8 consejos para afrontar las molestias en tu relación
Las pequeñas molestias pueden erosionar una relación con el tiempo si no se gestionan adecuadamente. La psicoterapeuta Christina Steinorth explica que los comportamientos irritantes se vuelven dañinos cuando se acumulan, como agua que socava una piedra. En este artículo se presentan estrategias para abordar estas impulsiones sin dañar a la pareja: evitar lo público, reforzar lo positivo y buscar soluciones compartidas.
Cómo abordar las molestias cotidianas en una relación
1. No presentar la molestia en público
Evita regañar o corregir la conducta delante de otras personas. Habla en privado para evitar la vergüenza y el efecto de ruido blanco que minimiza el mensaje y dificulta el cambio.
2. Reconoce lo que sí te gusta
El refuerzo positivo funciona mejor que las críticas. Si elogias a tu pareja de forma generosa y sincera, envías un mensaje poderoso que facilita el cambio más que las críticas.
3. ¿Es una molestia o un obstáculo decisivo?
Piénsalo: ¿qué conductas son simples molestias y cuáles podrían considerarse un límite? Si hay daño emocional o físico, ya no es una simple molestia y merece atención o asesoría profesional.
4. Busca soluciones
Por ejemplo, si la persona se apodera del mando a distancia, ¿podría haber un segundo televisor para cada uno? ¿Podría instalarse un temporizador automático para las luces exteriores? En definitiva, ideen soluciones conjuntas para las molestias.
5. Mantengan una conversación mutua
La conversación será más receptiva si se centra en conductas que pueden cambiar entre ambos. Podrías preguntar: “¿Hago algo que a ti no te gusta?”.
6. Elige el momento adecuado
No intentes hablar entre compromisos. Evita cuando alguno esté estresado o de mal humor. Un buen momento puede ser al caminar, con los teléfonos apagados.
7. Comprueba tu estado emocional
A veces el estado de ánimo agrava la molestia. Si estás estresado, ansioso o enfadado, todo tiende a irritarte. Sé honesto con tu pareja y di: “Hoy estoy de mal humor; no quiero explotar por algo tonto”. Practica una actividad relajante como meditar o leer; no descargues tus tensiones en la relación.
8. Valora la importancia real
Si la conducta se repite, puedes abordarla de vez en cuando, pero mantén la perspectiva: si tu pareja no existiera mañana, ¿te seguiría importando esa molestia? En un ejemplo citado por Steinorth, su propio marido lleva años lamiéndose los dedos tras comer; a pesar de ello es una pareja muy unida y la relación funciona, por lo que esa costumbre resulta poco relevante. Hablar sobre ello puede fortalecer la relación y su satisfacción.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.