Psicología Vera PSICOLOGIAVERA
Abrir menú

Cómo y cuándo decir que no

Fuente

Muchos de nosotros vacilamos a la hora de decir no. Con consejos conscientes como estos, decir no puede convertirse en una habilidad emocionalmente inteligente que cualquiera puede dominar. Son solo dos letras, pero negarse a veces resulta muy difícil o puede parecer incorrecto. A continuación verás por qué cuesta y, sobre todo, cómo desarrollarlo en distintas situaciones para proteger tu bienestar y tus relaciones.

Por qué cuesta decir no y qué implica

Para empezar, es importante reconocer que decir no resulta desafiante para muchas personas. La Dra. Vanessa K. Bohns, en una revisión de investigación de 2016, señala que muchas personas aceptan cosas que preferirían no hacer para evitar el malestar de decir “no”. Como seres sociales, también deseamos mantener las relaciones y evitar parecer difíciles, lo que a veces nos empuja a decir sí cuando quizá no es lo mejor. En el ámbito laboral, también puede temerse parecer incompetentes.

  • Este fenómeno no es exclusivo de ciertos rasgos; es común cuando queremos mantener la armonía social.
  • La necesidad de pertenecer a un grupo y evitar parecer difíciles puede empujarnos a responder afirmativamente, incluso cuando no lo deseamos.
  • Las experiencias de la infancia o el aprendizaje de defender nuestras necesidades pueden influir en nuestro patrón de decir sí.
  • En el trabajo, la preocupación por parecer incapaces de completar una tarea también puede impulsar que digamos sí.

El valor de decir no: beneficios para el bienestar

Decir no es una forma de autocuidado que nos ayuda a gestionar mejor nuestro tiempo, nuestra energía y nuestras relaciones. La Dra. Nicole Washington señala que decir no favorece el autocuidado. Entre sus beneficios se encuentran: crear espacio en la agenda para descansar y recargar energías; alinear las actividades con metas actuales; establecer límites con personas queridas y colegas; y, en última instancia, ganar un mayor control sobre nuestra vida.

  • Crear espacio en la agenda para descansar y recargar energías.
  • Alinear las actividades con metas y prioridades actuales.
  • Establecer límites con seres queridos y colegas.
  • Ganar mayor control sobre nuestra vida y, en última instancia, construir una vida más plena y auténtica.

Cuándo decir no y cómo decidir

Si a veces dices sí porque no sabes qué quieres o necesitas reunir valor para decirlo, aquí tienes una guía para empezar a decidir cuándo declinar. Para iniciar el proceso de descubrimiento, hazte estas preguntas cuando no tengas claro cómo proceder:

  • ¿Decidir decir sí me impedirá concentrarme en algo más importante?
  • ¿Este proyecto, oportunidad o actividad se alinea con mis valores, creencias y metas?
  • ¿Cuáles son mis valores, creencias y metas actuales?
  • ¿Decir sí me hará más cansado o me provocará agotamiento?
  • ¿Decidir decir sí sería beneficioso para mi salud mental o podría empeorar mi situación?
  • En el pasado, ¿cuándo dije sí y luego me arrepentí?
  • ¿Cuándo soy más propenso a aceptar una solicitud que preferiría declinar? ¿Cómo puedo reducir estos desafíos?

puede ayudar trabajar con un terapeuta, si está disponible. Según la Dra. Anhalt, “un terapeuta puede ayudar a identificar tanto lo que necesitas como aquello que bloquea que puedas defender tus necesidades”.

Aquí tienes qué hacer si no puedes pagar terapia.

Decir no con amabilidad

Aprovechar la posibilidad de decir no con amabilidad es otro aspecto valioso: puedes rechazar una petición sin perder la cortesía, la gratitud ni el respeto. A continuación encontrarás un marco sencillo para decir no, junto con ejemplos prácticos.

Sé claro y directo

Una respuesta ambigua puede hacer la conversación incómoda y dejar a la persona preguntándose qué quieres decir. Por ello, evita la vaguedad y di con claridad que no puedes aceptar la solicitud. Un ejemplo práctico sería: “Desafortunadamente, debo declinar.”

  • “Desafortunadamente, debo declinarlo.”
  • “Lo siento, no puedo hacerlo.”
  • “Gracias, pero no me es posible.”
  • “No, no puedo hacer eso.”

Frases para evitar

  • “Umm, no sé.”
  • “No estoy seguro.”
  • “Es difícil decirlo.”
  • “Bueno, quizá podría hacerlo...”

Agradecer y mantener la relación

Puede resultar difícil decir no cuando la personas o la petición significan mucho para ti. Aun así, es posible expresar gratitud y mantener tu posición con respeto.

Expresar gratitud sincera

  • “Gracias por pensar en mí.”
  • “Me honra que me lo pidieras.”
  • “Aprecio mucho la oportunidad.”
  • “Tu invitación significa mucho para mí.”
  • “Estoy muy agradecido/a.”
  • “¿Podemos dejarlo para otra ocasión?”

Explicación breve — si quieres

“No” puede ser una oración completa. Si quieres, ofrece una explicación breve y directa, para que quede claro el motivo sin extender la conversación.

Escenarios cotidianos

  • “Gracias por la invitación a la fiesta. No podré asistir este fin de semana para descansar tras una semana agitada.”
  • “Aprecio mucho esta oportunidad. Lamentablemente ya tengo compromisos este mes.”

Ofrecer una alternativa

A veces quisieras decir sí, pero el momento no es adecuado. Ofrece una alternativa que puedas sostener y que respete tus necesidades.

  • “Me encantaría participar, ¿podemos posponerlo para septiembre?”
  • “Si podemos ajustar la fecha, podría participar.”
  • “No puedo hornear mi lasaña famosa, pero puedo encargar comida para llevar.”
  • “No puedo quedarme todo el fin de semana, pero puedo apoyar de otra manera ahora.”

Ofrecer otro recurso

Si cuentas con tiempo, deseo y contactos, sugiere a otra persona o recurso que pueda interesar a la otra persona.

  • “Gracias por invitarme a hablar en tu evento. No puedo aceptar conferencias pro bono ahora, pero quizá mis colegas podrían estar interesados.”
  • “Gracias por confiar en mí para ayudarte a mudarte. Mi rodilla me duele, pero conozco a estudiantes que podrían ayudar y puedo ponerte en contacto.”

Cuando la respuesta sea quizá

En algunos casos no estás seguro de qué hacer. ¿Es un no definitivo o es un “no por ahora”? Tómate un tiempo para pensarlo. Tomar un respiro puede ayudarte a valorar las consecuencias negativas y positivas de aceptar o declinar, y evitar un sí impulsivo o un no precipitado.

Resumen y aprendizajes

Decir no es difícil para muchas personas. Muchas veces respondemos afirmativamente para proteger a otros o por miedo a dañar una relación, y luego nos arrepentimos. Ser transparentes sobre nuestras necesidades y límites facilita relaciones más sanas y auténticas, y, a la vez, fortalece nuestra sensación de control. Con práctica, cualquier persona puede aprender a decir no de forma clara y respetuosa.

Vídeo sobre Cómo y cuándo decir que no

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.