4 preguntas que debes hacerte para tomar buenas decisiones
Tomar decisiones es una actividad cotidiana que abarca desde lo trivial hasta lo transformador. La psicoterapeuta Alison Thayer, LCPC, ayuda a sus pacientes a navegar opciones, desde resolver conflictos en el trabajo hasta decisiones de vida como dejar un empleo, terminar una relación o mudarse a otro estado. Este artículo propone un marco práctico basado en preguntas clave para decidir con mayor claridad y confianza.
El reto de decidir a diario
La toma de decisiones cotidianas abarca desde la hora de levantarse hasta qué hacer con un compromiso, un cambio profesional o una mudanza. La psicoterapeuta Alison Thayer indica que la mayoría de elecciones no son "no-brainers" y existen motivos justificables para elegir en direcciones distintas. A veces, las opciones no encajan con nuestros ideales o con escenarios soñados, lo que complica el proceso. Parte del reto consiste en dejar ir la imagen de perfección que esperábamos lograr.
Cuatro preguntas para orientar tus decisiones
- ¿Cuáles son mis opciones y cuáles son los pros y contras de cada opción?
Puede parecer sencillo, pero registrar beneficios y desventajas proporciona claridad profunda. Delimitar pros y contras organiza los pensamientos y crea un recurso para consultar en el futuro. A veces esta reflexión revela una opción más adecuada de la que parecía. Una cliente de Thayer elaboró esta lista para decidir sobre una oferta de trabajo: al principio estaba entusiasmada y quería aceptarla; tras el balance, decidió declinar y descubrió que su empleo actual tenía aspectos positivos que antes no conocía.
- ¿Qué podría ocurrir dentro de un año si decido X?
“Aunque no podemos predecir el futuro, esta pregunta ayuda a visualizar la meta.” Si te sientes bien con la decisión al imaginar el futuro, es probable que estés en el camino correcto.
- ¿Cuál sería el peor desenlace?
Según Thayer, esta pregunta es especialmente útil ante situaciones que provocan ansiedad. Si contemplas el peor desenlace y ves que es manejable, tu estrés se reduce y ganas confianza. Por ejemplo, muchas personas evitan hablar directamente sobre temas difíciles y se quedan con la preocupación; preguntar esto puede aclarar que la respuesta anticipada no es tan mala como parece.
- ¿Qué le diría a un amigo que hiciera?
A menudo somos muy críticos con nosotros mismos y, al mismo tiempo, gentiles con otros. Por ejemplo, podrías decirle a un amigo que busque proactivamente otro empleo, mientras tú te quedas en una situación sin plan para salir. Reflexionar sobre esta pregunta ayuda a darte cuenta de que te estás frenando sin actuar.
Tiempo de reflexión: dormir sobre la decisión
Si tu decisión puede esperar —y a menudo puede— déjala reposar. Dormir sobre ella puede ayudar a verla desde una nueva perspectiva y a sorprenderte con tu propio juicio tras una noche (o varias) de descanso.
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Vídeo sobre 4 preguntas que debes hacerte para tomar buenas decisiones
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.