Cómo ayudar al adicto que no quiere ayuda
En un mundo ideal, todo adicto que llega a rehabilitación sería consciente de su enfermedad y decidido a sanar. Pero la realidad es que, frente a la adicción, las situaciones ideales son raras. Muchos creen que solo el propio adicto puede buscar ayuda, y que debe querer dejarlo. Sin embargo, durante la adicción activa, pocos desean abandonar el consumo.
Comprender la adicción como enfermedad cerebral
La adicción es una enfermedad cerebral crónica y progresiva que se caracteriza por la búsqueda compulsiva de sustancias, incluso cuando aparecen pérdidas laborales, relaciones dañadas y otras consecuencias negativas. Solo cuando se aborda como tal, las personas cercanas pueden ofrecer el nivel de apoyo, paciencia y comprensión que necesita la persona afectada.
Cómo pueden ayudar la familia y los amigos
- Educarse sobre la adicción: la adicción es una enfermedad cerebral crónica y progresiva caracterizada por la búsqueda compulsiva de sustancias, incluso ante pérdidas laborales, relaciones dañadas y otras consecuencias negativas. Reconocerla como tal facilita el apoyo, la paciencia y la comprensión que la persona afectada necesita.
- Practicar el autocuidado: las personas queridas pueden educar, alentar y persuadir, pero no pueden controlar el comportamiento de la persona con adicción. Lo que sí pueden controlar son sus propios pensamientos y conductas, cortar conductas de facilitación y buscar apoyo en grupos de familiares y amigos de personas con adicción (como Al-Anon) o con un terapeuta.
- Establecer límites: a menudo las personas queridas priorizan los sentimientos y necesidades del adicto y se ven envueltas en mentiras y caos. Establecer y hacer cumplir límites permite retomar el control de sus vidas, practicar un desapego saludable y proteger su salud y bienestar, y ayuda al adicto a enfrentar las consecuencias naturales de sus actos.
- Organizar una intervención: las intervenciones son una forma muy eficaz de romper la negación y llevar al adicto a tratamiento. Al organizar una intervención, se capta su atención y se le ayuda a entender las consecuencias de sus conductas destructivas antes de que ocurran problemas más graves. En algunos casos puede bastar una conversación individual; en otros, se requiere un enfoque coordinado, a menudo una intervención formal con la participación de un grupo de amigos, familiares y/o colegas, guiada por un profesional.
Qué pasa si al principio no funciona
¿Alguna de estas estrategias garantiza que todo adicto acepte tratamiento y permanezca sobrio de por vida? No. Esa no es la naturaleza de una enfermedad crónica y con recaídas. Lo que sí ofrece es el mensaje de que hay ayuda disponible y personas comprometidas que se preocupan por ayudar al adicto a encontrar su camino.
En algunos casos, la persona afectada puede sentirse enojada y resentida y requerir tiempo y apoyo continuo para reconocer la necesidad de cambio. Esto puede ser especialmente desafiante para las personas queridas que deben permanecer cerca del adicto (sin rescatar ni facilitar) incluso cuando la persona se autodestruye, si no por su propio beneficio, al menos por su tranquilidad de saber que hicieron todo lo posible.
En la mayoría de casos, las familias pueden ayudar a reducir el sufrimiento y abrir camino hacia la recuperación, incluso si el adicto no está listo. Involucrarse es un acto de amor, que puede ser una fuerza poderosa para atravesar la adicción.
Vídeo sobre Cómo ayudar al adicto que no quiere ayuda
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.