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Cómo hablar con los adolescentes sobre las drogas y el consumo de sustancias

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La adolescencia combina cambios intensos, presión social y una creciente necesidad de independencia, factores que pueden favorecer la experimentación con alcohol u otras sustancias. Conocer las señales de alerta, hablar pronto y sin alarmismo, explicar los riesgos de la dependencia y buscar apoyo profesional cuando sea necesario puede ayudar a proteger la salud y el desarrollo de niños y adolescentes.

Cómo puede afectar el consumo de sustancias durante la adolescencia

Las etapas adolescentes pueden ser enriquecedoras y decisivas, pero también están marcadas por emociones intensas y por el deseo de encajar en el grupo. En algunos jóvenes, estas circunstancias aumentan la vulnerabilidad ante conductas de riesgo, como probar alcohol, cannabis, tabaco u otras drogas.

Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el 67 % de los estudiantes de último curso de secundaria ha probado el alcohol y casi el 20 % ha tomado medicamentos con receta sin que se los hayan prescrito. Aproximadamente la mitad ha probado el cannabis y cuatro de cada diez han fumado cigarrillos.

El consumo de sustancias durante la adolescencia puede interferir en el crecimiento y el desarrollo, especialmente en el cerebro. las investigaciones lo han relacionado con un mayor riesgo de presentar algunos problemas de salud en la edad adulta, como:

  • Hipertensión.
  • Trastornos del sueño.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Trastornos por consumo de sustancias que pueden mantenerse con el tiempo.

El bienestar de los hijos forma parte de las responsabilidades de padres, madres y otras personas cuidadoras. Esto incluye proporcionar información adecuada sobre los riesgos del consumo y sobre la posibilidad de desarrollar una dependencia o un trastorno por consumo de sustancias.

Señales de que un adolescente podría estar experimentando

El consumo puede afectar a los adolescentes de maneras muy distintas. Algunas señales son evidentes, mientras que otras resultan sutiles. Es importante recordar que estos cambios no prueban por sí solos que exista consumo: también pueden deberse a problemas de salud física o psicológica, dificultades escolares, conflictos sociales u otras circunstancias.

Cuando aparecen varias señales o persisten en el tiempo, puede ser útil consultar con un profesional sanitario para valorar las posibles causas.

Señales físicas

  • Alteraciones del sueño, como insomnio, noches en vela o, posteriormente, dormir en exceso.
  • Un aspecto, una forma de vestir o una higiene más descuidada de lo habitual.
  • Un aumento de las quejas relacionadas con la salud o de los episodios de malestar y enfermedad.

Cambios emocionales y de conducta

  • Cambios llamativos en el estado de ánimo o en la personalidad.
  • Irritabilidad intensa o más frecuente.
  • Problemas para valorar las consecuencias de sus decisiones.
  • Baja autoestima.
  • Conductas arriesgadas.
  • Tristeza persistente o síntomas depresivos.
  • Menor motivación para estudiar, relacionarse, practicar aficiones o participar en actividades extraescolares.
  • Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.

Dificultades sociales y académicas

  • Incumplimiento repetido de normas.
  • Conductas ilegales.
  • Absentismo escolar.
  • Descenso del rendimiento o suspensos.
  • Actitud especialmente negativa o desafiante.
  • Aislamiento de la familia y de las amistades habituales.

Cuándo empezar a hablar sobre alcohol y drogas

Muchos especialistas consideran que nunca es demasiado pronto para iniciar conversaciones adaptadas a la edad sobre el consumo de sustancias. No conviene dar por hecho que un niño o adolescente conoce los riesgos ni pensar que los trastornos por consumo no pueden afectar a una familia.

Algunos menores empiezan a experimentar incluso antes de llegar a la adolescencia. Por eso, hablar de forma gradual desde los primeros años puede facilitar que, más adelante, se sientan capaces de plantear dudas o pedir ayuda.

El comienzo de la educación primaria puede ser un momento apropiado para introducir el tema. A estas edades, muchos niños suelen mostrarse receptivos a la información y a las explicaciones de las personas adultas de referencia.

Una forma de empezar consiste en explicar que algunos medicamentos conocidos, como los utilizados para el resfriado o las alergias, pueden ser seguros cuando se toman siguiendo las indicaciones de dosis y horario. También es importante aclarar que pueden resultar perjudiciales si se toman en exceso, de manera incorrecta o sin la supervisión adecuada.

Transmitir la gravedad del consumo sin recurrir al miedo suele favorecer un aprendizaje más eficaz. También puede explicarse que las normas relacionadas con los medicamentos, el alcohol y otras sustancias existen para proteger la salud y la seguridad.

Cómo hablar con un adolescente sobre el consumo

Conversar sobre el consumo y sus posibles consecuencias puede contribuir a que el adolescente tome decisiones más seguras. El tono y la actitud de la persona adulta son importantes, especialmente si existe la sospecha de que ya ha experimentado.

