Consejos para apoyar a un amigo que está enfermo
Existe una brecha entre la forma en que tratamos a las personas enfermas y la manera en que ellas desean ser tratadas. A menudo nos quedamos en silencio o decimos cosas torpes, pasando de la sensibilidad a comentarios superficiales o incluso descorteses. Este desconcierto genera nerviosismo ante la enfermedad. El libro de Letty Cottin Pogrebin ofrece herramientas prácticas y reflexiones para navegar este desafío.
La brecha entre la experiencia y lo que desean las personas enfermas
Según Pogrebin, la forma en que respondemos ante la enfermedad puede alejar o acercar a quien está lidiando con ella. Sus experiencias personales y las historias de pacientes del Memorial Sloan Kettering Cancer Center ilustran cómo las reacciones pueden variar y, a la vez, cómo una comunicación consciente puede marcar la diferencia entre sentirse aislado y acompañado.
Qué no decir a un amigo enfermo
- “Todo sucede por una razón.”
- “Tienes que ser fuerte para tus hijos.”
- “Conozco a diez mujeres que han tenido cáncer de mama y todas están bien.”
- “Mi hermana se sometió a una doble mastectomía y está escalando montañas.”
- “Te ves genial.”
- “Cada mujer y cada cáncer son diferentes.”
Estas expresiones, aunque a veces bienintencionadas, suelen resultar ofensivas o inapropiadas porque minimizan la historia individual y la diversidad de experiencias de cada persona.
Qué decir a un amigo enfermo
- “Lamento mucho que esto te haya pasado.”
- “Dime qué puedo hacer para ayudarte.”
- “Estoy aquí si quieres hablar.”
- “Solo dime qué hacer.”
- “Eso suena terrible; no puedo ni imaginar el dolor.”
- “Voy a traer la cena.”
- “Seguramente necesitas un poco de tranquilidad; me hago cargo de tus hijos el sábado.”
Frases para adaptar la ayuda
- “Dime qué es útil y qué no.”
- “Dime si quieres estar solo y cuándo prefieres compañía.”
- “Dime qué traer y cuándo irme.”
Los Diez Mandamientos de la Conversación
- 1. Celebra las buenas noticias y no restes importancia a las malas. Esto no significa endulzar ni ocultar la realidad; es válido reconocer lo que sucede y acompañar con honestidad.
- 2. Trátalos como siempre, pero no olvides sus nuevas circunstancias. Mantén la calidez habitual, pero reconoce que pueden necesitar tiempos distintos o estados emocionales diferentes, incluso permitir arranques de mal humor.
- 3. Habla de otros temas. Esto ayuda a crear espacios de conversación que conecten con lo cotidiano y aceleran el tránsito desde la morcha de la enfermedad hacia lo ordinario.
- 4. Enfatiza sus habilidades y talentos. Recordar lo que saben hacer les ayuda a sentirse valorados y competentes.
- 5. Antes de decir cualquier cosa, conoce los hechos. Infórmate sobre la enfermedad y la situación de tu amigo para evitar suposiciones incorrectas.
- 6. No hables de ti mismo si no has pasado por ello. Evita suplantar la experiencia ajena intentando demostrar que entiendes exactamente lo que están viviendo.
- 7. No te quejes de cosas menores. Comparar experiencias menores con preocupaciones graves puede resultar insensible.
- 8. No presiones para que sean positivos. El pensamiento positivo puede ayudar, pero no cura; evita insinuar que la negatividad es la causa o la prolongación de la enfermedad.
- 9. Infórmate y actúa con sensibilidad. Antes de decir algo, verifica los hechos y considera qué puede ayudar de verdad a tu amigo.
- 10. Recuerda las palabras de Hillel: “No digas a otros lo que no quisieras que te digan a ti. Todo lo demás es comentario.”
Vídeo sobre Consejos para apoyar a un amigo que está enfermo
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.