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5 razones por las que recibir es más difícil que dar

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Muchos crecimos creyendo que es más noble dar que recibir. Esta idea nos protege de volverse egocéntricos y nos impulsa a atender a las necesidades ajenas. Sin embargo, priorizar el dar tiene efectos ocultos en la convivencia: puede dificultar que aceptemos afecto, elogios y muestras de cariño, limitando momentos de conexión auténtica.

Razones por las que recibir suele resultar más difícil que dar

Defensa ante la intimidad

Recibir inicia un momento de conexión. Priorizar el dar puede ser una forma de mantener a las personas distantes y de defender nuestro corazón. Si tememos la intimidad, podríamos negarnos a recibir un regalo o un cumplido, privándonos de ese valioso instante de conexión.

Dejar ir el control

Cuando damos, mantenemos cierto control. Decir una palabra amable o comprar flores puede ser fácil, pero ¿podemos permitirnos soltar el buen sentimiento de recibir un regalo? ¿Hasta qué punto nuestro dar nace de un corazón abierto frente a reforzar nuestra autoimagen de ser una persona amable y cuidadosa?

La vulnerabilidad de recibir

«Recibir» invita a una parte más vulnerable de nosotros. Habitar ese lugar tierno nos hace más susceptibles a dejarse tocar por gestos diarios como un gracias sincero, un cumplido o una sonrisa cálida. Permitirlo abre la posibilidad de una conexión significativa.

Miedo a condiciones o ataduras

Podemos sentirnos incómodos al recibir si lo recibido llega con condiciones. Quizá los elogios llegaban solo cuando lograbas algo, o percibías que te aceptaban por lo que haces y no por quién eres. Esto puede hacer que no te sientas seguro para recibir. Si los adultos cercanos usaron tu imagen para satisfacer sus propias necesidades, podrías asociar los cumplidos a ser usado.

Creencias religiosas o morales

Nuestra educación o crianza religiosa puede haber transmitido que recibir es egoísta o que la vida se centra más en el sufrimiento que en la felicidad. Es posible sentir vergüenza por recibir, con ideas de no ocupar demasiado espacio o de no sonreír con demasiada intensidad para no llamar la atención. Este condicionamiento puede generar malestar ante la recepción de otros.

Narcisismo y sentido de merecimiento

Un sentido de merecimiento inflado y un narcisismo desbordante son fenómenos observables hoy. Curiosamente, la riqueza puede aumentar este impulso. Aun así, es posible distinguir entre un narcisismo destructivo y un narcisismo saludable, que refleja una autoestima sólida y el derecho a gozar de los placeres de la vida. Recibir con humildad y gratitud, en un ritmo equilibrado de dar y recibir, ayuda a mantener ese equilibrio.

Presión para reciprocidad

Las reticencias a recibir también pueden ser una protección frente a la deuda emocional. Podemos sospechar de las intenciones de quien ofrece, preguntándonos qué quiere a cambio. Si todos estuvieran sólo dando, ¿quién estaría disponible para recibir toda la buena voluntad de los demás? Al recibir con una actitud de compasión, nos permitimos ser tocados por los regalos de la vida. Dar y recibir son dos caras de la misma moneda de la intimidad. En palabras de la autora, pueden coexistir como una experiencia compartida que resulta profundamente sagrada e íntima.

Dar y recibir como dos caras de la intimidad

Dar y recibir son dos caras de la misma moneda de la intimidad. En un momento compartido, puede no haber distinción entre dar y recibir; ambas personas dan y reciben de formas únicas. Esta experiencia puede ser profundamente sagrada e íntima.

Practicar la receptividad consciente

La próxima vez que alguien te ofrezca un cumplido, un regalo o te mire con afecto, observa qué sucede en tu interior. ¿Tu respiración se relaja? ¿El abdomen se suaviza o te tensas? ¿Te permites sentir el cuidado y la conexión? Practicar la atención plena ante estas sensaciones, ya sean agradables o desafiantes, puede ayudarte a estar más presente en el ahora.

  • Observa las sensaciones corporales: respiración, tensión muscular y ritmo cardíaco.
  • Reconoce las emociones que emergen: gratitud, vergüenza, duda o alegría.
  • Permítete recibir con una actitud de cuidado hacia la otra persona y hacia ti mismo/a.
  • Recuerda que recibir también es una forma de agradecer al que ofrece y de agradecerse a uno mismo por permitir la conexión.

Vídeo sobre 5 razones por las que recibir es más difícil que dar

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.