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Cómo identificar la verdadera causa de tu ansiedad

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Comprender de dónde surge tu ansiedad puede ayudarte a gestionarla de forma más eficaz a largo plazo. Sus síntomas suelen ocultar una causa raíz, a veces fuera de nuestra conciencia. Detrás de la inquietud, las palmas mojadas y el estómago revuelto puede morar una razón por la que sufres, temes, dudas o te avergüenzas. Identificar esa raíz es clave para vivir con más claridad y confianza.

Por qué entender la raíz de la ansiedad importa

Cuando aparecen señales como sentirse abrumado, inquieto o con dificultad para concentrarte o dormir, es natural centrar la atención en las sensaciones físicas. Esto es comprensible, pues estos signos pueden ser muy perceptibles. Sin embargo, aplicar solo estrategias para aliviar la ansiedad sin investigar su origen puede convertirse en una solución temporánea que no resuelve el problema subyacente.

Identificar la raíz de la ansiedad suele requerir dos procesos:

  • Identificar lo que realmente te asusta
  • Entender por qué te asusta

Este enfoque puede ayudarte a sentirte más empoderado, avanzar y mejorar tu eficacia para afrontar lo que ocurre. Por ejemplo, al descubrir que tus “miedos del domingo” están ligados al temor de no hacer bien tu trabajo, puedes reorientar tu atención hacia la puntualidad y la finalización de proyectos. También puedes explorar tus sensaciones de insuficiencia y ver si se conectan con experiencias pasadas, lo que favorece ser más amable contigo y avanzar con mayor eficacia, sin tener que ganarte la valía personal. En definitiva, entender el origen de la ansiedad puede ayudarte a identificar patrones dolorosos y construir una vida más plena y libre.

Cómo identificar la raíz de tu ansiedad

Identificar lo que temes realmente

Para empezar, puede ser útil hacer una lista que empiece por “Tengo miedo de…”, sin juzgar lo que aparezca. Permítete expresar tus miedos, incluso si suenan absurdos, infundados o embarazosos. Escríbelos todos.

  • Tengo miedo de no ser capaz de hacerlo bien
  • Tengo miedo de pedir ayuda
  • Tengo miedo de fallar frente a los demás

Entender por qué te asusta

Cuando identifiques cada miedo, reflexiona sobre su origen preguntándote: ¿Cuándo recuerdo por primera vez tener este miedo? ¿Qué ocurría en ese momento?

  • ¿Cuándo recuerdo por primera vez tener este miedo?
  • ¿Qué pasaba en ese momento?

Adentrándose en el miedo

Otra forma de aislar tu miedo es nombrar la situación que provoca la ansiedad y seguir preguntando: “¿Y luego qué pasará?”. Esto ayuda a salir de la fijación excesiva y a evaluar las posibles consecuencias reales.

Identificando patrones

Para conectar los puntos y detectar patrones, estas preguntas pueden ayudar, según la visión de la trabajadora social Rachel Dubrow:

  • ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que me sentí diferente de cómo me siento ahora?
  • ¿Qué ha cambiado en mi vida en los últimos 3 meses, 6 meses o un año?
  • ¿Ha habido otras veces en mi vida, pasadas o presentes, en las que me he sentido igual pero la situación era distinta? ¿Cuáles son?
  • ¿Existe un hilo común entre estas situaciones?

Explorando tu vida familiar

La ansiedad puede tener raíces profundas, por lo que puede ser útil reflexionar sobre la infancia. No se trata de culpar a la familia, sino de reconocer que hicieron lo que pudieron con los recursos que tenían y que podrían haberte herido con sus palabras o acciones. Pregúntate, con foco en tus sentimientos y recuerdos, cómo eran las relaciones familiares y si hubo momentos de des estimación, vergüenza, ridículo, castigo o miedo.

  • ¿Cómo eran mis relaciones familiares?
  • ¿Hubo momentos en que me sentí desestimado, avergonzado, ridiculizado, castigado o temido?
  • ¿Alguna vez sentí que no era suficiente o que era una carga?
  • ¿Sentí que no estaba bien expresar lo que pienso o siento?

Haciendo conscientes tus hábitos

La raíz de la ansiedad no es siempre puramente psicológica; tus hábitos pueden influir o activar la ansiedad. Algunas investigaciones sugieren, por ejemplo, que no dormir lo suficiente puede aumentar la ansiedad durante el día, y el consumo de alcohol puede empeorarla en algunas personas. Para explorarlos, pregúntate:

  • ¿Mi ansiedad o su intensidad ha aumentado últimamente?
  • ¿Han cambiado mis hábitos?
  • ¿Cómo es mi sueño?
  • ¿He bebido más, o me siento peor tras beber?

Un chequeo médico puede ser relevante

Otra causa que a veces pasa desapercibida son procesos fisiológicos subyacentes. Considera realizar un chequeo médico y análisis para descartar esta posible fuente.

El médico Robert Hedaya propone la memotécnica THINC MED para identificar problemas físicos que pueden estar causando síntomas de ansiedad:

  • T (tumores) — tumores cerebrales pueden causar alucinaciones y cambios de personalidad.
  • H (hormonas) — tiroides hiperactiva o hipoactiva y otros cambios hormonales pueden provocar ansiedad.
  • I (infecciones) — enfermedades como la enfermedad de Lyme o infecciones no tratadas pueden influir en la ansiedad.
  • N (nutrición) — deficiencias de vitaminas y minerales, por ejemplo la B12, pueden causar o agravar la ansiedad.
  • C (sistema nervioso central) — lesiones o condiciones neurológicas pueden aumentar la ansiedad.
  • M (misceláneos) — cefaleas crónicas, trastornos del sueño, síndrome del intestino irritable, alergias y fibromialgia pueden contribuir.
  • E (electrolitos y toxinas ambientales) — desequilibrios y exposiciones pueden influir en la ansiedad.
  • D (drogas) — uso de sustancias, fármacos, cafeína en exceso o aditivos pueden provocar ansiedad.

Qué implica comprender la raíz de la ansiedad

Vivir con ansiedad a menudo anima a buscar alivio inmediato, pero abordar solo los síntomas puede hacer que se pierda la oportunidad de entender qué está ocurriendo y de hallar soluciones sostenibles a largo plazo. Una ansiedad recurrente puede indicar problemas no resueltos. Centrarse en lo que temes realmente y en por qué puede ayudar. Recuerda: la ansiedad es manejable y no tiene por qué ser permanente, incluso si no se identifica una única causa. Buscar apoyo profesional es muy recomendable.

Recursos y apoyos de ayuda

  • Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association): herramientas para encontrar profesionales.
  • Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association): recursos para localizar psicólogos y terapia.
  • Colectivo Asiático de Salud Mental: directorio de terapeutas.
  • Asociación de Psicólogos Negros: herramientas para encontrar psicólogos.
  • Alianza Nacional para las Enfermedades Mentales: líneas de ayuda y recursos de apoyo.
  • Instituto Nacional de la Salud Mental: recursos y orientación sobre salud mental.
  • Red Nacional de Terapeutas de Color Queer y Trans (Red de Terapeutas de Color): terapeutas inclusivos.
  • Terapeutas Inclusivos: directorio de terapeutas con enfoques inclusivos.

Vídeo sobre Cómo identificar la verdadera causa de tu ansiedad

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.