Cómo preocuparse de forma más eficaz
Preocuparse forma parte de la vida, pero para algunas personas aparece con demasiada frecuencia o intensidad. La preocupación excesiva puede ir acompañada de síntomas físicos como tensión, fatiga o insomnio, y de síntomas psicológicos como miedo, ansiedad o, en ocasiones, depresión. Aunque difícil, es posible aprender a preocuparse de forma más eficaz mediante estrategias como la hora programada para preocuparse.
Qué es la preocupación excesiva
La preocupación excesiva no es simplemente pensar mucho; puede convertirse en un patrón que mantiene la mente en un estado de alerta constante y que altera la forma en que dormimos, trabajamos y nos relacionamos. Reconocer cuándo se desborda la preocupación y comprender sus efectos ayuda a gestionarla de manera más adaptativa, sin prometer soluciones inmediatas a todos los problemas.
La hora programada para preocuparse
La hora programada para preocuparse es una técnica de la terapia cognitivo-conductual que invita a reservar un momento concreto para atender aquello que genera ansiedad. El objetivo es dedicar ese tiempo único a entender qué provoca las preocupaciones, de forma estructurada y con menor impacto en el resto del día.
El proceso en tres etapas
- Conciencia de la preocupación – reconocer cuándo aparecen pensamientos preocupantes mediante la atención plena.
- Retraso de la preocupación – aceptar esos pensamientos y posponer su respuesta para después, anotándolos si ayuda a recordarlos.
- Tiempo de preocuparse – volver a abordar las preocupaciones en el tiempo programado, sin distracciones.
Conciencia de la preocupación
La primera etapa consiste en reconocer y etiquetar los pensamientos de preocupación. Es la práctica de la atención plena: estar presentes y notar lo que sucede en la mente sin juzgar. Es normal no detectar de inmediato el ciclo de preocupación; la consistencia y la práctica facilitan el proceso.
Retraso de la preocupación
La segunda etapa implica aceptar que estamos preocupados y posponer la respuesta. Si surge la tentación de preocuparse de inmediato, podemos anotar la inquietud para recordarla, o simplemente recordar la naturaleza de la preocupación y dejarla para más tarde.
Tiempo de preocuparse
La tercera etapa se realiza en el periodo asignado (por ejemplo, unos 20 minutos). Durante ese tiempo, se revisan las preocupaciones anotadas y se analizan de manera estructurada, sin introducir otras distracciones. El objetivo es observar cada inquietud, entender su origen y notar cómo cambian al volver a examinarlas.
Beneficios y límites
- Ayuda a hacerse más consciente de la forma en que preocupamos y pensamos.
- Demuestra que podemos permanecer con la ansiedad sin dejar que domine el resto del día.
- Permite ver que algunas preocupaciones pueden parecer mayores de lo que realmente son cuando se evalúan desde una perspectiva diferente.
Cuándo buscar apoyo adicional
Es natural que, en ocasiones, las preocupaciones sigan siendo problemáticas. En esos casos puede ser útil planificar acciones concretas, conversar con una persona de confianza o consultar a un profesional de la salud mental. Este enfoque requiere práctica y paciencia; los cambios suelen ser graduales.
Vídeo sobre Cómo preocuparse de forma más eficaz
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.