8 formas de evitar la drogadicción
El consumo de sustancias no es, por sí mismo, un problema; sin embargo, el mal uso y la adicción son condiciones que generan preocupación. Este artículo aborda qué se entiende por uso, mal uso y trastorno por consumo de sustancias, y ofrece pautas generales para prevenir la progresión hacia la dependencia. También describe factores de riesgo y señales de alerta, así como opciones de ayuda y apoyo.
Definiciones y categorías de sustancias
Las sustancias se definen como cualquier compuesto psicoactivo que puede afectar la mente y, en función de su uso, provocar problemas de salud o de relaciones sociales. Se clasifican en las siguientes categorías, todas con potencial de mal uso o de desarrollar adicción:
- Alcohol (incluye cerveza, vino y licores).
- Nicotina (tabaco para fumar, puros y cigarrillos).
- Cannabinoides (marihuana).
- Depresores (benzodiacepinas como Xanax y barbitúricos).
- Estimulantes (cocaína y metanfetamina).
- Alucinógenos (MDMA, entre otros).
- Opioides (analgésicos como Vicodin).
Uso, mal uso y adicción
- Mal uso: usar sustancias en dosis superiores a las recomendadas o fuera de su propósito.
- Tolerancia: el cuerpo se adapta y se necesita más para obtener el mismo efecto.
- Dependencia: puede ocorrer de forma orgánica, incluso con fármacos recetados; el cuerpo necesita la sustancia para funcionar y pueden aparecer síntomas de abstinencia si se interrumpe su consumo.
- Adicción: continuidad del uso a pesar de consecuencias negativas. Las adicciones pueden centrarse también en conductas como el juego o los videojuegos, no solo en sustancias.
- Trastorno por uso de sustancias (SUD): adicción tratable relacionada con una droga, hierba psicoactiva o alcohol, que impacta negativamente la vida diaria; en un día típico se dedica mucho tiempo al uso o a la próxima dosis.
Consejos para evitar el mal uso
La prevención se entiende como reducir la posibilidad de resultados no deseados y conductas dañinas; el objetivo es evitar que un uso saludable se convierta en mal uso o en adicción. Algunas personas pueden tener mayor riesgo, pero la intervención y el apoyo adecuados pueden marcar la diferencia.
Identifica lo que quieres frente a lo que necesitas
¿Necesitas consuelo o lidiar con una experiencia concreta? Muchas personas utilizan sustancias para enmascara emociones que requieren un manejo integral. Para muchos, acceder a sustancias para gestionar síntomas de salud mental o dolor puede ser más fácil que buscar atención médica adecuada.
Ve al origen del deseo
¿Es aburrimiento? ¿Buscas aumentar el placer o aliviar el estrés? Un estudio de 2017 indica que los conflictos familiares son una de las causas primarias de consumo entre adolescentes y jóvenes.
Establece un límite diario antes de empezar a usar
Escribe una cantidad límite a la vista. El Departamento de Agricultura de EE. UU. sugiere anotar límites recomendados para cada sustancia, o tu límite personal de la última vez que participaste, y mantenerlo en el teléfono u otro lugar visible.
Considera un compañero de responsabilidad
¿Hay alguien de confianza en tu entorno que pueda comprobarte y darte una señal discreta si te acercas a consumir más de lo planeado?
Comienza tu día con un escaneo corporal
La atención plena mediante un escaneo del cuerpo puede aumentar la autoconciencia sobre dolor físico o mental y sobre tus pensamientos. Si al despertar tu mente se dirige directamente a la sustancia, puede ser una señal de buscar apoyo profesional; si se detecta a tiempo, el tratamiento podría ser más ligero.
Mantente fiel al propósito de la sustancia
Si utilizas una sustancia para el dolor físico, reserva su uso para ese fin. Si es para dormir, guárdala en un lugar seguro y úsala solo a la hora de acostarte.
Avisa de sustancias que no se deben mezclar
La mayoría de los efectos deseados se agravan con el consumo de alcohol. El uso de múltiples sustancias, como mezclar estimulantes con depresores, puede ser extremadamente peligroso y dañar órganos vitales.
Mantente atento a condiciones de salud mental
Las condiciones de salud mental suelen tratarse con una combinación de medicación y psicoterapia. Estas medicaciones pueden interactuar de forma adversa con otras sustancias; saltarte dosis para tomar otras sustancias puede acarrear resultados negativos. Por ejemplo, el cannabis puede provocar episodios de psicosis en algunos trastornos del estado de ánimo.
Por qué usamos
Más allá del manejo del dolor físico o del tratamiento de trastornos, el uso de sustancias con fines placenteros es común y no es intrínsecamente dañino. Su uso está evolucionando y se está volviendo cada vez más habitual. Por ejemplo, el cannabis se está legalizando en distintas capacidades, y ciertos psicodélicos como la psilocibina se estudian para microdosificación con potenciales efectos terapéuticos. La ayahuasca tiene raíces culturales en comunidades amazónicas para experiencias introspectivas. Los adolescentes pueden usar por curiosidad, presión social o para afrontar estrés y trauma en casa.
Notas finales: distinciones entre uso, mal uso y SUD
Si buscas mantener el uso sin progresar hacia el mal uso o la adicción, la reducción de daños puede permitirte mantener la seguridad sin vergüenza. Si te preocupa la dirección de tu consumo, tienes opciones: puedes acudir a un profesional de salud mental o asistir a un grupo de apoyo local u online con personas que atraviesan pensamientos y emociones similares. En cualquier caso, la ayuda profesional es una alternativa valiosa y disponible.
Vídeo sobre 8 formas de evitar la drogadicción
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.