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7 mitos dañinos sobre el autocuidado

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En nuestra sociedad, el autocuidado se interpreta a menudo de forma errónea. Esta visión estrecha y sesgada explica por qué muchas personas —especialmente mujeres— se sienten culpables cuando atienden sus propias necesidades, o por qué se quedan exhaustas y agotadas. Sin embargo, el autocuidado ofrece numerosos beneficios y reconforta al satisfacer nuestras necesidades. A continuación, expertos desmienten siete mitos comunes sobre este tema.

Mito 1: El autocuidado es todo o nada

Hecho: Muchas personas creen que el autocuidado implica pasar un día entero de mimos o que “no vale la pena”. Aunque el mimo puede ser útil, no define lo que es autocuidado. «Creo que el autocuidado se encuentra realmente en los pequeños momentos de la vida: cuando eliges respirar hondo porque notas que estás estresada, o cuando te das tres minutos antes de dormir para sentarte en silencio y reflexionar sobre tu día», señala Anna Guest-Jelley, educadora de empoderamiento corporal, profesora de yoga y fundadora de Curvy Yoga.

Mito 2: El autocuidado requiere recursos que no tienes

Hecho: A menudo se percibe como un lujo para el que no hay tiempo ni dinero. «El autocuidado no tiene por qué involucrar un spa caro ni unas vacaciones en el trópico, ni necesita ocupar varias horas de tu día», explica Joyce Marter, LCPC, terapeuta y dueña de Urban Balance. Por ejemplo, puede ser «10 minutos de meditación de atención plena al día» o hacer estiramientos o tomar un baño con sales de Epsom; estas prácticas simples «pueden marcar una gran diferencia para reiniciar la mente y el cuerpo».

Mito 3: El autocuidado es opcional

Hecho: Cargarte de trabajo y agotarte puede generar hábitos poco saludables, porque nuestras necesidades no pueden permanecer desatendidas mucho tiempo. «Si eliges no crear espacio para el autocuidado o el descanso, se abrirá paso de cualquier forma, a menudo de maneras que en ese momento no se perciben como autocuidado», afirma Ashley Eder, LPC, psicoterapeuta en Boulder, Colorado. Estas conductas pueden incluir comer en exceso o incluso síntomas de depresión. Si notas este tipo de hábitos, explora las necesidades que están cubriendo y ofrécete esa opción directamente, en lugar de recurrir a esos atajos subrepticios.

Mito 4: El autocuidado es femenino

Hecho: Los medios de comunicación a menudo transmiten la idea de que la feminidad es «centrada en los demás y negándose a sí misma». A menudo vemos protagonistas femeninas ocupándose de las necesidades de los demás, escuchando más que hablando y desempeñando un papel de apoyo. Se presenta el cuidado como un trabajo exclusivo de las mujeres. «Esto solo tiene sentido si quieres que la estrella de la obra sea un hombre; no funciona que una mujer interprete ese papel secundario en su propia historia», comenta Eder. Si ves que tus necesidades no se atienden, pregúntate quién es la protagonista de tu vida ahora y si quieres continuar así o cambiarlo.

Mito 5: El autocuidado es cualquier cosa que te consuele

Hecho: Muchas personas buscan consuelo en el alcohol, en maratones de televisión, en juegos del móvil o en la comida para aliviar el estrés. Pero estos hábitos van en sentido contrario al autocuidado. «Las prácticas de autocuidado deben apoyar la salud y el bienestar y no deben ser adictivas, compulsivas ni perjudiciales para tu mente, tu cuerpo o tu economía», advierte Marter.

Mito 6: Tenemos que ganarnos el derecho a practicar el autocuidado

Hecho: Nuestra cultura organiza la vida con un énfasis inicial en la educación, luego en la carrera y la familia, y por último en el ocio. Esto crea la idea de que solo podemos cuidarnos después de lograr ciertos objetivos. Sin embargo, es el autocuidado el que nos da la energía y el alimento necesarios para lograr grandes cosas, señalan los expertos.

Mito 7: Practicar autocuidado implica elegir entre uno mismo y los demás

Hecho: Cuando no nos cuidamos, caemos en un ciclo de privación que agota nuestras reservas energéticas y emocionales. Nos sentimos frustrados, malhumorados y necesitados, y buscamos a otros para nutrir esas necesidades. «Ironicamente, todos nuestros esfuerzos de sacrificio nos hacen vulnerables a ser realmente egoístas», comenta McKelvey. No obstante, cuando atendemos nuestras propias necesidades, disponemos de más energía para entregar a los demás. No hay nada más valioso para el mundo que un yo inspirado y bien nutrido. El autocuidado es una parte esencial de nuestra vida y la base de nuestro bienestar.

Vídeo sobre 7 mitos dañinos sobre el autocuidado

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.