8 formas simples de dar y por qué dar es bueno para ti
Como dijo Winston Churchill, 'Hacemos una vida por lo que damos'. Dar activa la felicidad y favorece el bienestar, ya sea donando libros, ayudando en una sopa popular, cuidando a un familiar o regalando algo significativo. Investigadores como Christian Smith y Hilary Davidson, de la Iniciativa Ciencia de la Generosidad, encuentran que más voluntariado y donaciones correlacionan con menor depresión y mayor satisfacción.
Qué muestran estos hallazgos
Los autores señalan que dar y ayudar suelen asociarse con un mayor bienestar. Aunque las correlaciones no implican causalidad directa, la evidencia se mantiene consistente a través de contextos diferentes. El libro The Paradox of Generosity resume estos patrones y ofrece ejemplos de cómo la generosidad se manifiesta en la vida diaria.
- Horas de voluntariado: quienes realizan un promedio de 5,8 horas al mes se describen como “muy felices”; quienes donan poco (0,6 horas) se reportan menos felices.
- Aporte económico: donar más del 10% de los ingresos se asocia con tasas menores de depresión frente a quienes no lo hacen.
- Implicaciones de la generosidad diaria: no es necesario emprender misiones largas; existen múltiples formas de dar que caben en la vida cotidiana y pueden aportar beneficios similares.
Formas prácticas de dar cada día
1. Gastar dinero en los demás
Una forma sencilla es gastar dinero en los demás; gestos pequeños pueden aumentar la felicidad. Un estudio de 2008 en Science, liderado por la psicóloga Liz Dunn, encontró que las personas que gastan dinero en otros reportan mayor felicidad que quienes lo gastan en sí mismas. En otro experimento, empleados cercanos a un bono de 3.000 a 8.000 dólares mostraron que lo que más se asoció con la felicidad fue cuánto se gastó en otros o se donó a la caridad, no el tamaño del bono.
- Ejemplos prácticos: un chupa o una menta para alguien; gestos simples que demuestran atención y generosidad.
2. Pasar tiempo con los demás
Pasar tiempo con alguien puede ser igual de significativo que gastar dinero. En un estudio citado, se distribuyeron tarjetas de Starbucks de 10 dólares de cuatro formas: entregarlas a otro, invitar a alguien a tomar café usando la tarjeta, tomar café solo, o ir con un amigo y gastar la tarjeta en uno mismo. Quien gastó la tarjeta en otra persona y pasó tiempo con esa persona obtuvo los niveles de felicidad más altos.
3. Voluntariado… de forma no tradicional
No es necesario el voluntariado formal para obtener los beneficios. Ayudar a un vecino mayor, hacer un recado para un amigo, hacer la declaración de impuestos para un familiar o dar un paseo al perro de alguien son ejemplos válidos. En personas con dolor crónico y depresión, el voluntariado entre pares puede formar parte de la recuperación. Los beneficios pueden superar las dificultades asociadas a la participación.
4. Estar disponible emocionalmente
En The Paradox of Generosity, Smith y Davidson señalan que dar en las relaciones también implica estar emocionalmente disponible, ser generoso y hospitalario. Y tiene efectos en la salud: quienes son más generosos en sus relaciones tienden a gozar de mejor salud (aproximadamente 48 %) frente a quienes no lo son (unos 31 %).
5. Realizar actos de amabilidad
La amabilidad puede manifestarse de muchas maneras y, en la práctica, casi cualquier forma de pasar tiempo con otros puede considerarse voluntariado emocional. Algunas acciones simples incluyen:
- Sostener una puerta para alguien
- Dejar pasar a quien lleva pocos artículos en la compra
- Sonreír y saludar a un desconocido
- Aconsejar a un amigo
- Recoger el periódico del vecino
- Llamar a una persona mayor para conversar
- Invitar al perro de un vecino para que lo acaricien en un hogar para mayores
- Ayudar a una persona mayor a subir a su coche
- Permitir que alguien se meta en el tráfico
6. Hacer cumplidos
Uno de los gestos más sencillos es el cumplido: no cuesta y siempre eleva el ánimo. Elogiar a una desconocida por su blusa, agradecer a la camarera por su sonrisa, reconocer a la cajera por su rapidez o elogiar a alguien de la carpool pueden cambiar el día de otra persona y el propio.
7. Hacer reír a alguien
Hacer reír es una de las formas más divertidas de dar y una de las mejores para aliviar la tensión. La risa funciona como un antidepresivo poderoso. Como decía Charlie Chaplin: «Para reír de verdad, debes ser capaz de tomar tu dolor y jugar con él»; lograr una risa compartida ayuda a aliviar el dolor propio y el de la otra persona.
8. Contar tu historia
“Las historias son una moneda común de la humanidad”, escribe Tahir Shah. Contar tu historia ofrece una parte íntima de ti y puede ser un acto de generosidad muy significativo. Puedes compartirla de forma formal, en blogs o presentaciones, o de manera informal en conversaciones cotidianas; hacerlo con sinceridad y con la persona adecuada puede ser enormemente recompensante y, a veces, vital para quien escucha.
Vídeo sobre 8 formas simples de dar y por qué dar es bueno para ti
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.