¿Alguna vez desaparecen los recuerdos dolorosos?
Es natural que la mente vuelva a recordar eventos dolorosos. Si estos pensamientos interrumpen la vida diaria, existen estrategias respaldadas por la experiencia clínica que pueden ayudar a procesarlos. Este artículo aborda la diferencia entre recuerdos reprimidos y suprimidos, por qué aparecen con frecuencia y cómo avanzar mediante la compasión, la atención plena, la distancia, la expresión emocional y el apoyo terapéutico.
Memorias reprimidas y la supresión: diferencias y evidencias
La represión es una teoría que sugiere que el cerebro puede protegerte de eventos dolorosos ocultándolos de la mente consciente. Es una idea controvertida dentro de la psicología y no debe confundirse con la supresión.
La supresión, en cambio, es el acto consciente de reducir o evitar emociones difíciles a medida que surgen; para algunos estudios, se considera una forma de “supresión de la memoria”.
Las memorias que evitamos tienden a reaparecer en momentos inoportunos. Por ejemplo, cuando una persona se convierte en padre o madre, pueden reactivarse recuerdos dolorosos no resueltos. En este sentido, enfrentarlos cuando surgen suele ser más beneficioso que ignorarlos.
Si aparecen recuerdos acompañados de recuerdos intrusivos o reexperimentaciones, podría tratarse de un síntoma de TEPT (trastorno de estrés postraumático). En esos casos, trabajar con un profesional de la salud o de la salud mental puede ayudar a gestionar los síntomas y a regular el sistema nervioso en un entorno seguro.
Por qué es difícil superar los recuerdos dolorosos
Si alguna vez has deseado borrar un recuerdo, es fácil pensar que sería sencillo acudir a un médico para eliminarlo. En la realidad, el cerebro es un órgano complejo que protege y utiliza la información para futuras situaciones, lo que hace que estos recuerdos puedan persistir.
Investigaciones de 2021 señalan que es más probable que recordemos eventos estresantes que, por ejemplo, lo que comimos la semana pasada. Durante experiencias emocionalmente intensas, varias áreas del cerebro se activan. Incluso después de que la experiencia termina, el sistema nervioso puede tardar en volver a un estado de reposo y digestión.
Cuando hay trauma, la amígdala, a veces descrita como un “alarma de incendio” del cerebro, puede dejar de distinguir entre una amenaza pasada y una amenaza presente. Revivir un recuerdo puede hacerlo sentir real de nuevo.
El rumiado de experiencias negativas puede mantenerte en un estado de hiperalerta o malestar emocional, especialmente cuando los recuerdos son difíciles de controlar. Las razones para olvidar o recordar varían entre personas, según sus experiencias de vida.
6 consejos prácticos para avanzar
- Practicar la autocompasión. Si es posible, sé amable contigo mismo y trata tus propias circunstancias con la misma empatía que ofrecerías a un amigo. Cuidarte y atenderte puede darte mayor sensación de control y empoderamiento.
- Crear distancia. Tomar distancia física o psicológica de la situación o de la persona puede reducir la frecuencia con la que el cerebro debe pensar en el tema doloroso.
- Permitir sentir las emociones. En lugar de evitarlas, dale espacio a tus emociones para que se manifiesten y se procesen. Reconocerlas puede facilitar el proceso de dejarlo ir.
- Cultivar una práctica de atención plena. Estar presente puede disminuir el control de las memorias dolorosas y darte más libertad para elegir respuestas ante ellas.
- Buscar apoyo profesional. La psicoterapia individual puede ser muy útil; tu terapeuta puede usar técnicas como EMDR o enfoques de Terapia Cognitivo-Conductual (CBT) durante las sesiones.
- Explorar opciones de apoyo en grupo. Si la terapia individual no te atrae, la terapia de grupo o grupos de apoyo pueden ofrecer comprensión, validación y recursos compartidos.
Opciones de apoyo terapéutico
Terapias para trabajar recuerdos dolorosos
La psicoterapia individual puede resultar especialmente útil. En función de la persona, técnicas como EMDR o enfoques de Terapia Cognitivo-Conductual (CBT) pueden emplearse durante las sesiones para procesar y reorganizar recuerdos dolorosos.
EMDR es una técnica que facilita el procesamiento de recuerdos traumáticos mediante fases de preparación y estímulos bilaterales. Aunque su mecanismo sigue siendo objeto de debate, puede ser útil para trauma y TEPT.
Otra opción útil es la terapia de exposición, que se guía de forma gradual para ayudar a procesar e integrar la experiencia, paso a paso. Existe un cuerpo creciente de investigaciones que apoya su eficacia en el procesamiento de recuerdos dolorosos.
También se contemplan enfoques somáticos, que trabajan con el cuerpo para liberar tensión asociada al trauma. Se necesita más investigación para confirmar su beneficio específico.
Terapias y recursos de grupo
La terapia de grupo o las intervenciones de apoyo pueden ser útiles si la terapia individual no es lo ideal o si los recuerdos afectan la dinámica de pareja. Un grupo de apoyo también puede ofrecer comprensión, recursos y experiencias compartidas.
En resumen: integrar, no olvidar
Avanzar no implica borrar lo sucedido. Significa incorporar esos recuerdos en la vida para que contribuyan a la persona que eres hoy. Si los síntomas sugieren TEPT u otra condición, considerar la ayuda de un profesional puede facilitar un manejo adecuado y apoyos adecuados. Con cuidado y apoyo, es posible integrar experiencias difíciles en tu historia personal.
Vídeo sobre ¿Alguna vez desaparecen los recuerdos dolorosos?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.