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5 razones por las que guardar secretos familiares podría ser perjudicial.

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Todos los hogares guardan secretos, pero lo relevante es qué contienen. Los secretos pueden ser pequeños o esconder aspectos de la vida familiar que parecen inofensivos. Mientras que planificar una sorpresa o un viaje puede no hacer daño, otros secretos traumáticos o dolorosos pueden afectar la salud mental de toda la familia durante mucho tiempo. A continuación se explican las razones y cuándo conviene compartirlos.

Qué secretos son más comunes en la familia y por qué importan

Los secretos más frecuentemente ocultados incluyen, entre otros, las finanzas, problemas de salud graves y fallecimientos, y un divorcio inminente.

Aunque guardar un secreto para el exterior puede ser prudente en algunas situaciones para proteger la privacidad o la seguridad, mantener secretos dentro de la familia puede resultar problemático. A continuación se presentan cinco razones para cuestionarlo.

Riesgos de mantener secretos dentro de la familia

Destrucción de las relaciones

Mantener secretos dentro de un matrimonio, o de cualquier relación adulta significativa, puede provocar un deterioro de la comunicación. El vínculo entre los adultos puede verse irremediablemente dañado, afectando también a los hijos.

Impacto en la vida de los niños

Ocultar secretos a los niños debe ser una decisión muy meditada. Los niños son muy perceptivos y pueden sentirse alarmados o ansiosos si intuyen que se oculta algo de importancia. El escenario más dañino es cuando uno o varios niños creen que, de alguna manera, son personalmente responsables de la tensión que se vive en casa.

Sospechas y resentimiento

Guardar secretos dentro de la familia puede provocar sospechas y resentimiento entre los miembros. Confiar en las personas que amamos se ve gravemente afectado cuando la verdad queda oculta, especialmente si una mentira acompaña al secreto.

Creación de una realidad falsa

Los secretos pueden generar una sensación de realidad distorsionada, especialmente entre los niños. Los menores aprenden del mundo a través de los adultos; cuando finalmente se revela la verdad, su mundo puede parecer desmoronarse.

Impacto en la salud

Ocultar secretos traumáticos puede generar estrés y culpa excesivos en quien los conoce, incluso si creen que callar es lo mejor para todos. Síntomas como ansiedad, dolores de cabeza, dolor de espalda o problemas digestivos pueden aparecer cuando estos secretos se interiorizan durante años. Quienes guardan el secreto y quienes conviven con ello pueden experimentar problemas de salud similares.

Edad adecuada para compartir secretos familiares con los hijos

Elegir el momento y el lugar para revelar un secreto devastador o doloroso es una tarea difícil para la mayoría de los padres y debe hacerse con cuidado, idealmente con la ayuda de un profesional de salud mental.

En el caso de los niños muy pequeños, no es necesario que conozcan los detalles de secretos antiguos que no les afectan directamente hasta que sean capaces de entender exactamente lo que se les dice. En la adolescencia, algunos secretos pueden revelarse con seguridad, dependiendo del nivel de madurez del joven. Y, cuando los niños llegan a la adultez, tienen derecho a conocer la mayor parte de los secretos que han influido en sus vidas, conocidos o no.

La responsabilidad de completar las piezas del historial familiar

Completar las piezas faltantes de la historia familiar, ya sea pasada o presente, es una responsabilidad adulta que no debe tomarse a la ligera. Todos deseamos sentirnos completos y entender por qué somos como somos. Los secretos que permanecen sin resolver pueden erosionar los cimientos de una familia, a veces de forma irreversible.

Vídeo sobre 5 razones por las que guardar secretos familiares podría ser perjudicial.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.