Cómo ayudar a un niño con TOC: lo que pueden hacer los padres
El TOC en los niños puede pasar desapercibido, pero con el apoyo adecuado pueden gestionar mejor sus síntomas. El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una condición de la salud mental caracterizada por pensamientos intrusivos y repetitivos (obsesiones) y/o conductas repetitivas (compulsiones) que la persona realiza una y otra vez. A menudo se malinterpreta porque se asocia con perfeccionismo o limpieza, lo que dificulta su reconocimiento.
Señales y manifestaciones en la infancia
El TOC se ve de forma similar en niños y adultos: dos rasgos principales, obsesiones y compulsiones. Para cumplir criterios diagnósticos, las obsesiones y/o compulsiones deben consumir mucho tiempo e interferir en la vida diaria.
Pensamientos obsesivos
Son pensamientos intrusivos, no deseados y recurrentes que se agrupan y alimentan entre sí, dificultando que la persona deje de pensar en ellos. Por ejemplo, la Dra. Eric Hollander, directora del programa de Autismo y Trastornos Obsesivo-Compulsivos del Montefiore Medical Center, señala que los niños más pequeños pueden centrarse en el perfeccionismo, querer que las cosas sean simétricas, exactas o estén en su sitio, y preocuparse por la contaminación, incluso con miedos excesivos al COVID. Otros niños con pensamientos obsesivos pueden preocuparse por hacer algo mal o fracasar en la escuela, por que algo malo ocurra a ellos o a su familia, o por pensamientos de dañar a otros o imágenes perturbadoras de contenido sexual.
Conductas compulsivas
Las compulsiones, definidas por el DSM-5, son actos mentales o físicos repetitivos que suelen ser ritualizados y se experimentan como impulsos intensos para responder a las obsesiones, aunque a veces no parezcan lógicos. Por ejemplo, un niño preocupado por intrusos que puedan dañarles podría revisar compulsivamente que las ventanas y puertas estén cerradas para aliviar la ansiedad. Un adolescente con obsesiones de “ser perfecto” podría borrar o reescribir respuestas una y otra vez, impidiéndole completar un examen. Las compulsiones suelen servir para reducir la ansiedad y el malestar que provocan las obsesiones. Otros ejemplos incluyen:
- Buscar seguridad o hacer la misma pregunta repetidamente.
- Confesar o disculparse de forma reiterada.
- Acumular objetos.
- Decir palabras o números de la suerte.
- Ordenar y reorganizar cosas.
Impacto en la vida diaria del niño
Las obsesiones y las compulsiones pueden interferir con las actividades diarias del niño y, con el tiempo, afectar su rendimiento escolar, sus relaciones y su bienestar emocional. A medida que el niño crece, estas conductas pueden cambiar: en edad preescolar pueden estar relacionadas con las comidas o la rutina de acostarse, en edad escolar pueden girar en torno a la escuela y, en la adolescencia, a la finalización de tareas. En todo caso, los síntomas deben interferir en el funcionamiento del niño. La psicóloga Shagoon Maurya explica que estas conductas ocupan mucho tiempo y dificultan la concentración en otras áreas como la escuela, la familia y las actividades diarias, lo que puede generar estrés significativo.
Tratamiento y manejo del TOC en niños
Tratamiento
El TOC en niños y adolescentes se trata habitualmente con terapia cognitivo-conductual (TCC). La TCC ayuda a los niños a comprender las conexiones entre sus pensamientos, emociones y conductas y a desarrollar habilidades para afrontar patrones que causan malestar. Un tipo específico de TCC es la exposición con prevención de respuesta (ERP). ERP expone de forma gradual y segura al niño a un desencadenante que provoca obsesiones, para que aprenda a gestionar la ansiedad sin realizar las rituales asociados. La participación de la familia es crucial, y en ocasiones la terapia puede incluir a la familia para apoyar al niño en casa. En algunos casos, un psiquiatra puede recetar ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina).
7 consejos para criar a un niño con TOC
- 1. Mantén abiertas las líneas de comunicación. Los niños pueden sentirse avergonzados o cohibidos por sus síntomas, lo que puede llevarles a aislarse o a no pedir ayuda. Dedica tiempo para hablar de forma afectuosa y sin juicios, y hazles saber que siempre estarán ahí para apoyarles.
- 2. Participa en la terapia. La intervención terapéutica suele involucrar a la familia para reforzar lo trabajado en sesiones y practicar en casa.
- 3. Ten paciencia con el proceso. La mejora es gradual y requiere tiempo; mantener la constancia es fundamental.
- 4. Evita habilitar. No cedas ante cada demanda para evitar reforzar las compulsiones; ayudar puede reforzar el comportamiento obsesivo.
- 5. Asegúrate de que todos sigan las reglas. Comunicad de forma clara y constante el plan de manejo a todos los cuidadores y profesores para mantener la coherencia.
- 6. Recuerda que la situación puede mejorar. Mantener la firmeza y la consistencia es clave, incluso cuando haya reacciones difíciles; a largo plazo suele haber progreso.
- 7. Busca apoyo para ti también. El TOC afecta a toda la familia; considerar terapia individual o grupos de apoyo puede ser útil.
Recursos y apoyo
Si buscas información y recursos, algunas organizaciones ofrecen materiales útiles (sin necesidad de enlaces):
- International OCD Foundation – recursos y guías sobre TOC.
- Anxiety and Depression Association of America (ADAA) – recursos sobre ansiedad y depresión, incluido el TOC.
- International College of Obsessive-Compulsive Spectrum Disorders – información y redes de profesionales.
Vídeo sobre Cómo ayudar a un niño con TOC: lo que pueden hacer los padres
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.