Cómo el desempleo de larga duración puede afectar tu salud mental
Millones de personas han estado sin trabajo durante seis meses o más por la pandemia de COVID-19, y este fenómeno podría estar alimentando una crisis de salud mental. Este texto explora cómo la pérdida de empleo afecta la identidad, el bienestar emocional y la capacidad de reintegrarse al mercado laboral, así como las posibles vías para gestionar el impacto.
La pérdida de identidad y el desempleo
Cuando trabajamos, nuestra confianza y autoestima suelen ser mayores; perdemos una parte de ello cuando quedamos sin empleo. «La mayoría de las personas se definen por el valor que aportan a sí mismas y a otros», comenta la terapeuta familiar Sue English. Al perder el empleo, esa parte de la identidad puede desvanecerse y hacernos sentir menos valiosos.
Este fenómeno, a veces llamado entrelazamiento entre la identidad personal y la laboral, no es exclusivo de un país. Sin embargo, en contextos que valoran mucho el «qué haces» como parte de la identidad, la pérdida de empleo puede verse como una amenaza personal y social. En el mundo corporativo, los despidos suelen deberse a factores organizativos más que a rendimiento individual.
Impacto en la salud mental a corto y largo plazo
La pérdida inesperada de un empleo puede afectar la autoestima, la seguridad financiera y las relaciones. Cuando sentimos el rechazo del empleador y el abandono de la empresa, puede aparecer la sensación de que no valemos lo suficiente ni que no podemos producir un trabajo de valor. Con el tiempo, estas experiencias pueden traducirse en cambios de ánimo, irritabilidad, retirada y, en algunos casos, autocrítica severa.
También pueden presentarse efectos físicos: el estrés sostenido puede elevar el cortisol y la presión arterial, lo que a su vez puede debilitar la respuesta inmunitaria. En ocasiones, las conductas externas, como la baja energía, cambios en el apetito, trastornos del sueño y menor autocuidado, revelan que algo no se está expresando emocionalmente.
- Cambios de ánimo persistentes, irritabilidad o depresión;
- Aislamiento social y retirada de actividades;
- Autoimagen negativa o autocrítica intensa;
- Alteraciones del sueño, apetito o energía;
- Conductas de afrontamiento como consumo de sustancias para hacer frente a la ansiedad o la tristeza.
El impacto con el paso del tiempo
La duración del desempleo influye en el grado de afectación. Un sondeo de 2014 de Gallup encontró que 1 de cada 5 personas sin empleo durante un año o más recibía tratamiento por depresión, aproximadamente el doble de quienes habían estado buscando empleo durante poco tiempo.
La vulnerabilidad tiende a incrementarse cuando existen altas diferencias de riqueza y protecciones laborales débiles. Aunque las condiciones varían entre países, la evidencia sugiere que un desempleo prolongado puede tener efectos negativos sobre la salud mental y física, incluso si no se experimenta una pérdida severa de ingresos de inmediato. la toma de conciencia de los problemas sistémicos que causan la pérdida puede aumentar la frustración y la sensación de impotencia.
Reinserción laboral y salud mental
Si aparecen problemas de salud mental, como ansiedad o depresión, pueden dificultar la búsqueda de empleo o la capacidad para mantenerla. El miedo al rechazo puede llevar a evitar entrevistas o posponer la búsqueda, lo que a su vez puede agravar la depresión y la ansiedad. El tratamiento adecuado y la intervención temprana pueden ayudar a restaurar la confianza y facilitar el proceso de búsqueda de empleo.
La depresión o la ansiedad no tratadas pueden reforzar estigmas internos y afectar las relaciones familiares; asimismo, algunas personas pueden aumentar su consumo de sustancias para hacer frente al malestar. En el contexto de la pandemia, las mujeres representaron el 55% de los 20,5 millones de empleos perdidos en abril de 2020, lo que afectó especialmente a quienes dependían del cuidado de menores y la disponibilidad de servicios de cuidado.
Qué hacer y recursos
Si quieres considerar que tu salud mental se ha visto afectada por un desempleo prolongado, podría ser útil consultar a un profesional de la salud mental. La depresión y la ansiedad son tratables, y gestionarlas puede facilitar la adopción de estrategias para buscar empleo. Algunas investigaciones señalan que combinar terapia con formación para la búsqueda de empleo podría aumentar ligeramente las probabilidades de encontrar trabajo, aunque se requieren más investigaciones de alta calidad.
También puede ser útil considerar coaching de carrera o programas de empleo, que suelen enseñar a manejar el rechazo y mantener la motivación. Si no sabes por dónde empezar, busca en línea términos como “coaching de carrera cerca de mí” o “programas de empleo cerca de mí”. Para recursos de apoyo a la salud mental, puedes consultar guías de apoyo general y servicios profesionales en tu zona.
Vídeo sobre Cómo el desempleo de larga duración puede afectar tu salud mental
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.