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Cómo lidiar con sentirse mal: «Quiero volver a sentirme normal»

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No sentirse como de costumbre puede ser una experiencia angustiante. Pero es posible volver a encontrarte. En la vida todo cambia y, con el tiempo, tus intereses, hábitos y estado de ánimo pueden modificarse. Cuando te sientes “fuera” y no sabes por qué, mirar al espejo puede parecerte ajeno. Este artículo explora qué significa sentirse normal y cómo gestionar el cambio.

¿Qué significa “normal”?

La palabra “normal” suele referirse a algo que se ajusta a un estándar o que es habitual y familiar en un contexto concreto. Pero los estándares pueden variar según la cultura, la situación y la individualidad. Lo que es “normal” para ti puede no serlo para otra persona, y tu experiencia de normalidad puede cambiar según la circunstancia. Si te sientes fuera, puede ser una señal de cambios internos o externos que requieren atención.

Como explica la Dra. Lindsay Israel, la psiquiatra de Lake Worth (Florida): “Sentirse normal es relativo a uno mismo, no a otras personas. Se refiere a tus patrones habituales o típicos; los que van con tu carácter, no contra él.”

Posibles razones de sentirse distinto

Depresión

Los síntomas de la depresión pueden implicar cambios en pensamientos, conductas, ánimo y juicio que conducen a sentirse diferente de lo habitual. Por ejemplo, si normalmente disfrutas socializar y salir a cenar con amigos tras el trabajo, en un estado depresivo quizá rechaces la invitación, sintiéndote desinteresado o deprimido. También puedes aislarte porque piensas que tus compañeros no quieren estar contigo o porque tu energía es tan baja que solo quieres ir a la cama. A veces no eres consciente de que convives con depresión y simplemente te sientes distinto sin entender por qué.

Ansiedad

La ansiedad activa con frecuencia la respuesta de lucha, huida o inmovilidad, lo que puede alterar la forma en que percibes el mundo. Puede provocar distorsiones cognitivas que te hagan sentir temeroso o amenazado en situaciones que antes resultaban benignas. Por ejemplo, antes podrías estar tranquilo entre una multitud; con ansiedad, podrías sentirte abrumado y experimentar ganas de escapar o evitar salir).

Duelo

El duelo puede apartarnos de nuestras emociones habituales y provocar una intensa sensación de desesperanza y tristeza que no se había experimentado antes de la pérdida. Aunque otros también estén de duelo, cada persona lo vive de forma única. Esto puede hacer que te sientas distinto, especialmente si te cuesta conectarte con los demás o si el duelo se prolonga.

Trauma

Una experiencia traumática puede cambiar tu cerebro y afectar cómo te ves a ti mismo, a los demás y a tu entorno. En algunos casos, el trauma puede dejarte insensible o provocar despersonalización, una sensación de desconexión del mundo o de ti mismo. A veces no eres consciente de que estás viviendo un trauma, por ejemplo si hay negación.

Otras causas

  • crisis existenciales
  • menopausia y otros cambios hormonales
  • ansiedad pandémica
  • cambios significativos de vida (mudanza, separación, convertirse en padre o madre)
  • uso de sustancias o retirada
  • transición a la adultez

Cómo encontrar de nuevo tu “realidad”

Establecer una rutina de autocuidado

  • Conectar con amigos y familiares
  • Practicar la autocompasión
  • Consumir alimentos densos en nutrientes y poco procesados (si es posible)
  • Practicar la meditación
  • Ejercicio regular
  • Dormir entre 7 y 9 horas cada noche
  • Pasar tiempo en la naturaleza
  • Realizar ejercicios de autoacogida y de anclaje

Actividades reflexivas

Si es posible, incorpora actividades que faciliten momentos de quietud y mirada hacia dentro, como escribir un diario o crear arte, incluso si al principio resulta incómodo. “Huir o evitar emociones difíciles solo las pospone. Es doloroso afrontar el duelo, por ejemplo, pero es un proceso necesario”, señala la psicóloga Jessica Myszak. Tomarte un tiempo para sentir y conectar con tus emociones puede darte espacio para avanzar.

Buscar apoyo

No tienes que hacerlo todo solo. Hablar con un profesional puede ayudarte a entender y gestionar tus emociones. “Un buen terapeuta puede escucharte y ayudarte a identificar patrones que no te benefician, además de guiarte para hacer cambios pequeños que mejoren tu bienestar”, explica Myszak. Pedir ayuda a alguien de confianza también puede facilitar la exploración de tus emociones y tu relación contigo mismo.

Grupos de apoyo

Otras personas pueden entender por lo que estás pasando. La National Alliance on Mental Illness (NAMI) podría ofrecer grupos de apoyo en tu zona. Si atraviesas un proceso de duelo, la sede local de hospicio también puede disponer de grupos presenciales u online.

Recapitulación

  • Existen múltiples razones para no sentirse como tú mismo en este momento.
  • Volver a un estado de bienestar suele implicar hábitos básicos de autocuidado, actividades reflexivas y apoyo profesional.
  • No te compares con los demás ni te aferres a una idea rígida de “normalidad”; lo que funciona para ti puede no hacerlo para otra persona.
  • La aceptación del cambio y la búsqueda de ayuda pueden facilitar que te encuentres de nuevo contigo mismo.

Vídeo sobre Cómo lidiar con sentirse mal: «Quiero volver a sentirme normal»

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.