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Cómo comenzó y floreció la psicología forense

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La psicología forense representa la intersección entre la psicología y el sistema legal. Es un campo amplio donde los psicólogos trabajan en departamentos de policía, prisiones, tribunales y centros de detención juvenil. Su historia muestra cómo se estudian la fiabilidad de los testimonios, la evaluación de imputados, la selección de jurado y el asesoramiento a abogados y a las fuerzas de seguridad.

Orígenes y desarrollo de la psicología forense

La psicología forense nace de la combinación entre el estudio de la mente y las demandas del ámbito legal. Sus primeros logros se centraron en la fiabilidad de los testimonios y en entender cómo la memoria se ve afectada por emociones y presión. A lo largo del siglo XX emergieron la labor pericial y criterios para valorar pruebas en contextos judiciales.

La memoria y la fiabilidad de los testimonios

En 1893, James McKeen Cattell realizó uno de los primeros estudios en la Universidad de Columbia, preguntando a 56 estudiantes universitarios sobre cuestiones diversas y midiendo su confianza. Sus resultados mostraron que la confianza no equivalía a la corrección: algunos eran confiados aun cuando fallaban y otros mostraban inseguridad aun acertando; la precisión variaba según el tipo de pregunta.

Posteriormente, Joseph Jastrow en la Universidad de Wisconsin replicó el estudio y halló resultados similares, reforzando la idea de que la memoria es falible y sensible al contexto.

Estudio de Stern y la memoria de testigos

En 1901, William Stern colaboró con un criminólogo en un experimento en una clase de derecho. Se organizó una pelea simulada que terminó con un estudiante mostrando un revólver. Después del incidente, se pidieron informes escritos y orales sobre lo ocurrido. Se hallaron entre cuatro y doce errores por participante, y la tensión se asociaba a mayor inexactitud. Concluyeron que las emociones reducen la precisión de la memoria. Stern fundó la primera revista dedicada a este tema, Contribuciones a la Psicología del Testimonio, que luego dio paso al Journal of Applied Psychology.

Entre sus conclusiones destacan que las preguntas sugestivas pueden comprometer la exactitud de los testimonios, existen diferencias entre testigos adultos y niños, los recuerdos pueden verse alterados por eventos ocurridos entre el hecho y su recuerdo, y las identificaciones por reconocimiento no son útiles a menos que se ajusten por edad y apariencia.

La psicología como perito en el juicio: primeros hitos

Los psicólogos comenzaron a testificar en tribunales como peritos. El primer ejemplo fuera de Estados Unidos ocurrió en Alemania en 1896, cuando Albert von Schrenck-Notzing ofreció un testimonio pericial en el juicio por el asesinato de tres mujeres. La cobertura mediática fue amplia y sostuvo que la exposición previa al caso confundía las memorias de los testigos al dificultar distinguir entre recuerdos propios y noticias. Su opinión estuvo respaldada por investigación psicológica.

En 1906, un abogado defensor solicitó a Hugo Münsterberg que revisara las investigaciones y los antecedentes del caso de un cliente condenado a muerte que luego se retractó de la confesión. Münsterberg sostuvo que, dada la discapacidad mental del acusado, la confesión podría ser poco fiable y cuestionó la obtención de la prueba. El juez se negó a revisar el caso y el hombre fue ejecutado; la experiencia provocó fricción entre el juez y Münsterberg.

Este episodio motivó a Münsterberg a publicar On the Witness Stand (1908), en el que defendía la relevancia de la psicología en la sala, la posibilidad de que la sugestión genere memorias falsas y la frecuentemente limitada fiabilidad de la testimonial ocular.

Marston y los fundamentos del testimonio especializado

En 1922, William Moulton Marston, alumno de Münsterberg, fue nombrado el primer profesor de psicología jurídica en la American University. (Quizá le recuerdes como creador de la figura de Wonder Woman.) Descubrió una relación entre mentir y la presión arterial, que se convirtió en la base del polígrafo. Su testimonio en Frye v. U.S. (1923) sentó criterios para aceptar pruebas periciales. trabajó como consultor para departamentos de justicia y llevó a cabo estudios sobre el sistema de jurados y la precisión de los testimonios.

Durante las guerras mundiales, la psicología forense vivió periodos de estancamiento. En las décadas de 1940 y 1950, los psicólogos comenzaron a testificar con regularidad sobre una variedad de temas psicológicos; por ejemplo, en Brown v. Board of Education (1954) su labor resultó decisiva para la decisión de la Corte.

Eventos clave y evolución de la evaluación de individuos

Otra trayectoria relevante es la de la selección de personal y la evaluación de prisioneros. En 1917, Lewis Terman fue uno de los primeros en emplear pruebas mentales para graduar a policías; más adelante, se ampliarían las evaluaciones de personalidad para la selección. A principios del siglo XX se evaluaba a prisioneros por deficiencia mental, lo que se interpretaba como un predictor de criminalidad. En ese periodo también se trabajó en clasificar a los internos; en los años setenta, un psicólogo identificó 10 tipos de reclusos, categorías usadas para asignarles trabajos, programas y otras colocaciones.

Vídeo sobre Cómo comenzó y floreció la psicología forense

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.