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Cómo dejar de complicarte la vida

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“Tú haces el problema, tú tienes el problema.” Jon Kabat-Zinn. En materia de problemas, todos tenemos los nuestros; muchos son autoimpuestos. Si quieres reducir su número, conviene decidirse a dejar de crear problemas desde el inicio. Aunque otros generan conflictos, sí podemos controlar nuestra respuesta. La clave está en cómo percibimos la situación y en las acciones que elegimos tomar.

Sin tiempo

Entre los problemas habituales se encuentra la idea de no disponer de tiempo. El día tiene 24 horas para todos, por lo que el tiempo no es un recurso escaso; lo es nuestra forma de utilizarlo. Una solución práctica es organizarse mejor: diseñar un horario o rutina, priorizar tareas, pedir ayuda, asignar recursos y planificar. Al estructurar la vida, lo que parecía un obstáculo puede convertirse en una forma eficaz de avanzar.

  • El problema no es la falta de tiempo, sino su uso ineficiente.
  • Soluciones: crear un horario, priorizar tareas, pedir apoyo cuando haga falta, asignar recursos y planificar con antelación.
  • Con una organización adecuada, el tiempo pasa de ser una fuente de estrés a una herramienta para lograr objetivos.

Sin dinero

Otro problema muy común es la sensación de no tener suficiente dinero. Puede tratarse de una cantidad autoimpuesta que creemos necesaria o de la impresión de que siempre falta para cubrir los gastos. Mantener esa creencia lo perpetúa. La vía de salida empieza por analizar detenidamente en qué se gasta el dinero y cómo se gestiona cada euro.

  • Analizar detalladamente dónde se gasta el dinero para identificar gastos innecesarios.
  • No puedes fabricar dinero, pero sí reducir gastos y gastar de forma más consciente (por ejemplo, disminuir caprichos y buscar alternativas más económicas).
  • Usar la creatividad para ampliar lo que ya tienes (accesorios, ropa) en lugar de comprar nuevo y aprovechar lo existente.
  • Practicar la gratificación diferida y vivir en el presente para enriquecer la vida diaria y disminuir la sensación de escasez.

Sin amigos

Un problema que implica un cambio de actitud es creer que no tenemos amigos. A veces ocurre porque evitamos conocer gente nueva o nos convencemos de que no tenemos nada que aportar. La salida es empezar a interactuar con otros: practicar iniciadores de conversación, tomar un curso si es necesario para mejorar habilidades sociales y buscar aficiones o actividades donde haya personas con intereses afines. Con el tiempo, esas conversaciones pueden convertirse en amistades, incluso si nacen dentro de una actividad específica. Es un inicio sobre el que se puede construir.

  • Desarrollar pequeños iniciadores de conversación para romper el hielo.
  • Tomar un curso para practicar habilidades sociales si hace falta.
  • Buscar hobbies o actividades que faciliten encuentros con personas afines.
  • Recordar que todo inicio es un paso; las amistades se construyen poco a poco.

Sin motivación para cambiar

¿Cuántos de tus amigos o colegas parecen carecer de motivación? A veces se mantiene un camino de comodidad sin avanzar ni afrontar retos. Si te reconoces en esto, recuerda que permanecer así puede hacer la vida monótona y poco satisfactoria. ¿Dónde está la emoción de descubrir si nunca intentas algo nuevo? Este tipo de problema requiere un cambio interno de actitud y un cambio externo en la acción.

  • Adoptar una mentalidad de crecimiento: ver los desafíos como oportunidades de aprendizaje.
  • Fijar metas, buscar retos y salir de la zona de confort para experimentar cosas nuevas.
  • Probar recetas, hacer nuevas amistades, elegir destinos de viaje inesperados o buscar oportunidades de ascenso.
  • Ajustar las estrategias a tu situación, tu tolerancia al riesgo y abrazar el cambio.

Vídeo sobre Cómo dejar de complicarte la vida

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.