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Afrontando enero: el mes más deprimente del año

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La idea de que el 24 de enero es el día más deprimente del año se sostiene por el peso de las facturas tras las fiestas, las metas incumplidas y la oscuridad de invierno. Yo también noto un descenso de ánimo a partir de la primera semana de enero, especialmente el lunes tras la llegada del Año Nuevo, al que llamo “Yuck Monday” o “Yuck Week”. Este texto describe ese patrón y las experiencias que lo acompañan, y plantea enfoques para transitarlo con más resiliencia.

El bajón posnavideño y el fenómeno “Yuck Monday”

La presión de cerrar regalos, pagar cuentas y replantear metas puede desembocar en un ánimo a la baja que se intensifica al volver a la rutina. Este descenso suele ser más marcado durante la primera semana de enero, cuando la luna de la Navidad se apaga y la realidad social y laboral vuelve a cobrar protagonismo. En mi caso, aparece un cansancio emocional que parece predecible y casi inevitable.

El año pasado fue especialmente duro: emergía de una depresión profunda y aterradora. El estrés de la Navidad me dejó anestesiada, como un sedante; activaba una especie de piloto automático: hacer, hacer, hacer, y no pensar. Organizar una reunión familiar resultó ser demasiado; la disfunción familiar y las viejas heridas que aparecen al estar con mis hermanas y mi madre fueron suficientes para desbordarme. Al marcharse, no pude dejar de llorar. A pesar de ello, sigo buscando maneras de tratarme con mayor gentileza y de entender este patrón como una señal de que es posible avanzar.

Aun así, este año, en lugar de dejarme arrastrar por la tristeza, dediqué el día a planificar resoluciones específicas para enero, denominado por mí mismo como “Yuck Month”. Aunque es cierto que los suicidios son más frecuentes en otros meses, también es cierto que enero concentra una intensidad emocional que puede dificultar la toma de decisiones y el autocuidado. Con ese marco, me propuse un plan para ir en una dirección más resiliente.

Qué aprendí del año pasado y qué hago para empezar enero con propósito

Entre las lecciones más importantes de los últimos meses está el conocimiento profundo de mi propio cuerpo y de mis límites. Vengo entendiendo que soy la persona que mejor conoce mi salud y mis señales, incluso cuando los demás dudan. Este año me propuse convertir esa conciencia en acciones que sostengan mi bienestar, sin depender de recetas universales. A continuación, comparto las resoluciones que emergen de esa experiencia personal para transitar enero con mayor apoyo emocional y psicológico.

Resoluciones para enero: rumbo hacia la resiliencia

  • 1. Dejar de hacer una cosa que no disfruto.
  • En ocasiones, intento mantener roles que me generan más estrés que beneficio. Por ejemplo, ser administradora de un grupo de apoyo en redes sociales, lo que implica borrar publicaciones difíciles, orientar a personas hacia ayuda adecuada y lidiar con ataques personales. Reconocer que no cuento con límites sanos y que no soy buena en esa tarea me llevó a decidir ceder ese rol a personas con más habilidades de gestión, para proteger mi propio bienestar.

  • 2. Limpiar una zona de la casa.
  • En años recientes, algunos programas televisivos me han contactado por mi desorden; sin embargo, he aprendido que la acumulación también puede ser una fuente de estrés. En Yuck Month dediqué el tiempo a ordenar mi escritorio, un rincón de la habitación de mi hijo (a quien, por cierto, le cobro alquiler), y revisar siete cuadernos de notas. Al terminar, experimenté una sensación de liberación y menos carga mental.

  • 3. Ir hacia la luz.
  • La lámpara de luz brillante se ha vuelto una aliada desde octubre; en enero, su uso diario cobra especial importancia. Aunque la falta de luz y el desajuste del reloj biológico se notan más en este mes, la terapia de luz ayuda a equilibrar el ritmo circadiano y aporta un poco más de claridad emocional cada día.

  • 4. Probar algo nuevo.
  • Hace poco intenté algo diferente: preparé una receta de pollo al limón y ajo y, para apoyar una alimentación más sana, incorporé recetas del libro The Grain Brain Cookbook, intentando reducir azúcar y harina. Aunque algunas preparaciones parecían desafiantes, pensé: “Con un poco de preparación y tiempo, puedo hacerlo.” Experimentar cosas nuevas estimula la plasticidad cerebral y mantiene la mente activa.

  • 5. Hacer una lista de lecciones aprendidas.
  • No suelo apostar por resoluciones de Año Nuevo porque tiendo a romperlas; sin embargo, guardar en la memoria las lecciones del año anterior ha sido útil. Entre ellas, que conozco mi cuerpo y mis señales mejor que cualquier médico, y que, para mi salud, soy yo quien debe decidir. Reconozco que ciertos alimentos y bebidas pueden activar pensamientos perturbadores; también sé que la energía y el ánimo mejoran cuando opto por tratamientos que me funcionan, incluso cuando la experiencias médicas no siempre se ajustan a lo que otros recomiendan. Estas lecciones me guían a diario hacia decisiones más saludables para mi bienestar.

Vídeo sobre Afrontando enero: el mes más deprimente del año

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.