5 consejos para ayudar a tu adolescente problemático.
Depresión del desarrollo y depresión atípica
La depresión del desarrollo es parte normal de la adolescencia, resultado de la maduración biológica y psicológica, desequilibrios hormonales e irregularidades en el desarrollo cerebral, lo que alimenta la inestabilidad emocional. En cambio, la depresión atípica es más grave y suele estar impulsada por factores externos como el divorcio, conflictos familiares, dificultades en la escuela y problemas sociales.
La depresión atípica se distingue por su mayor intensidad y por estar más ligada a tensiones externas. Varios profesionales señalan que, en ocasiones, las crisis emocionales de los adolescentes pueden estar enmarcadas en estos dos cuadros, por lo que es clave observar la evolución y el contexto de cada caso.
Señales de alerta en la adolescencia
- Descenso sostenido del rendimiento académico.
- Peleas frecuentes con padres o con compañeros.
- Tristeza o ansiedad persistente.
- Cambios de comportamiento, como pasar de ser muy sociable a aislarse.
- Problemas legales ocasionales o conductas de riesgo.
- Pérdida de interés en pasatiempos o actividades que antes disfrutaba.
- Sentimientos de desesperanza respecto al futuro.
Qué hacer si identificas señales de alerta
- Habla con tu hijo o hija sobre tus preocupaciones, de forma calmada y sin juicios. Ejemplo de apertura:
“He notado cambios en tu actitud y quiero saber si hay algo de lo que te gustaría hablar. Sé que puede ser difícil expresar lo que sientes, pero estoy aquí para escuchar y ayudarte en lo que pueda.”
- Habla de tus propias luchas para normalizar lo que siente, sin comparar ni criticar. Ejemplo de enfoque recomendado:
“Recuerdo lo duro que fue negociar ciertas normas cuando era joven. También pasé por momentos difíciles y, si quieres, podemos buscar soluciones juntos.”
- Enseña hábitos saludables, entendiendo que la mayoría de los adolescentes no los desarrollan de forma natural. Grover propone fijar atención en cinco aspectos clave para la vida del adolescente:
- Canales de tensión, como el ejercicio cardiovascular, que ayudan a reducir síntomas de ansiedad y depresión.
- Al menos tres a cinco fuentes que fortalezcan la autoestima del adolescente.
- Estructura y límites saludables, como límites de tiempo frente a la pantalla y horarios regulares de sueño y estudio.
- Proporciona alternativas saludables para manejar las emociones. Por ejemplo, respiraciones profundas, salir a andar en bici, visualizar un lugar tranquilo o escribir en un diario para ordenar los pensamientos.
- Busca apoyo adicional de adultos de confianza. Profesores, mentores o entrenadores pueden contribuir a que el adolescente tenga modelos positivos y redes de apoyo diversificadas.
- Reflexiona sobre tus propias acciones. Pregúntate si tus elecciones parentales pueden estar influyendo en el comportamiento del adolescente y si podrías estar dificultando su progreso sin darte cuenta.
- Explora opciones de apoyo profesional si las señales persisten o se agravan. La asesoría psicológica o la intervención familiar pueden ser útiles para comprender y enfrentar la situación.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.