Adicción a la heroína: síntomas, tratamiento y sobredosis
El consumo continuo de heroína, incluso frente a efectos negativos, puede indicar trastorno por consumo de sustancias. A pesar de sus poderosos efectos, la heroína plantea un reto para dejarla. Con el tiempo se necesita más cantidad para obtener la misma recompensa, y, aun queriendo abandonar, resulta muy difícil hacerlo solo. Este artículo explica qué es la heroína, cómo afecta y las vías de tratamiento.
Qué es la heroína
La heroína es una sustancia ilegal en Estados Unidos. Pertenece a la clase de los opioides. Se procesa a partir de la morfina. Los opioides y los opíáceos son sustancias que afectan a los receptores opioides en el cerebro y reducen el dolor físico; también pueden provocar una sensación de relajación y euforia. No todos los opioides son ilegales; algunos se utilizan con fines médicos bajo supervisión. El término “opioide” abarca sustancias sintéticas, semisintéticas y naturales; a estas últimas las llamamos opiáceos. Aproximadamente 948.000 personas en Estados Unidos usaron heroína en 2016; la droga estuvo relacionada con más de 14.000 muertes por sobredosis en 2019, según los datos disponibles.
Qué hace la heroína en el cerebro y el cuerpo
La heroína actúa al unirse a receptores en el cerebro llamados receptores opioides. Estos reciben las endorfinas naturales del cuerpo y regulan el dolor, la recompensa y ciertos comportamientos.
Cuando entra al cuerpo, la heroína se dirige a los receptores opioides y provoca una avalancha del neurotransmisor de la satisfacción, la dopamina. Esta sensación placentera, a menudo eufórica, puede reforzar rápidamente el uso de la heroína. Cuanto más se use, más puede ajustarse el cuerpo a su presencia.
“La dopamina es la molécula del placer y de la motivación”, explica Monty Ghosh, especialista en adicciones en Alberta, Canadá. “En condiciones normales nos pone en marcha, pero también es crucial para la supervivencia humana”.
Los opioides, según Ghosh, “secuestran” las vías del cerebro y hacen creer que son necesarios para sobrevivir. El cuerpo puede llegar a funcionar de forma desregulada cuando la heroína no está presente. El uso prolongado puede provocar cambios potencialmente permanentes en la estructura del cerebro y desequilibrios hormonales y neuronales.
¿Qué es la adicción?
La adicción ya no se considera un término diagnóstico formal. Fue eliminada de la DSM-5. Los síntomas que a menudo se asocian con “adicción” forman parte de una condición neuropsiquiátrica compleja conocida como trastorno por uso de sustancias.
Según el DSM-5, existen 10 clases de sustancias:
- tabaco
- estimulantes
- opioides
- inhalantes
- sedantes, hipnóticos o ansiolíticos
- alcohol
- cannabis
- cafeína
- alucinógenos
- sustancias desconocidas
Según el DSM-5, puedes vivir con trastorno por uso de sustancias si continúas consumiendo una droga a pesar de que te cause resultados negativos. El trastorno por uso de sustancias no es lo mismo que la adicción a procesos; ambos pueden coincidir, pero se entienden de forma distinta.
Diferencia entre trastorno por uso de sustancias y adicción a procesos
La adicción a procesos se basa en conductas repetidas que activan el sistema de recompensa del cerebro sin la introducción de una sustancia química en el cuerpo. La persona suele buscar la conducta para aliviar malestar emocional, y áreas como el juego, el sexo, las compras o el ejercicio pueden verse afectadas; no necesariamente implica desequilibrios químicos provocados por una sustancia.
¿Por qué algunas personas desarrollan trastorno por uso de heroína?
La heroína y otros opioides pueden provocar trastorno por uso de sustancias porque, a diferencia de muchas drogas, pueden modificar la química cerebral. Pueden aparecer antojos y conductas compulsivas al dejar de usarlos. La vulnerabilidad puede depender de la biología individual, la genética y condiciones de salud subyacentes.
El trauma y otras experiencias adversas de la infancia pueden jugar un papel importante. La investigación actual en adicciones indica que las heridas psicológicas de traumas y experiencias adversas tempranas aumentan la probabilidad de desarrollar problemas con sustancias más adelante. No obstante, no es el caso para todas las personas ni para todos los opioides. Otros opioides pueden utilizarse bajo supervisión médica, a diferencia de la heroína, que es ilegal.
