Comprender la imagen corporal femenina: historia, los medios de comunicación y más.
Vínculos entre la imagen corporal y los medios de comunicación
La imagen corporal se ha forjado históricamente en gran medida por los mensajes que emiten los medios. Aunque el ideal femenino ha variado a lo largo del tiempo, las representaciones actuales tienden a enfatizar un cuerpo extremadamente delgado y juvenil, influenciado por estándares a menudo inalcanzables.
Historia de los ideales de belleza
En el pasado, el cuerpo ideal femenino era fuerte y con curvas, como las figuras icónicas de Marilyn Monroe. Ya en el siglo XIX se empleaban corsés dolorosos para acentuar el pecho, las caderas y los glúteos, promoviendo un ideal de belleza concreto. En el siglo XX, surgió una preferencia por una figura delgada y juvenil, y las mujeres con cuerpos más voluminosos eran vistas como indulgentes y fuera de control.
Impacto actual de los medios
Hoy domina en la cultura occidental una “delgadez a cualquier precio”. Estados Unidos registra algunas de las tasas más altas de obesidad y de trastornos de la conducta alimentaria a nivel mundial. No hay una explicación genética única para la vulnerabilidad observada; los mensajes sociales sobre el valor de las personas influyen de forma destacada. A continuación, cifras representativas de la influencia de la imagen corporal en la infancia y la adolescencia:
- 42 por ciento de niñas de primer a tercer grado quieren perder peso.
- 81 por ciento de las niñas de 10 años temen engordar.
- Un estudio en Pediatrics encontró que ~dos tercios de niñas de 5.º a 12.º grado dicen que las imágenes de revistas influyen en su visión de un cuerpo ideal, y ~la mitad dice que esas imágenes las hacen querer perder peso.
- Se estima que las adolescentes reciben unas 5.260 “mensajes de atractivo” al año solo de anuncios en la televisión.
- 35 por ciento de las niñas de 6 a 12 años han estado a dieta al menos una vez; entre el 50 y el 70 por ciento de las niñas de peso normal se sienten por encima de su peso.
Con el tiempo, las modelos han pasado de ser delgadas a desnutridas, espejo de un incremento en los trastornos de la conducta alimentaria y la insatisfacción corporal. En 1975 la mayor parte de las modelos pesaba un 8% menos que la mujer promedio; hoy pesan alrededor de un 23% menos. En comparación con las década de los 1950, una parte significativa de las icónicas figuras actuales cumple criterios de peso para la anorexia. Paralelamente, el peso de la mujer promedio ha aumentado.
La influencia de los medios es hoy, con frecuencia, más poderosa que la de amigas, familiares o de otras mujeres reales. Mientras antes se buscaba inspirarse en mujeres de talla media, ahora muchas personas se comparan con imágenes (a veces compuestas de partes del cuerpo) que son extraordinariamente delgadas. Antes, una joven crecía deseando parecerse a su madre o a su mejor amiga; ahora aspira a parecerse a figuras como Angelina Jolie.
Aquí radica el daño real: cuanto mayor es la exposición a los medios, más se tiende a creer que esa representación refleja la realidad. La mayoría de las imágenes en revistas está modificada y parecerse a esas “modelos” es físicamente imposible. Se trata de una trampa que alimenta la autocrítica.
Genética y herencia de la delgadez
La combinación de factores genéticos y ambientales puede hacer que los problemas de imagen corporal y las conductas asociadas a los trastornos alimentarios se transmitan de una generación a otra. Esta idea, recientemente denominada “delgadez-herencia”, explora cómo las actitudes de una madre hacia la alimentación, las prácticas dietéticas y los comentarios negativos sobre su propio cuerpo o la apariencia de su hijo elevan el riesgo para la descendencia.
Mensajes culturales
La imagen corporal también nace de mensajes culturales. Por ejemplo, en la cultura polinesia, ser más grande solía asociarse con salud y fortaleza. En Fiji, un estudio emblemático de 1998 mostró cómo la introducción de la televisión provocó aumentos dramáticos de trastornos alimentarios durante tres años. En una cultura que valoraba una complexión saludable, las adolescentes empezaron a verse como gordas, realizaron dietas y desarrollaron depresión por su aspecto, intentando parecerse a las mujeres occidentales que veían en televisión. Tras tres años, el 74 por ciento de las adolescentes fiyianas se describían como demasiado gordas; ver la televisión tres o más noches a la semana aumentaba un 30 por ciento la probabilidad de iniciar una dieta. Pasó de ser insulto cultural llamar a alguien “delgada” a convertirse en una meta vital.
Otra muestra de cambio cultural se observa en la cultura afroamericana, donde, si bien antes había mayor aceptación de cuerpos más voluminosos, las generaciones más jóvenes adoptan cada vez más el ideal delgado, con la participación de cantantes y actrices afroamericanas que promocionan pérdidas de peso significativas.
Relaciones
En toda relación, ya sea con una pareja, amigos, compañeros de trabajo, hermanos o padres, las personas buscan aprobación y validación. Cuando reciben críticas, rechazo o juicios, aumentan el riesgo de problemas de salud mental, como la insatisfacción de la imagen corporal y los trastornos alimentarios. Conductas problemáticas pueden ir desde una mirada de desdén al tomar una segunda ración, hasta el acoso constante por peso por parte de los pares. Todos estos intercambios, por sutil que parezcan, dejan huella.
Una chispa de esperanza
A pesar de la enorme influencia negativa de los mensajes mediáticos, han surgido avances en la última década:
- Vogue ha anunciado que ya no contará con modelos menores de 16 años ni que parezcan padecer un trastorno alimentario.
- Organizaciones de moda en España e Italia han establecido un índice de masa corporal mínimo saludable para modelos.
- El gobierno de Israel aprobó una ley que exige un índice de masa corporal saludable para las modelos, así como la revelación si se utiliza Photoshop para modificar la figura.
- Dove ha liderado campañas de empoderamiento hacia la “belleza real” y ha cuestionado el uso de Photoshop durante casi una década.
- En 2002, la actriz Jamie Lee Curtis posó para una revista en dos estilos —brillantes y “reales”— para favorecer la concienciación sobre la alteración digital de las imágenes.
- Sitios web de redes sociales como Facebook, Tumblr y Pinterest han empezado a prohibir mensajes pro-ana y pro-bulimia. Paralelamente, crece el número de webs que muestran retratos saludables de mujeres reales, como el blog I Am That Girl.
Aun así, queda mucho por avanzar. La mayor parte de las revistas y otros medios aún no han sustituido imágenes poco realistas por personas de tamaño normal. Aunque la concienciación crece, padres y otros adultos de referencia pueden modelar una imagen corporal sana y hábitos alimentarios equilibrados, limitar la exposición mediática, conversar abiertamente sobre estos mensajes y promover comidas familiares diarias. Se necesita un cambio cultural a gran escala que estará en la medida en que la sociedad lo exija.
Más información sobre trastornos de la conducta alimentaria
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.