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8 formas en que los padres pueden promover el comportamiento prosocial en los niños pequeños.

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No es demasiado pronto para enseñar habilidades sociales y emocionales que favorezcan el desarrollo y el aprendizaje. Incluso los bebés pueden beneficiarse de prácticas que estimulen compartir, cuidar y apoyar a los demás. Las conductas prosociales, como ayudar, compartir y mostrar afecto, se aprenden observando a tus maestros y cuidadores y se fortalecen a medida que los niños interactúan con su entorno.

¿Qué son las habilidades prosociales?

Las conductas prosociales se definen como acciones voluntarias destinadas a beneficiar a otra persona. En otras palabras, son todas esas conductas de ayuda, compartir y cuidado que aprendes de tus maestros y cuidadores. Algunas personas las llaman “habilidades de amistad” o “habilidades para relacionarse” porque son cosas que las personas hacen para llevarse bien.

Desarrollo y señales tempranas

La investigación muestra que los bebés muestran una amplia gama de conductas prosociales, como ayudar, compartir y cooperar, en sus primeros años de vida. Los niños muestran signos de ayudar, como entregar un juguete a alguien, tan pronto como a los 14 meses. Aprenden estas conductas observando a sus padres y otros cuidadores. Un estudio de 2018 encontró que cuando a los 16 meses los niños observaban a adultos siendo útiles, los pequeños eran más propensos a ayudar. Con el tiempo, las conductas prosociales se vuelven más sofisticadas y socialmente necesarias a medida que los niños se desarrollan en dimensiones cognitivas, sociales, del lenguaje y de las habilidades motoras.

Importancia de las habilidades prosociales

Justo como la salud física, la salud social y emocional de los niños influye en su desarrollo general y su aprendizaje. Puede afectar:

  • la capacidad para seguir instrucciones;
  • el rendimiento académico;
  • la actitud;
  • el estado emocional;
  • la motivación;
  • la participación en clase y en actividades.

La investigación sugiere que el comportamiento prosocial puede mejorar el funcionamiento ejecutivo (habilidades mentales). También se asocia con un incremento en la comprensión conceptual, la resolución de problemas y un mayor rendimiento académico (calificaciones y puntuaciones en pruebas).

Los comportamientos prosociales en los niños pequeños son esenciales para desarrollar habilidades saludables para la vida y las relaciones, tales como evitar interacciones negativas, construir y mantener relaciones positivas, cooperación, colaboración, inteligencia emocional, armonía y cohesión social.

Cómo promover el comportamiento prosocial

Investigaciones de 2018 muestran que las intervenciones basadas en la escuela y la familia pueden mejorar el comportamiento prosocial en los niños. Las intervenciones incluyen modelar conductas sociales y emocionales adecuadas, así como involucrar a los niños en actividades que enseñen estas habilidades. La evidencia sugiere que cuando los padres son cálidos y sensibles con sus hijos pequeños, fomentan la empatía y el comportamiento prosocial. Los padres también apoyan este comportamiento mediante el estímulo, pero sin recompensas materiales.

En casa

  • 1. Sumérgete en un libro — incluso los bebés pueden captar señales prosociales al leer juntos una historia antes de dormir. Señala los actos de amabilidad o de cooperación de los personajes y, a medida que tu hijo crece, plantea preguntas como: “¿Por qué crees que hizo eso?”, “¿Cómo crees que se siente?” o “¿Qué harías tú en esta situación?”.
  • 2. Piensa en voz alta — tu hijo se beneficia de conocer tu proceso de pensamiento. Compartir en voz alta ayuda a entender cómo gestionas las emociones o resuelves problemas. Por ejemplo: “¡Ups, eché dos tazas de harina en la masa en lugar de una! Mejor la desecharé y empezaré de nuevo para que la receta salga perfecta.”
  • 3. Únete a la tarea — cuando los niños pueden ayudar con tareas como barrer, ordenar o doblar la ropa, hazlo juntos. Esto enseña cooperación y lo hace más divertido. Aprovecha para describir emociones mientras trabajas y, si puedes, etiqueta emociones como “me siento seguro al hacerlo contigo” o “estoy contento de que lo logremos”.

En entornos sociales

  • 4. Imagina y practica — puedes proponer a tu hijo que imagine ciertas situaciones que podrían ocurrir fuera de casa, por ejemplo, dos niños que desean jugar con el mismo juguete en la guardería, y practicar diversas formas de resolverlo. Etiqueta las conductas que practiques, por ejemplo: resolver, mostrar empatía, ceder.
  • 5. Señala el comportamiento prosocial — hay muchas oportunidades para reconocer cuando otros muestran conductas prosociales. Por ejemplo: “Qué amable fue esa familia al sostener la puerta” o “Me gusta la forma en que tu amigo te invitó a unirte a su grupo.”

En el aula

  • 6. Representa y practica — considera una obra con títeres para el aprendizaje social y emocional. Los títeres permiten etiquetar y expresar emociones (por ejemplo, “se siente solo” o “está emocionado”) y ayudan a los niños a practicar la comunicación y a buscar soluciones, como poner juguetes en su sitio juntos.
  • 7. Observa y valida — los niños necesitan retroalimentación para saber qué es adecuado. Atrápalos en el acto cuando estén resolviendo problemas o siendo amables con un compañero. Etiqueta la acción y ofrece palabras de elogio, por ejemplo: “Me gusta cómo ayudaste a tu amigo llevándole su mochila.”
  • 8. Déjalos ver en acción — una de las mejores formas de promover el comportamiento prosocial es modelarlo tú mismo. Por ejemplo, al entrar a un juego o conversación, invita al niño a unirse; al compartir suministros de la clase, habla con otro docente para que te escuchen los niños sobre cómo vas a compartir.
  • Desarrollo del vocabulario emocional — para ayudar a los niños a desarrollar palabras para expresar sus emociones, prueba etiquetar tus propias emociones en voz alta: “¿Eso da miedo? No, me emociona dar el salto” o “Me siento mal si alguien se hace daño; ¿cómo podríamos ayudar?”

Puntos clave

  • Los comportamientos prosociales comienzan a observarse en la infancia y abarcan acciones como ayudar, compartir y cuidar.
  • Promueven el desarrollo social, emocional y académico, y están vinculados a un mejor funcionamiento mental y a mejores resultados educativos.
  • Se fomentan mediante el modelado, la lectura compartida, las tareas conjuntas, el pensamiento en voz alta, el uso de títeres y elogios inmediatos, promoviendo un ambiente afectivo y seguro.

Vídeo sobre 8 formas en que los padres pueden promover el comportamiento prosocial en los niños pequeños.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.