5 razones por las que nos gusta ser apreciados
Todos disfrutamos de que se nos aprecie, ¿verdad? Pero, ¿qué hay detrás de esa sensación tan agradable? Este artículo explora cinco posibles razones por las que la valoración de otros nos impacta tanto: nos hace sentir valorados, nos permite vernos y ser vistos, fortalece nuestro afecto mutuo, aporta sentido a la vida y facilita la conexión con las personas.
Estamos siendo valorados
Cuando realizamos una buena acción y alguien ofrece un cálido “gracias” o un gesto tranquilizador, o cuando compartimos un poema, mostramos un proyecto artístico o arreglamos un grifo con fuga y recibimos elogios y validación, sentimos que alguien nos valora y nos observa en medio de nuestra vida acelerada. En ese momento, ese reconocimiento nos confirma que existimos y que importamos.
Los niños necesitan sentirse valorados para poder internalizar la autovaloración. Desarrollamos nuestro sentido del yo en función de cómo nos perciben los demás. Si recibimos un reflejo positivo, nos sentimos bien con nosotros mismos. Como adultos, también prosperamos gracias a la retroalimentación positiva del entorno. Ser valorado y apreciado refuerza nuestro sentido de autoestima.
Estamos siendo vistos
Alguien a quien respetamos comenta sobre nuestra amabilidad o cuidado. O alguien reconoce y aprecia nuestra bondad, sabiduría o compasión. Nos sentimos bien cuando alguien reconoce cualidades que nosotros valoramos en nosotros mismos. Se siente bien ser vistos.
Podemos arriesgarnos a compartir sentimientos vulnerables con una pareja, un amigo o un terapeuta. En lugar de juzgarnos o tratar de arreglar lo que sentimos, nos escuchan con amabilidad y apertura, así como con aprecio por la confianza que estamos depositando en ellos. Nos sentimos bien al ser vistos y apreciados a medida que compartimos nuestra tristeza, miedo o alegría.
Nos están queriendo
Que se aprecie a alguien va de la mano con la idea de que se le quiere. Si piensas en alguien que aprecias, quizá por su amabilidad, su cuidado o su actitud abierta y amistosa, probablemente te guste esa persona. Hay algo en el hecho de gustar y ser gustado que calienta el corazón y saca una sonrisa.
Puede ser más fácil amar a alguien que gustarle. Tal vez amas a un padre pero no te atrae realmente; o quizá aún tienes sentimientos amorosos por una expareja (o quizá por una pareja actual), pero no sientes un gusto espontáneo hacia esa persona. Tal vez te has sentido juzgado o avergonzado, o la confianza se ha roto de forma que te dejó sintiéndote visto pero no apreciado. Es difícil gustar de alguien cuando hay una sensación real o imaginaria de que no se te respeta, valora y aprecia.
Profundiza un sentido de significado en nuestras vidas
Cuando alguien ofrece aprecio por un artículo o una charla, nos recuerda que lo que hacemos tiene sentido para otras personas. Saber que hemos afectado positivamente a alguien añade significado a nuestra vida. Se siente bien recibir el mensaje de que hemos contribuido de manera positiva.
El psiquiatra austriaco y superviviente del Holocausto, Viktor Frankl, desarrolló la logoterapia, que propone que los seres humanos están motivados por una “voluntad de sentido”. Prosperamos cuando vivimos con sentido y propósito, y podemos desorientarnos o deprimirse cuando carecemos de significado.
Ser apreciados es una forma de sentir que somos importantes para los demás; hacemos una diferencia en sus vidas. Somos validados y, a veces, incluso atesorados. Es reconfortante y significativo escuchar que lo que hemos hecho o quiénes somos es apreciado.
Nos conecta
Como seres humanos, anhelamos la conexión. En ese preciso momento en que alguien nos ve, nos elogia o valida, surge una conexión espontánea, si estamos abiertos a ella. Sentirse apreciado fortalece el vínculo entre las personas y satisface nuestro anhelo de apego saludable.
Una forma de crear conexión es dar a los demás lo que deseamos para nosotros: observar aspectos positivos de las personas y encontrar alguna manera creativa de expresar nuestros sentimientos positivos hacia ellas.
La psicología positiva nos anima a centrarnos en los aspectos positivos de la vida, sin negar su realidad negativa. Cultivar el sentido de conexión que nace de dar y recibir aprecio es beneficioso para nuestro sistema inmunológico y nuestra salud mental.
Considera esto: cuando alguien ofrece aprecio, ¿eres capaz de recibirlo sin ponerte a la defensiva? ¿Cuando alguien expresa agradecimiento o aprecio, puedes quedarte fuera de tu cabeza y dejar que entre? En lugar de dudar, respira, mantente en tu cuerpo y permite sentir lo bien que se siente ser valorado y apreciado.
Vídeo sobre 5 razones por las que nos gusta ser apreciados
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.