Los grupos de apoyo juegan un papel especialmente relevante, ya que permiten que los niños se sientan acompañados y menos solos en sus luchas.
3. Explicar la enfermedad
Los niños deben saber que la adicción es una enfermedad causada por una combinación de genética, entorno, trauma y otros factores, no por culpa del niño. Es importante liberarlos de la culpa y la vergüenza recordándoles con frecuencia que la adicción de sus padres no es su responsabilidad. Al igual que las personas con diabetes o enfermedades cardíacas, su progenitor está enfermo y necesita tratamiento para mejorar.
4. Demostrar compasión
Algunos niños responden al caos de la adicción retirándose a su propio mundo o cubriendo la situación con humor; otros se enojan y crean problemas para desviar la atención. Aunque estas conductas deben abordarse, la emoción subyacente de tristeza merece empatía y apoyo. Lo que atraviesan es injusto y lo saben.
5. Crear rituales
Los estudios señalan que mantener rituales, como noches en familia o tradiciones festivas, puede contrarrestar parte del caos que trae la adicción. Los rituales aportan estabilidad y pueden ser establecidos por un padre o familiar sobrio, o fomentando la participación del niño en actividades comunitarias.
6. Cultivar la resiliencia
¿Por qué algunos hijos de alcohólicos logran llevar una vida normal y productiva mientras otros siguen los pasos de sus progenitores? En parte, la resiliencia, una habilidad que se puede aprender a cualquier edad. Los niños que aprenden a comunicarse, a centrarse en lo positivo, a distanciarse de la disfunción familiar y a apoyarse en adultos que les ofrecen ayuda tienen más probabilidades de superar las probabilidades de convertirse en adultos con adicciones.
7. Construir relaciones saludables
Como el padre adicto tiende a mentir y a incumplir promesas, los hijos de alcohólicos a menudo sienten que no pueden confiar en nadie, especialmente en figuras de autoridad. Desarrollar relaciones con adultos de confianza puede enseñarles qué es una relación sana, basada en la honestidad, la cooperación y una comunicación respetuosa.
8. Divertirse
Los niños de adictos enfrentan traumas significativos a una edad en la que lo principal suele ser hacer amigos o jugar. Como es probable que no hayan experimentado plenamente el placer, pueden necesitar ayuda para soltarse y disfrutar de la vida. Aprender a divertirse contribuye a contrarrestar el pesimismo y la desesperanza derivados de sentirse impotentes ante la situación.
9. Fomentar la conversación abierta
Un hogar adicto suele estar lleno de secretos, mentiras y soledad. Dado que sus emociones no han sido valoradas, los niños pueden tener dificultades para identificar y expresar lo que sienten. Este déficit puede abordarse preguntando cómo están, escuchando sin juicios y estando disponibles para conversar cuando hagan falta.
10. Fomentar la autoestima
Entre responsabilizarse de los problemas del padre y sentirse no merecedores del amor de sus padres (y de la sobriedad), muchos hijos de adictos sufren una baja autoestima persistente. Pueden buscar aprobación en otros, lo que a menudo conlleva conductas de alto riesgo para ganarse la aceptación de sus pares. Los adultos de apoyo pueden reforzar su confianza con amor incondicional y fomentando su participación en actividades que les desafíen y recompensen.
Como se suele decir, hace falta una comunidad para criar a un niño. Contar con adultos afectuosos y solidarios que acompañen a los hijos en estas circunstancias puede ayudarles a desarrollar las habilidades necesarias para prosperar pese al trauma.
Vídeo sobre 10 formas en las que puedes ayudar a los hijos de alcohólicos
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.