6 formas de forjar un vínculo con tus hijastros
Ser padre o madre de acogida implica un desafío importante. Llevarse bien con los hijos de la nueva pareja es clave para una convivencia armoniosa, pero suele resultar complejo al inicio. Los niños pueden sentirse desorientados, enfadados o abandonados, y el papel del padrastro o la madrastra requiere tacto y paciencia. Con el tiempo y esfuerzo, es posible construir un vínculo positivo y afectivo.
Deja que el niño tome la iniciativa
Respeta el ritmo del hijastro. Puede tardar en querer conocerte; para algunos, meses. No tomes su renuencia de forma personal. La paciencia es fundamental. Si la relación previa entre sus padres terminó en divorcio, reconoce que el niño necesita tiempo para hacer duelo. Esta nueva relación cierra la esperanza de una reunión, lo que puede resultar devastador. Da espacio y comprensión. A veces el niño siente que traiciona al otro padre al acercarse a ti; otras veces malinterpreta tu presencia y piensa que quieres reemplazar a su madre o a su padre. Está bien que la relación sea superficial por ahora; deja que evolucione a su propio ritmo.
Haz una salida en solitario
Una vez que se conozcan un poco, pueden salir a solas. Esto puede resultar nervioso, pero es una excelente forma de estrechar la relación. Elige una actividad que no exija hablar todo el tiempo; puede ser algo activo como bolos, un salón recreativo o practicar un deporte. Si prefieres otra cosa, prueba una película o una obra para comentar después. Mantén las salidas locales y asequibles para evitar que el niño se desilusione si la próxima vez solo vais al parque, en lugar de a Disneyland.
Apoya sus intereses
Esto es crucial. Algunas maneras de hacerlo incluyen:
- Ayudar con la tarea: ofrece feedback alentador y constructivo.
- Asistir a una actuación escolar o a un partido: no hace falta hacer un gran evento; su presencia cuenta y lo notarán.
- Hacer lo que les gusta: ya sea lectura, deporte, arte o música; muestra interés y pregunta si quieren que te unas.
Apoya al “otro padre”
El sentimiento de deslealtad que puede surgir en el niño ante la cercanía contigo no debe subestimarse. Los niños pueden experimentar emociones muy contradictorias, que a veces se manifiestan como ira repentina o agresión. Reconoce que sienten culpa y vergüenza, y que son emociones poderosas, aunque irracionales. Por duro que sea, evita responder con represalias y mantén un lenguaje respetuoso sobre su progenitor biológico. Deja claro que nunca interferirás entre ellos. Haz comprender que su progenitor biológico primero va a estar siempre, aunque el niño tenga una relación buena contigo.
Planifica con tu pareja
Habla sobre qué tipo de relación os gustaría tener con los hijastros. Tu pareja debe sentirse lo bastante cómodo para “dar un paso atrás” y permitir que vuestra relación con los niños se desarrolle de forma natural. Intentad acordar de antemano cómo os comportaréis en situaciones que puedan generar conflicto, por ejemplo cuando un niño se porta mal. Dicho eso, conviene evitar disciplinar a los niños hasta que a) cuentes con el apoyo total de tu pareja, y b) hayas desarrollado una relación suficientemente sólida con los niños para aceptar tu disciplina. No se trata de dejar que se salgan con la suya, sino de ceder el control a tu pareja y minimizar tu intervención.
Sé su amigo
Está bien si no amas a tus hijastros de inmediato: los vínculos requieren tiempo. Por ahora, basta con ser amigos. Di cosas como: “sé que siempre puedes hablar conmigo” y “si tienes alguna pregunta, pregúntame”. Mantén una presencia serena, constante y amable en sus vidas; es muy probable que surja una relación excelente que beneficie a ambos a lo largo de los años.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.