Autoestima global: ¿Qué es y cómo aumentarla?
¿Te has preguntado qué es la autoestima y cómo aumentarla? La autoestima señala cómo nos sentimos acerca de quienes somos y se aprende en la familia de origen, no se hereda de forma fija. Existen dos dimensiones: la autoestima global (quiénes somos) y la situacional (qué hacemos), que pueden variar según circunstancias, roles y eventos. A continuación, exploramos claves para entenderla y mejorarla.
Qué es la autoestima: global y situacional
La autoestima global (sobre quiénes somos) suele ser relativamente estable. La autoestima situacional (sobre lo que hacemos) fluctúa según circunstancias, roles y eventos; puede ser alta en un momento (por ejemplo, en el trabajo) y baja en otro (por ejemplo, en casa).
Consecuencias de la baja autoestima
La baja autoestima es una valoración negativa de uno mismo. Este tipo de evaluación suele surgir cuando una circunstancia de nuestra vida toca nuestras sensibilidades. Personalizamos el incidente y experimentamos activación física, emocional y cognitiva. Esto resulta tan alarmante y confuso que respondemos con conductas que sabotean a uno mismo. Las acciones suelen ser automáticas e impulsivas; nos sentimos molestos o emocionalmente bloqueados; el razonamiento se estrecha; el autocuidado se deteriora; perdemos el sentido de sí y emerge una necesidad de control que nos vuelve egocéntricos o centrados en nosotros mismos.
Cómo se desarrolla la autoestima y qué hacer para aumentarla
La autoestima global no está fijada en piedra. Es posible aumentarla, aunque no es fácil. La autoestima global crece cuando enfrentamos nuestros miedos y aprendemos de las experiencias. Parte de este trabajo puede requerir la ayuda de un psicoterapeuta. Mientras tanto, estas son pautas prácticas:
- Mantén la sobriedad. Busca ayuda a través de grupos de doce pasos para dejar conductas autodestructivas. Las adicciones dificultan el aprendizaje y afectan el ánimo. Identifícalas y sustitúyelas por autocuidado.
- Practica el autocuidado. Adopta cambios en el estilo de vida, participa en grupos de autoayuda y cultiva hábitos de salud positivos.
- Identifica desencadenantes. Personalizamos eventos estresantes (p. ej., una crítica) al atribuirles un significado negativo sobre nosotros. Con frecuencia esto conduce a una acción autodestructiva. Cada situación puede ser una oportunidad para aprender si enfrentamos el miedo y las creencias que sostienen esos significados.
- Reduce la personalización. Disminuye las respuestas impulsivas. Puedes empezar a intervenir en estas reacciones automáticas usando técnicas de relajación y manejo del estrés para calmar la excitación.
- Detente y observa. Haz una pausa y toma conciencia de la familiaridad del impulso. Tiende a responder de la misma forma ante la misma situación; reconocer esa similitud puede ayudar a moderar la reactividad.
- Reconoce la reacción. Exprésala verbalmente: “Aquí voy de nuevo (describir acción, sentimiento, pensamiento)…”. Actúa con esa conciencia en lugar de limitarte a observarla; así se frena el impulso y se obtiene una opción de respuesta.
- Elige una respuesta funcional. Contén los impulsos autodestructivos y actúa de forma autocuidada y eficaz. Al elegir actuar de manera más funcional, avanzas hacia enfrentar tus miedos.
- Acepta el impulso. Sé capaz de indicar el beneficio (por ejemplo, protección) de una sobre-reacción. Al principio no será sencillo, pero a medida que avances empezarás a entender qué hacían esos impulsos por ti.
- Desarrolla habilidades. Podemos asegurar nuestra seguridad, generar esperanza, tolerar la confusión y aumentar la autoestima aprendiendo y aplicando estas habilidades esenciales para la vida.
Vídeo sobre Autoestima global: ¿Qué es y cómo aumentarla?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.