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10 tipos de terapias para la ansiedad y cómo funcionan

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La terapia puede ser una herramienta poderosa para gestionar los síntomas de la ansiedad, pero ¿qué tipo de terapia es la adecuada para ti? Si convives con ansiedad, es común que afecte tu vida diaria y que las amenazas parezcan más reales de lo que son. La terapia ofrece enfoques variados, centrados en pensamientos o en relaciones, según tus necesidades.

Terapia cognitivo-conductual (CBT)

La CBT es una de las formas más utilizadas para tratar la ansiedad y otros trastornos. Según la Asociación Psicológica Americana (APA), puede ayudar a tratar la depresión, la ansiedad y las adicciones. Un pilar de la CBT es la idea de que las condiciones psicológicas se deben en parte a patrones de pensamiento y a conductas aprendidas. Así, la CBT busca identificar y reformular pensamientos y proporcionar herramientas para afrontar la ansiedad cuando aparece.

  • Reconocer patrones de pensamiento distorsionados y reevaluarlos.
  • Practicar la confrontación de fuentes de ansiedad con técnicas de relajación y calma.
  • Aplicar estas estrategias en una amplia variedad de problemas de ansiedad, con evidencia que respalda su eficacia.

Terapia dialéctica conductual (DBT)

DBT, una variante de la CBT, se desarrolló originalmente para la trastorno límite de la personalidad. Dado que uno de sus objetivos es modificar patrones de conducta, puede ser útil cuando la ansiedad se acompaña de conductas que no favorecen el afrontamiento. DBT puede ayudar a personas con trastornos de ansiedad que se autolesionan o emplean estrategias de afrontamiento poco útiles. La intervención suele incluir entrenamiento en mindfulness y en vivir el momento presente, además de herramientas para gestionar el malestar y regular las emociones.

La DBT ha mostrado eficacia para manejar síntomas físicos de la ansiedad, a veces incluso frente a opciones como medicación u otras terapias.

Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

ACT propone aceptar pensamientos y emociones como respuestas naturales a las circunstancias y aprender a no dejar que te limiten. Implica soltar la vergüenza asociada a esas emociones y, a la vez, adoptar herramientas para superarlas. Derivada de la CBT, la ACT podría ayudar a reducir la ansiedad y suele ser especialmente beneficiosa en ansiedad relacionada con exámenes o situaciones sociales.

Terapia de exposición

Cuando la ansiedad se manifiesta en forma de fobia, la terapia de exposición puede ser eficaz. Es una terapia conductual que expone a la persona a sus miedos en incrementos progresivos. Por ejemplo, ante miedo a las arañas, se podría empezar mirando imágenes y progresar hacia sostener una araña. La APA señala que la exposición está respaldada científicamente para fobias, trastornos de pánico, trastorno de ansiedad social, TOC, TEPT y TAG.

Terapia psicodinámica

El objetivo es abordar emociones y deseos inconscientes que pueden estar en la raíz de la ansiedad. Trabajar con un profesional para reconocer aspectos de uno mismo de los que quizá no se es consciente puede ayudar a cambiar comportamientos derivados de esos sentimientos. La terapia psicodinámica puede durar varios años y es una de las formas más antiguas de terapia moderna. Las sesiones pueden centrarse en procesos de desarrollo que se han quedado estancados.

La evidencia respalda la eficacia de la terapia psicodinámica online para tratar la ansiedad social en particular.

Terapia interpersonal (TIP)

La TIP se centra en mejorar las relaciones interpersonales, especialmente cuando la ansiedad afecta el funcionamiento social. Podrías considerar esta opción si la ansiedad impacta tu vida social, como ocurre en la ansiedad social. La intervención implica trabajar con el terapeuta para desarrollar la sensación de ser visto, escuchado y entendido. Suele ser de corta duración (aproximadamente 12 a 16 semanas) y se estructura en fases: diagnóstico, desarrollo de herramientas y fases de cierre.

Investigaciones recientes exploran la efectividad de la TIP online para estrés, ansiedad y depresión, con resultados prometedores.

Terapia racional emotiva (RET/REBT)

RET, también llamada terapia racional emotiva conductual (REBT), ayuda a identificar, desafiar y reemplazar pensamientos y emociones autodestructivos. Es una intervención de corta duración, que puede completarse en tan pocas como cinco sesiones. Las sesiones suelen enseñar habilidades de resolución de problemas, reestructuración cognitiva y técnicas de afrontamiento. Más de 50 años de investigación respaldan su eficacia para diversas condiciones mentales, incluida la ansiedad, y resulta útil también para adolescentes.

Técnicas de libertad emocional (EFT)

Conocidas también como tapping, las EFT combinan enfoques terapéuticos con principios de medicina alternativa. En EFT se aprenden secuencias para afrontar la angustia emocional en cinco pasos: identificar la cuestión, evaluar su intensidad, establecer un mantra, aplicar la secuencia de tapping y reevaluar la intensidad tras la activación. Diversos estudios señalan beneficios en salud física y mental, con reducciones de ansiedad en torno al 40% en algunas investigaciones.

Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR)

EMDR busca reducir el impacto de experiencias traumáticas y suele ser de corto plazo, con sesiones de una a dos veces por semana y entre 6 y 12 sesiones aproximadamente. En este enfoque se evoca un recuerdo traumático mientras el terapeuta dirige movimientos oculares, con la idea de reprocesar la memoria de forma que ya no genere síntomas de trauma. Originalmente desarrollado para TEPT, la investigación ha mostrado su utilidad para distintos tipos de ansiedad derivadas de trauma.

Terapia centrada en las esquemas (Terapia de esquemas)

La terapia de esquemas parte de la idea de que ciertos patrones de pensamiento o comportamiento disfuncionales se desarrollan ante necesidades no atendidas en la infancia. Es una intervención integradora que combina varias modalidades para reconocer y abordar estos esquemas, con el objetivo de satisfacer las necesidades emocionales de forma constructiva. Originalmente pensada para trastornos de personalidad, también ha mostrado eficacia en la ansiedad.

Próximos pasos para empezar

Si decides buscar terapia para tu ansiedad, consultar a tu médico de cabecera puede ser un primer paso. Ellos pueden ayudarte a determinar qué tipo de terapia podría ajustarse mejor y a ofrecer recomendaciones de terapeutas en tu zona. Otra opción es acudir a tu aseguradora para pedir una lista de recomendaciones.

Si esas opciones no están disponibles o no te sientes conectado con los terapeutas propuestos, puedes probar otras vías para obtener referencias, como preguntar a amigos, consultar bases de datos online fiables, consultar con el departamento de recursos humanos de tu trabajo para conocer beneficios de salud mental, o usar nuestro Buscador de Terapeutas.

Iniciar la terapia puede requerir valentía, especialmente cuando se vive con ansiedad, pero suele valer la pena. La ansiedad es una condición manejable y es posible obtener alivio de estos síntomas.

Vídeo sobre 10 tipos de terapias para la ansiedad y cómo funcionan

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.