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Cómo ir en contra de la intuición lleva al autoengaño

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¿Alguna vez has tenido una corazonada y, aun así, decidiste ignorarla? Independientemente del resultado, suele ser incómodo desconfiar de tu intuición. La intuición no es mística: se forja a partir de experiencias auténticas que, con el tiempo, refuerzan nuestros patrones de pensamiento y de conducta. Cuando seguimos la intuición, aprendemos; cuando nos apartamos, corremos el riesgo de traicionarnos y distorsionar nuestra visión de nosotros mismos y de los demás.

Cómo se forma la intuición y su influencia en nuestras decisiones

La intuición surge de un historial de experiencias auténticas que, con el tiempo, refuerzan nuestros patrones de pensamiento y de conducta. Cuando acertamos siguiendo un camino, tendemos a repetir ese patrón. Si, por el contrario, un conjunto de elecciones conduce a un resultado negativo, conservamos esa información para la próxima vez. Con la experiencia, desarrollamos una sensación que llamamos cariñosamente nuestras “corazonadas”. Aunque no hay consenso sobre su exactitud, influyen significativamente en nuestra autopercepción y en nuestras relaciones.

Autoengaño y traición a uno mismo

Es difícil decir cuán precisas son estas sensaciones para guiar nuestras decisiones, pero una cosa es cierta: influyen de forma significativa en nuestra autopercepción y en la manera en que nos relacionamos con los demás. Cuando vamos en contra de nuestra intuición, puede ser una forma de traicionarnos a nosotros mismos. Esto puede ser difícil de reconciliar, porque nuestra intuición está tan ligada a quien somos que, cuando dudamos de ella, las cosas se vuelven confusas.

El modelo de autoengaño de Arbinger Institute

En Leadership and Self Deception: Getting Out of the Box (2000), los autores describe un proceso paso a paso:

  • 1. Un acto contrario a lo que siento que debería hacer por otra persona se llama un acto de “traición a uno mismo”.
  • 2. Cuando traiciono a mí mismo, empiezo a ver el mundo de una manera que justifica mi traición.
  • 3. Cuando veo el mundo de una manera autojustificada, mi visión de la realidad se distorsiona.

Ejemplo ilustrativo

La escena de la pareja y el recién nacido

Se describe a una pareja joven, agotada y desconcertada por los cambios repentinos en sus vidas y en sus patrones de sueño. Como en muchas noches, el bebé comienza a llorar. La primera corazonada del padre es: “Tengo que levantarme y atender al bebé”. Pero decide fingir que está dormido y esperar a que su mujer se levante para cuidar al bebé, traicionando su impulso inicial. Ahora ha traicionado su intuición.

Una vez ocurre esto, resulta fácil justificar la traición con pensamientos sobre su esposa, como: “ella debería levantarse con el bebé, tengo que trabajar mañana” o “lavé los platos, hice el baño y alimenté al bebé, le toca a ella”. Al igual que el padre, una vez que traicionamos nuestros impulsos, comenzamos a distorsionar nuestra imagen y a magnificar lo que otros han hecho mal o no han hecho. Este proceso desplaza nuestra perspectiva y puede dar lugar a conflictos interpersonales.

Consecuencias del autoengaño y su impacto relacional

Puedes imaginar el tipo de conflicto interpersonal al que esto puede conducir. A medida que negamos nuestros impulsos iniciales, se acumula la traición a uno mismo y la autodecepción, alejándonos cada vez más de nuestros sentimientos naturales, auténticos y transparentes, y quedando cada vez más enredados en defensividad, reactividad, juicio y duda.

El autoengaño tiene un alcance amplio. El Instituto Arbinger lo describe así: “Nos ciega ante las verdaderas causas de los problemas, y cuando estamos ciegos, todas las ‘soluciones’ que podamos pensar empeorarán las cosas. Ya sea en el trabajo o en casa, el autoengaño oscurece la verdad sobre nosotros mismos, empaña nuestra visión de los demás y de las circunstancias, e inhibe nuestra capacidad para tomar decisiones sabias y útiles.”

Cómo distinguir entre intuición auténtica y autoengaño y qué hacer

Para distinguir entre una intuición auténtica y un autoengaño, hay que empezar investigando nuestras motivaciones y explorando si son honestas o ulteriores. A partir de ahí, la estrategia es simple: intentar hacer mejor cada vez. Tomar una decisión a la vez, manteniendo una comunicación auténtica y transparente, sabiendo que habrá tropiezos en el camino. Si la inercia puede favorecer la traición a uno mismo, también podemos dirigirla hacia la autoconfianza. A medida que cultivamos esta habilidad, aumentamos nuestra capacidad para confiar en nuestros impulsos naturales y en nuestra intuición, una corazonada a la vez.

Referencia: The Arbinger Institute (2000). Leadership and Self Deception: Getting Out of the Box. San Francisco, CA: Berrett-Koehler Publishers.

Vídeo sobre Cómo ir en contra de la intuición lleva al autoengaño

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.