8 señales tempranas de que una relación va a fracasar
En una relación nueva es normal sentir ilusión, pero conviene estar atento a ciertas señales iniciales. Si aparecen patrones problemáticos como dinámicas de salvador y salvado, evitación de conflictos, aislamiento de amistades y familia, desconfianza constante, parejas anteriores no resueltas, desinterés por los hijos, sobreinvolucramiento de la familia de origen o desequilibrios económicos, conviene evaluar la viabilidad de una relación saludable a largo plazo.
Dinámica de rescate: salvador y salvado
El fenómeno de rescate en la pareja puede parecer gratificante al inicio: creer que estamos salvando a alguien o que nos salvan. Pero, con el tiempo, estas dinámicas pueden volverse agotadoras e incluso dañinas. El salvador tiende a ver al salvado como débil o demandante; el salvado, a sentirse inferior. No hay nada de malo en ello si los roles se alternan; de lo contrario, la relación es difícil que perdure.
- Riesgo de estancamiento: si te encuentras siempre en el papel de salvado o siempre como salvador, la relación probablemente no durará.
- Relaciones equilibradas: a veces ambos pueden apoyarse y cuidarse cuando las cosas van mal, siempre que los roles cambien y no se mantengan de forma rígida.
Evitación de temas difíciles
Los temas difíciles en una relación son normales; nadie es culpable de evitarlos. No obstante, evitarlos deliberadamente condena la relación. Los problemas no desaparecen, se esconden y estallan cuando hay tensiones o enfados. En relaciones sanas, las personas afrontan las diferencias y trabajan en ellas. Enfrentar lo difícil facilita el crecimiento y el fortalecimiento del vínculo.
Gradualmente cortando tus otras relaciones
Una de las ideas más destructivas de la cultura popular es romantizar “eres todo lo que necesito”. Aunque puede ser agradable sentir que ocupas un lugar tan especial, puede volverse peligroso si tu pareja empieza a cortar tus relaciones con amigos y familia. Nadie es “todo para alguien” y todos necesitamos apoyos externos, especialmente ante dificultades. Necesitas múltiples conexiones para satisfacer tus necesidades y deseos.
Problemas de confianza y sospechas injustificadas
Algunas personas llegan a una nueva relación con heridas de traiciones pasadas; esto puede traducirse en desconfianza y sospechas infundadas. Si tu pareja no puede confiar en ti sin motivo, no es una relación verdadera; si no puedes confiar en alguien que te cuida sin motivo, hay trabajo personal por hacer. Una relación no puede crecer si alguno se siente a prueba.
Relación previa no resuelta
Si tu pareja llama o responde a ex para brindar consejo, consuelo o ayuda práctica para tareas que deberían poder manejar, es posible que no esté listo para una relación contigo plenamente. Sí, una relación sana de co-parentalidad con una ex es importante para los hijos. Pero es imprescindible limitar las conversaciones a crianza; no buscar apoyo emocional del ex para otros problemas, especialmente respecto a la pareja actual.
No hay interés en tus hijos
Si tienes hijos, tu amor, cuidado y atención a sus necesidades no dejarán de existir por la llegada de una nueva relación. Nadie debe pedirte elegir entre ellos y tus hijos. No deberías presentar a tu nueva pareja a tus hijos hasta estar muy seguro de que la relación durará. Pero a medida que avanza la relación, necesitas confianza de que tu pareja abraza a tus hijos y está dispuesta a cuidarlos y criarlos contigo.
Sobreinvolucramiento con la familia de origen
Una conexión sana con cada uno de tus padres puede apoyar la relación. Pero resulta problemático cuando la persona prioriza su relación con sus padres por encima de su pareja adulta. Si sientes que tu pareja no te defiende ante las críticas de sus padres; si quiere que sus padres participen en cada plan de fin de semana y vacaciones; si consulta con sus padres sobre decisiones importantes sin discutírselas contigo o desestima tus opiniones cuando difieren de las de los padres; si da dinero y tiempo a sus padres que deberían destinar a tu propia familia, nunca serás una verdadera pareja.
Desigualdad económica
Los hábitos de ganar, gastar y ahorrar pueden hacer o deshacer una relación. La igualdad no significa ser idénticos; algunos trabajos pagan más que otros y algunas personas entran en la relación con más o menos dinero. Pero cómo se apoyan mutuamente y cómo se gestiona el dinero debe discutirse desde el inicio de la exclusividad. No dejes que este tema quede en segundo plano; ninguna de las dos personas debe sentirse explotada o sin voz al decidir los gastos de la pareja.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.