Señales y síntomas del trastorno por uso de heroína
El trastorno por uso de heroína forma parte de los trastornos por uso de opioides según el DSM-5. Los profesionales de la salud buscan 11 síntomas para determinar si se ha desarrollado el trastorno:
- usar cantidades mayores o durante más tiempo de lo previsto
- deseo de dejar de usar pero no poder
- tiempos de recuperación prolongados tras el consumo
- incapacidad para gestionar compromisos por el uso
- abandonar actividades importantes a causa del uso
- continuar usando a pesar de efectos negativos en las relaciones
- usar incluso cuando pone a la persona en peligro
- continuar a pesar de condiciones físicas o psicológicas empeoradas por el uso
- tolerancia (disminución de efectos al usar la misma dosis o necesidad de dosis mayor)
- síntomas de abstinencia o uso para aliviar dichos síntomas
- antojos persistentes
pueden aparecer signos físicos como:
- enrojecimiento de la piel
- boca seca
- náuseas
- vómitos
- sensación de pesadez en las extremidades
- picor intenso
- función mental alterada
- pérdidas de consciencia o desmayos
- insomnio, cambios en el ciclo reproductivo
- disfunción sexual
- estreñimiento y cólicos abdominales
- problemas respiratorios, enfermedades hepáticas y renales
- cambios hormonales y químicos neuronales
- deterioro cognitivo y toma de decisiones pobre
- venas colapsadas, infecciones cardíacas y abscesos por inyección
- daño en tejido nasal por esnifar
Signos de sobredosis y qué hacer
El trastorno por uso de heroína suele ir asociado al aumento de la dosis para lograr el mismo efecto, lo que puede provocar una sobredosis potencialmente mortal.
Signos de sobredosis pueden incluir:
- somnolencia o pérdida de consciencia
- respiración lenta o superficial
- presión arterial baja
- náuseas y vómitos
- convulsiones
- síntomas neuropsiquiátricos como alucinaciones o ansiedad
Si te preocupa que tú o alguien esté sufriendo una sobredosis de heroína, llamar al 911 o al servicio de emergencias local puede asegurar atención lo antes posible.
La naloxona (Narcan, Evzio) puede usarse ante una sobredosis de opioides. Administrarla según las indicaciones puede revertir la intoxicación por opioides. La forma en aerosol nasal facilita su uso por personas no médicas; sin embargo, la naloxona solo ofrece alivio temporal, por lo que siempre se recomienda llamar a emergencias primero. Si sospechas una sobredosis, las recomendaciones incluyen:
- llamar al 911 o al servicio de emergencias
- evaluar la escena para evitar exposiciones
- si estás en un lugar de trabajo o cuidado, pedir a personal entrenado que ayude
- evaluar síntomas y tratar de mantener o restablecer la consciencia
- administrar naloxona
- iniciar primeros auxilios adicionales, como respiración de rescate
- vigilar cambios en la condición o reacciones a la naloxona
- asegurar servicios de tratamiento posteriores a la sobredosis
Leyes de buen samaritano
Todos los 50 estados de Estados Unidos, además de Washington, D.C., cuentan con sus propias leyes de buen samaritano. Estas leyes protegen legalmente a quien presta ayuda a alguien que está sobredoso o incapacitado por otra razón, y no se responsabiliza de daños derivados de la atención brindada.
Síntomas de abstinencia
Si dejas de usar heroína tras acostumbrarte a ella, podrías experimentar:
- anhelo intenso de heroína
- inquietud
- alteraciones del sueño
- diarrea
- náuseas
- escalofríos con piel de gallina
- movimientos corporales incontrolados
- dolor óseo y muscular intenso
Tratamiento del trastorno por uso de heroína
Tratamientos médicos
La gestión médica del retiro puede ser indicada para personas con dependencia física a la heroína, con manejo supervisado del retiro (detox) en entorno ambulatorio o hospitalario. Durante esta fase, puede indicarse otro medicamento para minimizar los síntomas de abstinencia y modular la acción de los receptores opioides. Los fármacos disponibles varían según las necesidades de cada persona y pueden ayudar a estimular o bloquear los receptores opioides.
- metadona
- buprenorfina
- naltrexona (utilizada tras la detox como tratamiento de mantenimiento)
Terapias conductuales
Las terapias que ayudan a reprogramar creencias centrales negativas asociadas al trastorno por uso de sustancias pueden ser muy útiles. Se recomiendan enfoques como:
- hipnoterapia
- desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR)
- técnica de libertad emocional (EFT)
- programación neurolingüística (NLP)
Las terapias conductuales también ayudan a desarrollar estrategias de afrontamiento para gestionar el estrés y la ansiedad.
Resumen de ideas clave
La heroína es una droga ilegal con alto potencial de uso indebido. Si se desarrolla un trastorno por uso de heroína, dejar de consumir puede ser muy difícil, incluso cuando la persona quiere dejarlo. La ayuda profesional es muy recomendable. La combinación de tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos puede ayudar a romper el ciclo del consumo y apoyar la recuperación.
Vídeo sobre Adicción a la heroína: síntomas, tratamiento y sobredosis
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.