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8 formas de dejar atrás los errores

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Que nadie le guste equivocarse es universal. Sin embargo, para quienes vivimos con una combinación de trastorno obsesivo-compulsivo y perfeccionismo, la culpa y el arrepentimiento tras un error pueden volverse paralizantes. Nuestro cerebro se queda atascado en la torpeza de nuestras acciones, repasando lo ocurrido como si así pudiéramos cambiarlo. A continuación presento ocho estrategias para salir de este bucle.

1. Perdónate por lo que no sabías

Maya Angelou escribió: “Perdónate por no saber lo que no sabías antes de aprenderlo.” Con frecuencia juzgamos un fallo a partir del conocimiento actual y nos culpamos por decidir con la información que teníamos en ese momento. No sabíamos lo que no sabíamos. Tomamos decisiones con los hechos disponibles. Así como no esperamos que un niño de secundaria resuelva un cálculo complejo, debemos concedernos un descanso por hacer lo mejor con lo que sabíamos entonces.

2. Confía en tus instintos

Repítete un mantra cuando entre en juego la duda: “Lo que ocurrió fue lo correcto porque así ocurrió.” En lugar de fantasear con escenarios mejores, intenta confiar en los instintos con los que tomaste la decisión. Ten en cuenta que a veces se confunde el arrepentimiento con la ansiedad del cambio, especialmente si el “error” implicó una transición vital. Nuestro cerebro tiende a centrarse en lo negativo; la comodidad del statu quo favorece la segunda-vez. Con algo de tiempo, la sabiduría de tu decisión suele hacerse más clara. El reto es no invalidarte hasta que puedas ver la situación con más claridad.

3. Sé amable contigo mismo

En su libro Self-Compassion, Kristin Neff explica: “Si nuestro dolor es causado por un tropiezo que hemos cometido, este es precisamente el momento para mostrarnos compasión.” En lugar de degradarte continuamente, podemos reconocer que todos tenemos momentos en los que fallamos y tratarnos con gentileza. Esto implica más que dejar de juzgarse: debemos confortarnos activamente, como haríamos con un amigo. Ella sugiere, por ejemplo, abrazarte o escribir, y muchas personas encuentran útil dirigir una carta a su yo interior para recordarle que es amado incluso con sus errores.

4. Concéntrate en la recuperación, no en la caída

No importa cuán duro caigas; lo importante es cuán graciosamente te levantas. El éxito no es la ausencia de errores, sino la capacidad de recuperarse. “Cualquiera puede rendirse”, afirmó un artista marcial, “lo fácil es caer. Pero mantenerse unido cuando todos esperan que te desmorones, eso sí es fortaleza.” Deja de arrastrar la cola entre las piernas: ser audaz con tus errores implica también serlo con tu recuperación. Tomar ejemplo de Thomas Edison: “No he fracasado. Sólo he encontrado 10.000 maneras que no funcionan.”

5. Celebra tus grietas

Existe una lección valiosa en el Kintsugi, el arte japonés de reparar cerámica rota con oro. Al realzar las fracturas, la pieza adquiere un valor mayor que el original perfecto. Esta idea se relaciona con el wabi-sabi, que celebra la belleza de lo imperfecto, transitorio y incompleto. Nuestros errores pueden ser el fuego que afina rasgos como la empatía, la sensibilidad y la sabiduría, haciendo de nosotros personas más interesantes y compasivas.

6. Enfócate en tus errores

En su libro Better By Mistake, Alina Tugend ofrece evidencia para sostener que la mejor forma de volverse experto en un campo es centrarse en los errores. Entre los casos presentados figura el de Bill Robertie, un jugador destacado de ajedrez, backgammon y poker: tras cada partida analizó todos sus movimientos y descompuso sus fallos para mejorar la siguiente ronda. Este enfoque puede aplicarse a distintas áreas de la vida: revisar lo ocurrido, extraer lecciones y utilizarlas en el futuro. Como decía Henry Ford: “La única verdadera equivocación es aquella de la que no aprendemos nada.”

7. Encuentra el lado positivo

Oprah Winfrey, al dirigirse a la promoción de Harvard en 2013, afirmó: “No existe el fracaso; el fracaso es solo la vida tratando de dirigimos hacia otra dirección.” Para ella, perder un empleo o un paso fallido pueden conducirnos a oportunidades mayores. Historias de Steve Jobs, Walt Disney y Dr. Seuss muestran que los comienzos fallidos pueden abrir caminos que elevan nuestra trayectoria. Aun cuando el aprendizaje no resulte inmediato, a veces el universo señala un rumbo distinto que merece atención.

8. Sigue asumiendo riesgos

Después de un fallo, es natural querer volver a lo seguro. Pero esa cautela sostenida alimenta el arrepentimiento. Para avanzar, conviene continuar tomando riesgos. Tugend comenta: “Necesitamos recordarnos constantemente que cada vez que nos arriesgamos, salimos de nuestra zona de confort y probamos algo nuevo, nos abrimos a probablemente cometer más errores; cuanto mayores sean los riesgos, mayor la posibilidad de equivocarnos, pero también mayor la posibilidad de descubrir algo nuevo y obtener la satisfacción profunda del logro.” Perdónate por las lecciones no aprendidas, confía en tus instintos, encuentra el lado positivo, aprende de tus errores. Y, sobre todo, no dejes de ser audaz.

Vídeo sobre 8 formas de dejar atrás los errores

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.