Amor, duelo y gratitud: una reflexión sobre la pérdida durante el primer año
Unos días después de la muerte de mi padre, tomé un libro titulado The Grief Club con la idea de que sería mi solución para atravesar el inmenso dolor y la ansiedad. En mi experiencia como consejera de crisis, creí que podría superarlo rápido si me centraba en la solución. Sin embargo, el duelo me dejó atascada y descubrí que el dolor no se disipa con fuerza de voluntad.
La promesa de una solución rápida ante un dolor inmenso
Quería afrontar la pérdida con la expectativa de una solución rápida: sumergirme de lleno en el dolor, dejar que la sanación empezara y volver a sentir que la vida era manejable. Creía que, por mi experiencia profesional, podría avanzar sin dificultad. Pero en lugar de avanzar, me quedé bloqueada y no logré pasar de las primeras páginas del libro.
La realidad del duelo y la vida continúa
La vida no espera a que el duelo termine. Cada día me empujaba a levantarme, a estar presente aunque no quisiera. El tiempo no quita el dolor; pasaba por las rutinas —los días, las semanas— y, a veces, reducir la sociabilidad se volvía la norma. Hubo días en que no me bañé, ni comí; otros en que escondí el dolor tras una máscara de felicidad para cumplir mi rol de esposa y madre.
Las etapas del duelo
Una guía no lineal de Kübler‑Ross
- Negación
- Ira
- Negociación
- Depresión
- Aceptación
Un año después: buscar apoyo y aprender a atravesar el duelo
Al acercarme al primer año tras la muerte de mi padre, reflexioné sobre las emociones cambiantes y necesité pedir apoyo a otros. Aunque soy buena ayudando a otros a atravesar crisis, aprender a hacer duelo no ha sido tarea fácil. Es un recordatorio de que todos somos humanos y vulnerables. Lo único constante del duelo es el amor que seguimos sintiendo por quien se ha ido. El amor no muere.
«El duelo, he aprendido, es realmente solo amor. Es todo ese amor que quieres dar, pero no puedes. Todo ese amor no gastado se acumula en las esquinas de tus ojos, en el nudo de la garganta y en la cavidad del pecho. El duelo es solo amor sin un lugar al que ir» — Jamie Anderson.
La conexión y las tradiciones para sostener la relación
Tuve que aprender a sostener una relación metafísica con mi padre. Tradiciones se fueron estableciendo, monumentos se fueron erigiendo y conversaciones con fotos se volvieron frecuentes. El diario, escribir música y otros actos creativos me ayudaron a mantener ese contacto consciente. Él no está aquí, pero está.
Una visión transformadora del duelo: amor que permanece
Después de la pérdida, llega una fase de transición que varía de una persona a otra. Aprender a comprender plenamente mi duelo —el dolor intenso que lo acompaña— y aceptar que el duelo es, en esencia, amor, ha sido una experiencia transformadora. El duelo no es algo que se supere; es una respuesta y un proceso ante un dolor profundo, con momentos de incertidumbre y claridad. Con el tiempo, la gratitud puede emerger incluso cuando duele: agradezco haber amado tan profundamente y poder seguir amando, incluso tras la ausencia física.
Vídeo sobre Amor, duelo y gratitud: una reflexión sobre la pérdida durante el primer año
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.