  • Comenzar reafirmando el afecto y la preocupación genuina por su bienestar.
  • Mantener la calma y escuchar de forma activa, sin interrumpir ni reaccionar con amenazas.
  • Evitar los interrogatorios y las acusaciones, que pueden dificultar la sinceridad.
  • Preguntar qué motivos, emociones o situaciones pueden haber influido en la decisión de consumir.
  • Recordar que su valor como persona no depende de sus errores o decisiones.

Si anteriormente se ha expresado enfado o miedo ante la posibilidad de consumo, puede ser útil explicar que esas emociones nacen del cariño y de la preocupación. Aunque se hayan cometido conductas problemáticas, el adolescente sigue siendo una persona valiosa, capaz, importante y querida.

También es necesario explicar que las normas familiares y las leyes deben respetarse. El consumo de sustancias siendo menor de edad o de sustancias ilegales puede tener consecuencias legales y afectar a la salud, las relaciones y la trayectoria educativa.

El estrés, los conflictos personales y la presión del grupo pueden influir en el consumo. La participación en actividades nuevas y satisfactorias puede favorecer otros espacios de relación y reducir la exposición a situaciones asociadas al consumo. El apoyo de familiares, orientadores escolares y profesionales de la salud mental también puede ser relevante.

Cómo explicar la dependencia y el trastorno por consumo de sustancias

Hablar sobre el trastorno por consumo de sustancias forma parte de una educación completa sobre alcohol y drogas. A medida que los jóvenes adquieren más autonomía, comprender los riesgos del consumo repetido puede ayudarles a tomar decisiones informadas.

La explicación debe ser honesta, precisa y adecuada a la edad. Puede aclararse que el trastorno por consumo de sustancias es una condición de salud mental relacionada con un ciclo en el que intervienen:

  • La recompensa.
  • La motivación.
  • La memoria.

Una persona con este trastorno puede presentar:

  • Conductas impulsivas.
  • Dificultades para controlar el consumo.
  • Un deseo cada vez más intenso de consumir.

Con el tiempo, puede resultar más difícil realizar las actividades cotidianas sin consumir. Algunas personas desarrollan dependencia física del alcohol, los medicamentos u otras drogas. Esto puede llevar a aumentar el consumo y elevar el riesgo de intoxicación grave, sobredosis e incluso muerte.

Las consecuencias no siempre son inmediatas. El trastorno puede agravarse y producir complicaciones importantes para la salud. También puede afectar a otros ámbitos de la vida, como:

  • La economía personal y familiar.
  • Las relaciones con la familia y las amistades.
  • Los estudios y el trabajo, incluida la pérdida del empleo.

Explicar estos riesgos sin estigmatizar a quienes tienen un trastorno por consumo ayuda a presentar la dependencia como un problema de salud que puede requerir apoyo y tratamiento.

Qué hacer cuando existe preocupación

Los adolescentes pueden empezar a consumir por razones muy diversas. Comprender qué hay detrás de la experimentación puede ser un primer paso para identificar necesidades y buscar soluciones. Entre los factores posibles se encuentran la presión social, el estrés, la curiosidad, el malestar emocional, los conflictos familiares o el deseo de aliviar determinados sentimientos.

Una conversación abierta y tranquila suele ser un buen punto de partida. Sin embargo, algunos jóvenes tienen dificultades para hablar con sus padres o cuidadores sobre asuntos que consideran delicados. La ausencia de comunicación no significa necesariamente que no exista un problema.

Si aparecen síntomas físicos, cambios intensos de conducta o señales persistentes, un médico de familia o pediatra puede valorar otras condiciones de salud que podrían explicar lo observado. También puede orientar sobre los siguientes pasos.

El orientador del centro educativo o un psicólogo especializado en infancia, adolescencia y consumo de sustancias pueden ofrecer apoyo. La intervención psicológica puede ayudar al adolescente a:

  • Comprender los motivos relacionados con el consumo.
  • Conocer mejor los riesgos de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias.
  • Identificar desencadenantes y formas alternativas de afrontarlos.
  • Acceder a grupos de apoyo o programas de recuperación dirigidos a adolescentes.

La importancia de intervenir pronto

Hablar con honestidad y serenidad, sin asustar ni minimizar los riesgos, puede marcar una diferencia en la educación sobre sustancias a cualquier edad. Las conversaciones tempranas proporcionan conocimientos que ayudan a niños y adolescentes a tomar decisiones más seguras a medida que crecen.

Detectar señales de consumo puede resultar preocupante para toda la familia, pero no es necesario afrontar la situación en soledad. Los profesionales sanitarios, los servicios de orientación escolar y los especialistas en salud mental pueden ofrecer información y apoyo.

La intervención temprana puede contribuir a prevenir que el consumo ocasional evolucione hacia un trastorno y facilitar el acceso a tratamiento cuando sea necesario. Los grupos de apoyo y los programas específicamente diseñados para adolescentes también pueden ser recursos útiles para el joven y para su entorno.

Vídeo sobre Cómo hablar con los adolescentes sobre las drogas y el consumo de sustancias

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.