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7 estrategias para ayudarte a recuperarte de una recaída

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La recaída es un lugar terrible del que muchos quieren escapar, pero no es el final de la recuperación. A veces surge cuando menos lo esperas y puede dejarte atrapado en un bucle de desesperación, incluso en depresiones o adicciones. Sin embargo, una recaída ofrece un nuevo punto de partida: siete estrategias para salir del estancamiento y volver a avanzar.

Escucha a las personas adecuadas

Cuando estoy deprimido o he recaído, la autocrítica me empuja a rodearme de personas que confirmen esas ideas negativas. Un ejemplo frecuente es cuando un familiar pregunta: “¿QUIERES sentirte mejor?”, insinuando que quiero permanecer enfermo para llamar la atención. Por ello, es fundamental escuchar a las personas adecuadas y contrarrestar esas voces con evidencias de mi valor y progreso.

  • Reconocer la voz interior autocrítica y contrastarla con hechos y logros reales.
  • Buscar redes de apoyo que entiendan la recaída y ofrezcan comprensión sin juicio.
  • Rodearte de personas que te ayuden a avanzar y reducir el contacto con quienes alimentan la culpa o la vergüenza.

Tómate tiempo para llorar

Las lágrimas tienen funciones curativas: ayudan a expulsar toxinas y a liberar emociones acumuladas. Dedicar diez a quince minutos por la mañana para llorar, decir lo que sea sin juicios y dejar que todo salga puede resultar catártico. Permitir este llanto forma parte de un proceso de liberación emocional que facilita el resto del día.

  • Permítete llorar sin autocensura ni autoevaluación durante ese periodo.
  • Reconoce que el llanto facilita la liberación emocional y la limpieza psíquica.

Abandona la autoayuda

Los ajustes cognitivos pueden ser útiles para depresiones leves o adicciones que no las destruyan, pero ante depresiones severas o adicciones debilitantes, el pensamiento positivo puede empeorar las cosas. Mi psiquiatra me recomendó dejar de lado los libros de autoayuda, ya que a veces contribuían a la autocrítica. En ese momento aprendí a tratar los pensamientos como signos de la enfermedad y a ser más amable conmigo mismo.

  • Considera que ciertos pensamientos son síntomas de la condición, no verdades fijas.
  • Habla contigo mismo con compasión: “está bien sentirte así; no te castigues.”
  • Prioriza el cuidado emocional y evita convertir la lectura de autoayuda en una presión adicional.

Distraerte

En lugar de quedarte anclado a libros de autoayuda o a pensamientos repetitivos, conviene ocupar la mente con actividades simples que no requieren esfuerzo mental intenso. En el pasado, un terapeuta sugirió hacer cosas sin foco concreto, como rompecabezas o lecturas ligeras. Practicar esta distracción ayuda a disminuir la rumiación durante momentos difíciles.

  • Realiza tareas simples que reduzcan la rumiación, como rompecabezas, juegos de palabras o lecturas ligeras.
  • Participa en actividades que te ayuden a desconectar de tus pensamientos, como asistir a un evento deportivo o compartir tiempo con familiares.

Busca señales de esperanza

Las señales de esperanza, por pequeñas que parezcan, pueden mantenerte vivo durante periodos de gran malestar y servir como combustible para seguir adelante. Un ejemplo significativo fue ver una rosa florecer en octubre; para mí, las pequeñas manifestaciones de sanación se convierten en recordatorios de que hay cosas por hacer y que vale la pena continuar.

  • Presta atención a indicios positivos, por pequeños que sean.
  • Usa esas señales para sostenerte y planificar próximos pasos, sin presionarte demasiado.

Di que sí, de todos modos

En Solace: Finding Your Way Through Grief and Learning to Live Again, la autora Roberta Temes propone una pauta sencilla: di siempre que sí a una invitación para salir. Evitar el aislamiento es fundamental cuando se está atravesando duelo, depresión o una recaída importante. Yo he aplicado este consejo: cuando alguien me propone tomar un café, digo que sí, incluso si no me siento al 100%; mantener la conexión es prioritario.

  • Acepta invitaciones a salir o compartir tiempo con otros, incluso cuando no te sientas plenamente preparado.
  • Mantener el contacto social ayuda a prevenir el aislamiento y a sostener la motivación hasta que tu estado mejore.

Divide el día en momentos

La idea de “un día a la vez” a veces no alcanza para las personas con depresión o con adicciones. Dividir el día en múltiples momentos puede hacer que cada instante sea manejable. En un periodo de gran malestar, se puede pensar en decenas o incluso cientos de momentos; por ejemplo, pretender preocuparse solo por lo que ocurre ahora, como lo que harás en el siguiente minuto.

  • Concentra la atención en lo inmediato y establece pequeñas tareas para cada breve periodo.
  • Este enfoque gradual ayuda a reducir la sensación de agobio y facilita mantener el impulso hacia la recuperación.

Vídeo sobre 7 estrategias para ayudarte a recuperarte de una recaída

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.