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Cómo conocer tus límites: 4 pasos

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Los límites son fundamentales para relaciones sanas y para crear la vida que deseamos. Nos dan espacio y seguridad para vivir esas vidas amorosas —y un mundo— que vinimos a construir. Sin embargo, a veces estamos tan acostumbrados a decir sí y a anteponer las necesidades de los demás que no sabemos qué límites realmente queremos establecer. Nuestro entorno temprano suele colorear nuestra concepción de los límites.

Por qué importan los límites

Los límites son vitales para relaciones sanas. También nos dan “espacio y seguridad para vivir las vidas hermosas, amorosas —y el mundo— que vinimos a crear”, según Jan Black, autora de Mejores Límites: Poseer y Atesorar Tu Vida. Pero podemos estar tan habituados a complacer a otros que desconozcamos qué límites convienen establecer. Nuestra crianza temprana a menudo moldea nuestra idea de límites y de qué es aceptable exigir o tolerar.

Si la puerta del baño estaba siempre abierta, tus ingresos iban a parar a tus padres y tu diario era público para cualquiera, tu punto de partida fue un ejemplo de límites permeables. También puede ocurrir que ignoremos las distintas posibilidades de límites porque no se nos enseñó a reflexionar sobre ellos. Por ejemplo, si se nos enseñó que la ira es siempre negativa —generalmente una señal de que se viola tu límite—, podríamos desatender nuestra respuesta emocional y permitir que se crucen nuestros límites sin oponer resistencia.

Entonces, ¿cómo empezar a definir tus límites personales cuando no tienes mucha práctica? Aquí tienes cuatro estrategias para probar.

Cuatro estrategias para empezar a definir tus límites personales

  • 1. Sintoniza tus emociones. Según Howes, el indicador más sólido de nuestros límites son las emociones. Por ejemplo, ¿qué sientes cuando tu pareja te critica, cuando vas a trabajar o cuando recibes una llamada de un número desconocido? “Conocer tu respuesta a estas interacciones puede ayudarte a discernir tus límites.” La psicóloga Julie de Azevedo Hanks, fundadora y directora ejecutiva de Wasatch Family Therapy, describe las emociones como una brújula: “nos dan información para guiarnos en nuestras vidas y relaciones”. Para afinar esa sintonía, detente cada día y pregúntate: “¿Cómo me siento ahora?” o “¿Qué está tratando de decirme mi cuerpo?” El malestar emocional, como el dolor físico, es una señal de que hay algo a lo que hay que atender. Igualmente, las emociones placenteras nos dicen qué queremos más de, con quién queremos pasar más tiempo y qué límites conviene seguir manteniendo.
  • 2. Sintoniza tus pensamientos. Como señala Hanks, también nuestros pensamientos nos informan. Por ejemplo, tal vez tengas más pensamientos autocríticos cuando estás con una determinada amiga. Tras reflexionar, puedes darte cuenta de que la dejas influir demasiado en tu autoestima y decidir establecer límites emocionales, o quizá quieres pasar menos tiempo con ella.
  • 3. Pregunta a otros. Hanks sugirió observar los límites de otras personas para obtener ejemplos de límites que podrías adoptar. Howes también aconseja comparar notas con tus amigas, que pueden tener límites muy distintos. Por ejemplo, quizá te criaron con la idea de anteponer las necesidades de un ser querido o de prestar grandes cantidades de dinero, mientras tus amigas piensan de otra forma.
  • 4. Aclara tus valores. A veces no sabemos qué límites establecer porque no tenemos claro qué es lo más importante para nosotros. Por eso, identifica qué valores son prioritarios y reorganiza tus acciones para que correspondan a ellos. Por ejemplo, una persona puede valorar viajar a Belice, pagar sus préstamos estudiantiles en cinco años, aprender a tocar la guitarra, hacer voluntariado en un banco de alimentos, pasar más tiempo con su hermano y rodearse de personas interesantes. Para pasar más tiempo con su hermano, decide poner límites a las conversaciones negativas sobre él, eliminar excusas para no contactar y rechazar la creencia de que el pasado debe reflejarse en el presente. En otro ejemplo, para relacionarse con personas interesantes y seguir aprendiendo, la misma persona pone límites a su tiempo en Facebook y lo sustituye por ver charlas TED; también deja de juntarse con personas que le agotan y vence el miedo a hablar con gente interesante.

Black compara los límites con reorganizar los muebles: “lo haces para que la habitación funcione mejor para lo que quieres que haga”. Algunos límites pueden ser rígidos y definitivos, como no permitir la entrada de personas abusivas a tu vida. Pero la mayoría serán flexibles: podrás moverlos para ajustarlos a tus nuevos deseos, entendimientos y valores profundos. “También, como los muebles, a veces quitas ciertos límites y traes otros nuevos.”

Si has tenido límites bastante laxos a lo largo de los años y ahora los estás ajustando, es habitual que tus familiares y amigos resistan. Pueden confrontarte y resentirte, y podrían decir que eres egoísta o que ya no eres tú. Tal vez esperan que vuelvas a ser como antes, porque se han acostumbrado a que atiendas todas sus necesidades. “Cuando empiezas a decir ‘no’ y a priorizar tus propias necesidades, su vida se vuelve menos cómoda; tendrán que atender más de sus propias necesidades ahora.” Recuerda que decir no no te hace daño a nadie: no te conviertes en un violador de límites, solo en alguien que cuida de sí mismo. Con el tiempo, ellos se irán acostumbrando.

Vídeo sobre Cómo conocer tus límites: 4 pasos

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.