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Cleptomanía en los niños: ¿Es mi hijo un cleptómano?

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Cuando uno recuerda un acto de infancia y la culpa que lo acompaña, surge la pregunta de qué revela sobre la personalidad y la crianza. En este artículo exploramos el arrepentimiento y el comportamiento de robar en la niñez, apoyándonos en la visión de la Dra. Perri Klass. A través de ejemplos y pautas por edades, distinguimos entre curiosidad, prueba de límites y señales de alarma.

Robo en la infancia: aprendizaje, culpa y respuestas adecuadas

Mi experiencia personal comenzó a los seis años cuando confesé haber tomado el cepillo de pelo de una amiga; la culpa me llevó a devolverlo y a pedir disculpas. Este episodio ilustra la frontera entre curiosidad y aprendizaje de límites, y cómo la crianza puede convertir una experiencia en una oportunidad de crecimiento. Las investigaciones modernas, como las de la Dra. Klass, ofrecen pautas prácticas por edades.

Perspectivas de la Dra. Klass y expertos

  • La mayoría de los niños toma algo que no es suyo en algún momento de su desarrollo.
  • Entre 2 y 4 años, es común que tomen cosas mientras aprenden la diferencia entre lo propio y lo ajeno y cómo funciona la idea de compartir; un niño de 2 años no es un ladrón.
  • Entre 5 y 8 años ya entienden las reglas de propiedad; si toman algo que no es suyo pueden esconderlo o negarlo ante la confrontación. Esta fase se considera una etapa de prueba.
  • La Dra. Barbara Howard, profesora de pediatría, señala que “esta fase es una fase de prueba” y que los niños están probando qué pasa si se les atrapa.
  • El profesor Dr. Martin Stein describe este periodo como un “momento de aprendizaje” para padres y cuidadores.
  • La mayor parte de los robos en niños pequeños se deben a una admiración por lo que no tienen y a fines de aprender a compartir; no deben convertirse en señales de un rasgo permanente.
  • Entre quienes tienen 8 años o más, lo verdaderamente problemático es que no cese el robo tras la corrección o que esté asociado a enojo o ansiedad que se expresa mediante el hurto.
  • Si un niño de educación secundaria roba dinero, hay que preocuparse por posibles influencias como drogas, alcohol y otros factores en su vida.
  • Un patrón de robo sin remordimiento puede señalar un problema serio y esa persona podría necesitar ayuda profesional de inmediato.
  • Si le preocupa un caso así, hable con la pediatra para discutir la situación y obtener derivación a un profesional de salud conductual adecuado.
  • Aunque algunos padres pueden ver la travesura como parte del crecimiento, lo correcto es detenerla, hacer que se repare el daño y que se discuta la conducta, sin estigmatizar al niño como un criminal.

Qué hacer ante un episodio de robo

  • Detener el comportamiento de inmediato, exigir la devolución y una disculpa, pero sin castigos desproporcionados ni encarcelamiento.
  • Explicar por qué robar daña a otros y facilitar la reparación del daño para reconstruir la confianza.
  • Enfocar la situación como una oportunidad de aprendizaje y reforzar límites claros y la responsabilidad.

La experiencia de crianza adecuada ante estos episodios favorece el desarrollo emocional y social del niño, reduciendo la probabilidad de problemas mayores en el futuro.

Vídeo sobre Cleptomanía en los niños: ¿Es mi hijo un cleptómano?

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.