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Cómo detectar conductas suicidas en niños y adolescentes

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El suicidio entre niños y adolescentes está aumentando y constituye un tema crucial para padres, docentes y cuidadores. Reconocer las señales tempranas puede marcar la diferencia entre la desesperación y la intervención adecuada. Este artículo aborda por qué ocurre, qué signos observar, cómo hablar con los jóvenes y qué recursos de ayuda están disponibles para prevenir una crisis.

Señales de alarma en niños y adolescentes

Señales en adolescentes

  • Alejarse cada vez más de amigos, de la familia y de las actividades que antes le interesaban.
  • Cambios notables en los patrones de sueño o de alimentación.
  • Hablar con frecuencia sobre la desaparición o la muerte, o sobre no querer estar vivo.
  • Sugerir que otros, como sus padres o la familia, estarían mejor sin ellos o que no estarían mejor si no fueran parte de la vida.
  • Expresar sentimientos de desesperanza o de derrota.
  • Conducta imprudente, agresiva o cambios drásticos de humor.
  • Aumento o uso indebido de sustancias.

Señales en niños pequeños

  • Rabietas frecuentes.
  • Dolores de cabeza y estómago sin una razón médica demostrable.
  • Hablar a menudo de miedos y preocupaciones.
  • Dificultades en la escuela.
  • Pesadillas frecuentes.

Por qué niños o adolescentes pueden pensar en el suicidio

La infancia y la adolescencia son periodos de cambios importantes. Además de las transformaciones físicas y hormonales, pueden enfrentarse a problemas que aumentan la vulnerabilidad a pensamientos suicidas.

  • Condiciones de salud mental subyacentes: investigaciones señalan que 9 de cada 10 personas que fallecieron por suicidio tenían una condición de salud mental. Entre ellas se encuentran depresión, trastorno de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno bipolar, PTSD y uso de sustancias.
  • Eventos estresantes y presiones sociales: las personas LGBTQIA+ presentan mayor probabilidad de intentar suicidio; el riesgo es aún mayor entre personas transgénero.
  • Factores familiares: se estima que alrededor del 50% de los suicidios juveniles se deben a factores familiares, como antecedentes de depresión o consumo de sustancias en la familia.
  • Otros eventos y presiones sociales: conflicto sobre la identidad sexual, divorcio, pérdida de un familiar, racismo y discriminación, presión académica, abuso sexual, emocional y físico.
  • Relaciones íntimas y pérdidas: las rupturas o la pérdida de amistades significativas pueden sentirse como una “muerte” para el niño o el adolescente.
  • Disposición y rasgos de personalidad: perfeccionismo, baja autoestima, autocrítica e impulsividad pueden aumentar el riesgo.

Qué hacer si crees que tu hijo está pensando en suicidio

Hablar del tema puede parecer desbordante, pero abrir la conversación es clave para la prevención y la intervención.

Cómo hablar con tu hijo o adolescente

  • Abordarlo desde la calma y la empatía puede animarle a hablar con más libertad.
  • Considera buscar apoyo terapéutico para ti, para aprender a manejar el tema sin alejar a tu hijo.
  • Crear un ambiente de honestidad facilita una comunicación abierta sobre temas difíciles.
  • Al escuchar, ofrece un oído compasivo, sin interrumpir y sin dar soluciones inmediatas.
  • Evita comentarios despectivos o comparativos como “mis problemas son peores que los tuyos”.
  • Asegúrate de que tu hijo sepa que ningún tema está fuera de límites y que puede pedir ayuda.

Recibir ayuda

Entender y expresar emociones puede ser difícil, especialmente para los más jóvenes. Un profesional de salud mental puede ayudar a elaborar un plan de seguridad y a guiar a la familia. Existen opciones de terapia en línea para apoyo inmediato y sostenido, como plataformas de apoyo emocional y servicios de asesoría. Si tu hijo no está listo para ver a un terapeuta, aún puede beneficiarse de alguien que lo escuche, como servicios de apoyo emocional para adolescentes.

En situación de crisis: recursos y apoyo

En caso de emergencia

  • Quita objetos que podrían usarse para hacerse daño y quédate con la persona.
  • Llama a los servicios de emergencia locales o acude a la sala de emergencias. Indica que se trata de una crisis juvenil.
  • Contacta con el servicio de emergencias de tu país (por ejemplo, 112 en la UE, 911 en EE. UU.).

Líneas y recursos de ayuda

  • Si estás en EE. UU., llama o escribe al 988 para la Lifeline de suicidio y crisis; también está disponible por chat y texto.
  • Texto “HOME” al 741741 para Crisis Text Line, una vía de apoyo emocional para adolescentes que no es de intervención en crisis en tiempo real.
  • Trevor Lifeline: 866-488-7386, apoyo 24/7 para la población LGBTQIA+.
  • MY3 — Support Network es una app de apoyo para personas con pensamientos suicidas.
  • También existen líneas y recursos locales de salud mental en tu país; consulta con profesionales para conocer las opciones disponibles.

Mirando hacia el futuro

Las tasas de suicidio entre jóvenes han aumentado un 56% en la última década. Según National Public Radio (NPR), la pandemia ha generado una inquietud mayor entre investigadores sobre el suicidio en la adolescencia. Las redes sociales, el acoso y el aislamiento vivido en el último año pueden aumentar los riesgos de pensamientos y conductas suicidas. Sin embargo, la prevención y el tratamiento son posibles cuando se detectan las señales y se accede a la ayuda adecuada.

El suicidio es prevenible. Los pensamientos suicidas son un síntoma que puede gestionarse con apoyo profesional, conversación abierta y un plan de seguridad familiar. Con información, empatía y recursos adecuados, se puede colocar al joven en el camino de la recuperación.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.