Construyendo tu resiliencia ante la vergüenza
La vergüenza no se limita al trauma: según Brené Brown, Ph.D., todas las personas la experimentan. Puede aflorar en casi cualquier ámbito: apariencia y cuerpo, maternidad, familia, crianza, dinero y trabajo, salud mental y física, adicciones, sexo, envejecimiento y religión. Brown la define como un dolor intenso que surge al creer que somos defectuosos e indignos de aceptación y pertenencia.
Qué es la vergüenza y cómo se manifiesta
A partir de la investigación de Brown, la vergüenza aparece cuando sentimos que no cumplimos con las expectativas sociales que nos definen como personas. No se limita a un único ámbito; se entrelaza con la autoimagen, las relaciones y las responsabilidades. Genera miedo, culpa y desconexión, y suele verse especialmente en mujeres que viven bajo múltiples presiones culturales.
Construyendo la resiliencia ante la vergüenza
Aunque no es posible eliminarla por completo, sí podemos aumentar nuestra resiliencia frente a la vergüenza. Brown la describe como la capacidad de reconocerla y atravesarla de manera constructiva, manteniendo nuestra autenticidad y creciendo a partir de la experiencia. En sus entrevistas con mujeres, identificó cuatro rasgos comunes entre quienes mostraron mayor resiliencia.
1. Reconocer la vergüenza y sus disparadores
Antes de poder superarla, hay que reconocerla. Brown señala que solemos sentirla primero en el cuerpo, antes de que la mente la nombre. Las participantes describieron síntomas como náuseas, temblor o calor en la cara y el pecho. Estas son algunas pautas para identificar tus propias reacciones físicas:
- Frases para reconocer reacciones físicas: Siento vergüenza físicamente en/por mi ____________.
- Sensación: Se siente como ______________________.
- Señal de vergüenza: Reconozco que estoy en vergüenza cuando siento ____________.
- Sabor de la vergüenza: Si pudiera saborear la vergüenza, sabría a ____________.
- Olor de la vergüenza: Si pudiera oler la vergüenza, oliera a ____________.
- Toque de la vergüenza: Si pudiera tocar la vergüenza, se sentiría como ____________.
Brown introduce también el concepto de “identidades no deseadas”, rasgos que no encajan con nuestra visión del yo ideal. Para explorarlas, reflexiona sobre estas ideas:
- Identidades no deseadas: Quiero ser percibida como ____________ y ____________.
- Identidades que no quiero: No quiero ser percibida como ____________.
Un ejemplo que Brown cita es el de Sylvia, una mujer que luchó con que la viesen como perdedora. En su juventud, la presión de su padre para rendir al máximo y, años después, la dinámica de un jefe que separaba a empleados en “ganadores” y “perdedores” la llevó a entender cómo la vergüenza podía modelar su vida. Reconocerla le permitió gestionarla de forma más constructiva y, eventualmente, cambiar de entorno laboral.
2. Desarrollar una conciencia crítica
Cuando sentimos vergüenza, tendemos a creer que somos los únicos con esos problemas. Pero, como su título advierte, no estás solo. Para ver el panorama completo, Brown propone hacerse estas preguntas:
- ¿Qué expectativas sociales y comunitarias existen?
- ¿Por qué existen estas expectativas?
- ¿Cómo funcionan estas expectativas?
- ¿Cómo influye la sociedad en estas expectativas?
- ¿Quién se beneficia de estas expectativas?
Para un chequeo de realidad, añade estas preguntas:
- ¿Qué tan realistas son mis expectativas?
- ¿Puedo ser todas estas cosas todo el tiempo?
- ¿Estoy describiendo a quién quiero ser o lo que otros esperan que haga?
3. Acercarse y pedir apoyo
“Acercarse” es, según Brown, el acto más poderoso de resiliencia. Compartir experiencias y escuchar a otros ayuda a expulsar la vergüenza de su escondite y rompe el silencio. Acercarse puede empezar diciendo a alguien que no estás solo con tus sentimientos. Brown también describe seis vías para impulsar el cambio, las seis Ps:
- Personal: tus interacciones con familiares, amigos y compañeros de trabajo.
- Pens: escribir una carta a líderes de organizaciones y a legisladores.
- Polls: informarte sobre líderes y temas y ejercer el voto.
- Participation: unirte a organizaciones que apoyen tus causas.
- Purchases: no comprar a empresas que no compartan tus valores.
- Protests: expresar tu posición de forma pública, como asistir a una junta escolar.
La autora también señala barreras para acercarse. A menudo tendemos a clasificar a algunas personas como “las otras” y a evitar acercarnos. La experiencia de su propia familia ilustra cómo la empatía y la acción compartida pueden reducir la vergüenza de las personas cuando se sienten juzgadas.
4. Hablar sobre la vergüenza
Expresar lo que sentimos cuando nos invade la vergüenza puede resultar difícil, pero hablar de ella nos permite decir a los demás cómo nos sentimos y pedir lo que necesitamos. Ejemplos de respuestas ante la vergüenza:
- «Cada vez que voy a casa, mi madre comenta: “Dios mío, todavía estás gorda”. Al irme, añade: “Ojalá pudieras perder peso”. Es doloroso y fractura nuestra relación; me siento avergonzada y necesito que respetes mi cuerpo y nuestra conexión».
- «Cuando les conté a mis amigas que perdí el embarazo, minimizaron mis sentimientos. Dijeron: “Al menos sabes que puedes volver a quedarte embarazada” o “Al menos no estabas muy avanzada”».
Para profundizar, consulta el trabajo de Brené Brown en su sitio web. También escribe un blog llamado Ordinary Courage.
Vídeo sobre Construyendo tu resiliencia ante la vergüenza
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.