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Cómo repensar los síntomas de la autocompasión

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Si a menudo te preguntas por qué todo lo malo te sucede a ti, quizá estés experimentando autocompasión excesiva. Este estado mental implica estar preocupado por tus propias dificultades y sentir lástima por ti mismo. A veces se confunde con la depresión; vivir con depresión puede incluir momentos de lástima por uno mismo, pero esa lástima suele ser secundaria a la desesperanza, el desgano y el vacío. También puedes sentir autocompasión sin tener depresión. Aunque es natural sentir algo de autocompasión de vez en cuando, quedarse en ese estado impide avanzar y estar presente.

Qué es la autocompasión y por qué aparece

La autocompasión es estar centrado en tus propias problemas y sentir lástima por ti mismo cuando la vida se vuelve estresante. No es lo mismo que la depresión, pero puede coexistir con ella. A veces surge como una forma de enfrentar el dolor, la frustración o la pérdida. Reconocer que estas experiencias son parte de la condición humana puede ayudar a entender por qué aparece.

El problema de la autocompasión

Cuando estás inmerso en la autocompasión, puede resultar difícil “ver el bosque más allá de los árboles” y prestar atención al momento presente y a la alegría de la vida cotidiana. Según el psicólogo clínico Wayne Pernell, cuando no obtienes lo que quieres o sientes que no has sido suficientemente validado por tu trabajo, es común retraerse hacia un estado de autocompasión. Esto puede hacer que parezca que nada sale bien y que no tenga sentido intentar resolver tus problemas. Se la describe como una “bomba de energía” que agota.

Validación y su papel

Las emociones crónicas de autocompasión no siempre provienen de un estrés abrumador; a veces lo que sientes es una necesidad de validación. Una necesidad de validación puede significar, en lo bueno o en lo malo, que sientes que mereces el resultado de lo ocurrido. Esta auto-validación negativa puede reforzarse por las respuestas empáticas de las personas de tu entorno, generando validación externa. Rebecca Mores, terapeuta licenciada, señala que la autocompasión puede convertirse en una forma de buscar atención cuando otros te escuchan, validando así ese patrón.

El antídoto para la autocompasión

La mejor forma de salir de la autocompasión es disponer de una estrategia para interrumpirla cuando empiezas a notarla. Esto requiere autoconciencia para detectar el momento en que entras en ese estado y poder enfocarte en un estado mental más saludable: la autocompasión contigo mismo. Investigaciones de 2011 sostienen que la autocompasión se compone de tres elementos clave:

  • ser amable y comprensivo contigo mismo ante el fracaso;
  • mantener en un estado de atención plena los pensamientos y sentimientos dolorosos;
  • ver tus resultados negativos como parte de la experiencia humana compartida.

La perspectiva: cambiar de centro

Transformar la autocompasión en una perspectiva más saludable puede empezar por reconocer que todos enfrentan estrés y dificultades. Recordar que nadie está exento de problemas facilita un cambio de foco: si otras personas pueden superar sus obstáculos, tú también puedes. La terapeuta Rebecca Mores advierte que la autocompasión se vuelve problemática cuando refuerza una mentalidad de víctima, ya que ello resta poder y responsabilidad personal.

Mindfulness y gratitud

Mindfulness

La mindfulness o atención plena es la práctica de permitir que los pensamientos lleguen y pasen sin quedarse atrapado en ellos. Al entrenar la atención plena, los pensamientos de autocompasión pueden surgir, pero les permites pasar en lugar de quedarte estancado. Practicar la atención plena ayuda a vivir en el momento y a observar con curiosidad los pensamientos.

Gratitud

Combinar la atención plena con la gratitud puede fomentar una sensación de satisfacción, que es justo lo opuesto a la autocompasión. Momentos pequeños de disfrute diario, como saborear una buena comida, pueden convertirse en experiencias positivas de las que sentir agradecimiento. La gratitud se ha relacionado con un bienestar general positivo y con mejoras en distintos aspectos del bienestar, como el social, el emocional y el psicológico.

Conexión

La autocompasión puede generar aislamiento y alejar a las personas que quieren apoyarte. La validación externa de otros durante estos momentos puede convertirse en un ciclo vicioso. Quien te quiere puede escuchar de forma empática si ventilas tus preocupaciones de manera productiva y está dispuesto a acompañarte en momentos difíciles. Identificar brevemente las fuentes de estrés y mantener un enfoque orientado a la solución, más que a los problemas, puede ayudarte a superar los desafíos.

Cómo avanzar: ideas prácticas

  • Habla contigo mismo con amabilidad y evita la autocrítica severa cuando cometas errores.
  • Desarrolla una estrategia para interrumpir la autocompasión tan pronto como detectes sus síntomas.
  • Practica la mindfulness para permitir que los pensamientos dolorosos aparezcan y pasen sin quedarte atrapado.
  • Cultiva la gratitud incluso por pequeñas experiencias positivas del día.
  • Busca apoyo de forma productiva, compartiendo preocupaciones con personas que pueden escuchar y acompañarte.

Con estas habilidades, es posible transformar la autocompasión en una narrativa interna que favorezca la resiliencia y la claridad, permitiendo afrontar la vida con mayor aceptación y responsabilidad personal.

Vídeo sobre Cómo repensar los síntomas de la autocompasión

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.