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5 consejos para enseñar a tus hijos la autocompasión

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La autocompasión es una actitud amable hacia uno mismo ante errores y emociones difíciles. Se ha asociado con menos ansiedad y depresión, mayor bienestar y mejores recursos para afrontar las emociones, así como con una mayor empatía hacia los demás. Aunque a veces resulta complicado, enseñar autocompasión a los niños crea una base sólida para su futuro y para construir relaciones saludables.

Qué aporta la autocompasión a los niños y a los adolescentes

“Mis clientes más jóvenes a menudo llevan a la terapia las mismas preocupaciones que sus pares adultos, como sentimientos de inutilidad y frustración con sus habilidades y con la forma en que sienten que los demás los perciben”, comenta Rebecca Ziff, LCSW, psicóloga clínica en Nueva York que trabaja con niños, adolescentes y familias.

Los niños y adolescentes suelen criticarse a sí mismos por su aspecto, sus habilidades atléticas, su rendimiento académico, su popularidad y su simpatía.

Cuando los niños que están teniendo dificultades practican la autocompasión, ocurren cambios poderosos: su autoestima, su resiliencia y su capacidad para afrontar problemas mejoran en todo tipo de entornos.

Cinco estrategias para ayudar a tus hijos a cultivar la autocompasión

Practica la autocompasión contigo mismo

Los niños imitan lo que ven y oyen, por lo que es especialmente importante practicar la compasión contigo mismo. Presta atención al lenguaje que utilizas delante de tus hijos. ¿Haces comentarios negativos sobre tu aspecto o tu peso? ¿Te reprochas cuando las cosas no salen bien en el trabajo? ¿Te críticas por estar cansado o por cometer un error? ¿Utilizas palabras duras para describirte? ¿Te centras excesivamente en tus supuestos defectos? ¿Te juzgas por estar ansioso, enfadado o abrumado?

Si descubres que sí, haz de la autocompasión una prioridad. Empieza con estas técnicas y con otras que resultan especialmente útiles cuando la autocompasión te resulta ajena y sientes que no mereces ser tratado con amabilidad.

Enséñales la meditación de bondad amorosa

Ziff utiliza esta meditación en su consulta con niños, adolescentes y adultos. “En la meditación envías amor y amabilidad a ti mismo; a las personas que te importan; a las que quizá no te importan o no sientes afecto; y luego al universo”, señala. Practícala con tu hijo/a en momentos de calma. Existen recursos adaptados para niños y adolescentes.

Pide a tus hijos que cambien de perspectiva

Cuando tus hijos enfrentan un reto, pregúntales cómo tratarían a un amigo en esa situación y qué le dirían. Por ejemplo, si tu hijo/a dice que abrazaría a un amigo, pídele que diga lo mismo sobre sí mismo, sustituyendo los pronombres por “yo” y “me”. Anímale a nombrar algunas cosas en las que es bueno/a y a felicitarse o abrazarse a sí mismo.

Enseñar a aceptar sus pensamientos y sentimientos

Una autocompasión bien desarrollada permite a niños y adolescentes etiquetar y tomar conciencia de sus pensamientos y emociones desagradables; aceptarlas y entender que a veces las cosas no salen como esperan; y no castigarse por ello. Para ayudar a un niño pequeño a comprender mejor las emociones, se puede leer juntos. Pregunta de vez en cuando: “¿Qué crees que está pensando o sintiendo ese personaje?” Habla con tus hijos sobre lo que otros podrían pensar o sentir. (Se recomiendan libros como Visiting Feelings, de Lauren Rubenstein.)

Para ayudar a los adolescentes a identificar emociones, haz preguntas similares al ver una serie o película juntos. Pregúntales si han vivido situaciones semejantes y si también sintieron esas emociones.

Para que tus hijos acepten tanto las emociones positivas como las negativas, practica la empatía y valida sus experiencias y emociones. Evita ser condescendiente o apresurarlos a sentirse mejor. Dale espacio y permiso para procesar sus emociones, sea cual sea.

“Si tu hijo llora tras una pelea con su hermano, en lugar de decirle ‘¡cariño, deja de llorar; no fue para tanto’, dale el lenguaje para expresarse: ‘Puedo ver que estás muy triste ahora; te frustra que tu hermano tome cosas tuyas y las rompa’.”

Ayudar a tus hijos a desafiar el pensamiento catastrófico

Esto se puede hacer ayudándoles a buscar evidencias que desmonten creencias de inutilidad o fracaso. Por ejemplo, si tu hijo es rechazado por la escuela que realmente quería, podría decir: “No voy a ninguna parte en la vida”. Primero, ayuda a identificar sus emociones de tristeza y decepción para que puedan procesarlas; luego, ayuda a pensar en otros amigos que no lograron entrar en sus primeras opciones y a preguntar a personas a las que admiran si les sucedió algo similar.

Al conversar con familiares y amigos, descubrirán que no están solos y que su experiencia es compartida. Eso puede favorecer la autocompasión y la aceptación.

La autocompasión es esencial para todos, incluidos los niños. Requiere práctica: todas las habilidades se aprenden intentando una y otra vez. Si quieres profundizar en la investigación sobre la autocompasión, puedes consultar recursos de la psicóloga Kristin Neff.

Vídeo sobre 5 consejos para enseñar a tus hijos la autocompasión

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.