Psicología Vera PSICOLOGIAVERA
Abrir menú

Cómo tu pareja puede controlar tu cerebro

Fuente

Un estudio reciente arroja luz sobre cómo alguien podría influir y controlar la mente de otra persona. En ratones, la dominancia parece sincronizar los cerebros: el cerebro del subordinado se ajusta al del dominante. Este fenómeno podría manifestarse en nuestras relaciones, donde las personalidades más fuertes suelen decidir y satisfacer necesidades con más frecuencia que sus parejas. La interacción y la duración de la relación intensifican este efecto.

Dominancia y equilibrio en las relaciones

En las relaciones equilibradas, ambas personas pueden expresar sus necesidades y negociar. Son relaciones interdependientes que requieren autonomía, autoestima, respeto mutuo y habilidades de comunicación asertiva.

Relaciones desiguales y codependientes

En contraste, algunas relaciones se caracterizan por un desequilibrio de poder: una persona manda y la otra se acopla; a menudo hay conflicto y luchas de poder. En la literatura se describen perfiles de Maestro y Acomodador, donde el maestro es dominante y busca mantener el poder y el control, mientras que el acomodador es pasivo y atiende a mantener el vínculo emocional. La mayoría de nosotros presenta rasgos de ambos, aunque algunas personas tienden a predominar en uno de ellos. Por ejemplo, muchos codependientes tienden a acomodarse, y la mayoría de los narcisistas prefiere liderar.

Cómo nuestro cerebro puede verse influido por la relación

La sincronización cerebral permite que el líder domine y que los seguidores lean sus señales y lo sigan. ¿Qué implica para nuestras relaciones? La nueva investigación sugiere que, en relaciones desiguales, el cerebro del compañero dominante podría dirigir el cerebro del subordinado, con un patrón que se consolida cuanto más interactúan la pareja. Algunas personas, incluidas las codependientes, pueden mostrarse asertivas e independientes fuera de la relación, pero al vincularse a un dominante tienden a acomodarse cada vez más. Las codependencias reconocen que se pierden a sí mismas en las relaciones; la sincronización cerebral podría ser una de las variables que dificulta pensar y actuar con autonomía ante el desequilibrio. Las codependencias y los acomodadores tienden a centrarse más en los demás que en sí mismos, y, si se pregunta a una codependiente, lo que ocupa su mente suele ser otra persona. Por ello, se plantea la hipótesis de que las neuronas que se activan para la propia identidad podrían activarse menos que las neuronas que procesan a los demás en maestros y narcisistas; y al revés en codependientes.

Cómo combatir el control cerebral

El proceso de sincronización ocurre de forma automática y fuera de nuestro control consciente. En relaciones sanas, facilita la empatía y la lectura de señales mutuas, fortaleciendo el vínculo y la felicidad para ambas partes. Cuando, sin embargo, sirve para que una persona controle a la otra, la relación se vuelve tóxica. El dominador no tiene incentivo para renunciar al control; corresponde al subordinado intentar cambiar la dinámica para restablecer la autonomía. A continuación se señalan pasos básicos para avanzar:

  • Aprender lo máximo posible sobre codependencia y abuso.
  • Unirse a Codependents Anonymous y comenzar psicoterapia.
  • Fortalecer la autoestima.
  • Aprender a no reaccionar ante descalificaciones o intentos de control de la pareja.
  • Desarrollar la asertividad y establecer límites.
  • Desarrollar actividades e intereses propios, sin la pareja.
  • Practicar la meditación de atención plena para fortalecer la mente.

Vídeo sobre Cómo tu pareja puede controlar tu cerebro

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.