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Comprender los niveles de validación

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Marsha Linehan, creadora de la Terapia Dialéctica Conductual, destacó seis niveles de validación y afirmó que resulta imposible sobrevalorar su importancia. Aprender a validar a alguien emocionalmente sensible es una de las habilidades más útiles; también aprender a validar nuestras propias experiencias puede ayudar a gestionar las emociones. Este artículo describe cada nivel y cómo aplicarlo en la vida cotidiana.

Nivel 1: Estar presente

Estar presente significa dedicar toda la atención a la persona con la que trabajamos o a nosotros mismos cuando vivimos una emoción intensa. Es decir, evitar distracciones y permitir que la otra persona se exprese sin interrupciones.

  • Acompañar a alguien tomando su mano mientras recibe un tratamiento doloroso.
  • Escuchar con toda la mente a un niño que describe su día, sin interrumpir.
  • Visitar a una amiga a medianoche para quedarse junto a ella mientras llora por rumores sobre su ayuda.
  • La multitarea mientras escuchas a tu adolescente sobre su partido de fútbol no es estar presente.

Estar presente para uno mismo implica reconocer la experiencia interna y acompañarla, en lugar de huir, evitarla o empujarla fuera. Sentarse con una emoción intensa no es fácil; incluso la felicidad puede resultar incómoda a veces. A menudo, la incomodidad de otros ante emociones intensas surge porque no saben qué decir. Simplemente estar presente y prestar atención sin juicios suele ser la respuesta. Ser consciente de tus propias emociones es el primer paso para aceptarlas.

Nivel 2: Reflejo preciso

El reflejo preciso implica resumir lo que se ha escuchado o lo que se siente. Este tipo de validación puede hacerse de forma forzada o artificial, lo que irrita, o de manera auténtica que busca comprender sin juzgar.

Cuando se realiza con intención genuina, ayuda a organizar pensamientos y a separar lo que se piensa de lo que se siente.

  • “Así que básicamente me siento bastante enojado y dolido” sería una auto-reflexión.
  • “Parece que estás decepcionado contigo mismo por no haberle devuelto la llamada” podría ser un reflejo preciso por parte de otra persona.

Nivel 3: Lectura del comportamiento e inferencia de lo que podrían sentir o pensar

Las personas difieren en su capacidad para reconocer sus propias emociones. Algunas confunden ansiedad y excitación, otras la excitación con la felicidad. En muchos casos, las personas emocionalmente sensibles ocultan sus sentimientos porque han aprendido que los demás no reaccionan bien ante su sensibilidad, lo que dificulta reconocer las emociones incluso para sí mismas.

Ser capaz de etiquetar con precisión las emociones es un paso importante para regularlas. Cuando alguien describe una situación, observa el estado emocional y, si procede, nombra las emociones o intenta inferir lo que podrían estar sintiendo. “Creo que te has sentido bastante herido por su comentario” sería un ejemplo de Nivel 3. Recuerda que puedes equivocarte y la otra persona podría corregirte; es su emoción, y solo ella sabe cómo se siente.

Nivel 4: Comprender el comportamiento desde la historia y la biología

Nuestras experiencias y nuestra biología influyen en nuestras reacciones emocionales. Si una amiga fue mordida por un perro hace años, es probable que no disfrute jugando con perros. Validar en este nivel significa decir: “Dado lo que te ha pasado, entiendo por qué prefieres no estar cerca de mi perro”.

La auto-validación consiste en comprender tus propias reacciones dentro del marco de tus vivencias pasadas.

Nivel 5: Normalizar las reacciones emocionales

Reconocer que ciertas reacciones emocionales son comunes en determinadas situaciones ayuda a todos. Para la persona emocionalmente sensible, saber que alguien más también podría sentirse así ya es una forma de validación. Por ejemplo: “Por supuesto que estás ansioso; hablar ante un público por primera vez asusta a cualquiera.”

Nivel 6: Autenticidad radical

La autenticidad radical ocurre cuando se comprende la emoción de la otra persona a un nivel profundo, quizá porque se ha vivido una experiencia similar. Compartir esa experiencia desde una posición de igualdad fortalece la conexión y la confianza.

La validación fortalece las relaciones y facilita la gestión de las emociones. Al expresar aceptación, la validación empodera a quien la recibe y a quien la ofrece. Para las personas emocionalmente sensibles, la auto-validación y la validación externa facilitan una regulación emocional más eficaz.

Vídeo sobre Comprender los niveles de validación

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.