Cómo calmar la ira en nosotros mismos y en los demás
La ira es una emoción normal que puede afectar gravemente relaciones, asociaciones y proyectos. El Dr. Joe Shrand, médico y académico, sostiene que todos podemos desactivar nuestra propia ira y, a veces, la de los demás. La clave para moderarla pasa por el respeto, y por activar la corteza prefrontal en lugar de dejar que el sistema límbico tome el control.
Reconocer y desactivar la ira propia
La ira no es intrínsecamente patológica; se vuelve peligrosa cuando no se identifica o se transforma en agresión. Por ello, es fundamental entenderla y gestionarla. La ira se sitúa en un rango que va de la irritación a la rabia, y su manejo depende de la interacción entre la corteza prefrontal y el sistema límbico.
Una escala de la ira
Una estrategia útil es crear una escala del 1 al 10 para calibrar la intensidad. En la propuesta de Shrand, los niveles podrían ser: irritación, enfado leve, molestia, frustración, impaciencia, desagrado, enojo, ira, rabia y furia. Identifica qué disparadores elevan cada nivel y qué revela cada umbral sobre tu respuesta.
Dominios de la ira
- Recursos: comida y dinero
- Residencia: tu hogar, tu comunidad, tu trabajo, tu escuela y tu país
- Relaciones: familia cercana, compañeros de trabajo, afiliación política y religión
Enojo, envidia y otros disparadores
Un desencadenante adicional es la envidia: cuando alguien tiene algo que deseamos en cualquiera de los tres dominios, la ira puede activarse. Conocer estos disparadores ayuda a anticipar y regular la emoción antes de que se descontrole.
Cómo canalizar la energía de la ira
Cuando reconoces la presencia de la ira, es vital canalizarla en lugar de dejar que te descontrole. “La ira no tiene por qué ser destructiva; puede ser constructiva.” Evita golpear objetos, ya que podrías pasar de la ira a la agresión. En su lugar, “desactiva la energía de la ira.”
- Corre
- Concentrarte en una actividad creativa
- Terminar un proyecto de bricolaje
- “Romper” algo que realmente lo necesite
Como señala Shrand, las obras más asombrosas, como la música, la poesía y el arte, a veces nacen de la ira.
Difundir la ira de otras personas
Una estrategia esencial es no reaccionar con ira ante los demás. Mantener la calma puede ayudarte a conectarte de forma más profunda y a desactivar el proceso de activación emocional en quien te rodea.
Ejemplo práctico
Un desconocido colocaba un cartel de venta en el césped de la casa de Shrand. A pesar de su molestia, se acercó con actitud serena y preguntó tranquilamente qué hacía. El hombre respondió de forma defensiva, pero Shrand respondió con un chiste que suavizó la tensión y permitió una conversación significativa. Descubrió que el vecino vendía pertenencias de su esposa fallecida; sus ojos se llenaron de lágrimas. La calma de Shrand envió un mensaje no amenazante y mostró que no era una amenaza para sus recursos, residencia o relación.
La empatía es un componente clave: al mostrar interés en la otra persona y buscar comprender su pensamiento y comportamiento, se transmite que la persona tiene valor para ti. En lo profundo, la gente quiere sentirse valorada por otra persona. Ese sentimiento genera confianza y reduce la ansiedad y la propensión a la ira.
Por ello, conviene “mantenerlo en lo frontal”, es decir, centrarse en la corteza prefrontal sin volverse sospechoso ni atacador. Aunque pueda parecer arriesgado, estas conductas fortalecen la supervivencia social y te posicionan como una persona de integridad y carácter que otros quieren cerca y en quien confiar.
La cooperación suele superar a la competencia. La investigación sobre dinámicas de grupos sugiere que, si bien algunos individuos egoístas pueden prosperar temporalmente, los altruistas salen ganando a largo plazo al trabajar de forma cooperativa.
No podemos conocer las motivaciones de todas las personas ni cómo han vivido su día, pero sí ejercemos influencia sobre los demás. No se trata de control, sino de decidir qué tipo de influencia queremos ser.
Vídeo sobre Cómo calmar la ira en nosotros mismos y en los demás
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.